Terapias con animales: "Ellos no curan, pero crean condiciones para hacerlo más rápido"

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Eva Ruiz Verde

Sevilla, 12 jul (EFE).- Los pacientes que participan en terapias e intervenciones asistidas, tanto en el ámbito físico como psicológico, pueden verse beneficiados por la participación en ellas de animales como perros, gatos o caballos, tanto que los responsables de las mismas aseguran que "ellos no curan, pero crean las condiciones para hacerlo más rápido".

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Así lo indica a EFE Javier López-Cepero, psicólogo y profesor del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Universidad de Sevilla que esta semana ha impartido el curso "Vínculos que transforman: el impacto de los animales en nuestra salud y bienestar" en los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) en Carmona (Sevilla).

"Empezamos planteando qué supone para humanos y animales la convivencia y qué proporciona a unos y otros, y a partir de ahí buscamos qué se puede aprovechar para mejorar la intervención", explica el profesor, que destaca que "esto no significa que trabajar con animales sirva para cualquier cosa, pero se consiguen logros que con un enfoque más tradicional serían muy difíciles de abordar".

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Los programas en los que participan abarcan desde los dirigidos a personas mayores -con y sin demencia- hasta menores con trastornos del espectro autista, pacientes con ansiedad, depresión o estrés postraumático, entre otras situaciones.

"En muchas ocasiones el animal ayuda a dar ese primer paso que permite iniciar el proceso de recuperación", asegura López-Cepero, que pone como ejemplo el trabajo en una residencia de mayores: "A veces les cuesta trabajo incorporarse a las rutinas si acaban de llegar, pero si somos capaces de que vengan más a divertirse con los animales y sienten que están haciendo menos terapia o rehabilitación, eso nos permite hacer las dos cosas".

El especialista explica que no se trata de sustituir el trabajo de los profesionales, sino de aprovechar un recurso que facilita la interacción y mejora la implicación de quienes participan en la intervención.

"Muchas veces a la gente le cuesta mirar directamente a la cara al psicólogo durante la consulta, pero se puede sentir más cómoda jugando con el perro antes de empezar a hablar de cosas dolorosas", precisa López-Cepero, que insiste en que lo que hacen los animales es "abrir ciertas puertas".

"Pueden ser una excusa para hablar de mi relación con los animales, de mi historia y mis memorias, y todo eso al final conecta con la familia y con cómo ha sido mi vida. Es un elemento muy agradable para construir juntos todo eso que necesitamos para poder avanzar en terapia", argumenta.

Defiende que este tipo de terapias parte de "aprender de lo que para la gente tiene un significado y aprovecharlo para acercar los tratamientos a lo que las personas quieren", algo que pasa por "ser más sensible a cómo vive la gente".

Recuerda que actualmente casi la mitad de la población española convive con animales de compañía porque "les dan seguridad, les hacen sentir acompañados, les tienen cariño y les consideran parte de su familia". "Cuanto más humanizamos esa atención lo lógico es que las personas vengan con más ganas, y esa es la clave para que las cosas funcionen", sostiene.

Subraya que las investigaciones han demostrado que, en momentos de tensión para un paciente, la presencia de su perro o su gato "alivia la situación a nivel fisiológico evidenciable", porque "es como tener allí un trozo de tu casa, un contexto más relajado y asociado al ocio".

"No tiene nada de magia, pero hay beneficios físicos y sociales que se dan a un nivel científico objetivable", sentencia el profesor, que añade: "Si sabemos que los animales de compañía dan tranquilidad ¿cómo no vamos a aprovecharlo?".

El psicólogo recuerda, no obstante que, aunque los animales pueden aportar mucho, hay buscar a los profesionales adecuados para el problema que se esté tratando. "Son un arma muy poderosa para avanzar más rápido, pero si hay un problema psicológico hay que ir al psicólogo". asevera.

Los animales que participan en estas consultas han pasado por un proceso de selección y educación en busca de características como que sean "afables, sociables y no agresivos ni excesivamente nerviosos", ademas de que su participación se produzca "en condiciones agradables para ellos".

"Si el animal se estresa le dejamos descansar y seguimos las sesiones de otra manera", asegura López-Cepero, que insiste en que "están presentes para generar un buen clima de trabajo, y si lo pasan mal no solo no ayudan, sino que podrían perjudicar". EFE

(foto)

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