El fin del videojuego físico alerta a los ecologistas: "No evita el impacto, lo traslada"

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Madrid, 12 jul (EFE).- PlayStation, marca de videojuegos del gigante japonés Sony, dejará de fabricar juegos físicos en 2028, una decisión que, según organizaciones ecologistas, plantea problemas como la comercialización de carátulas vacías, el aumento de la basura electrónica de CD desechados y el mayor uso de servidores por la transición a un modelo exclusivamente digital.

"No soluciona el impacto ambiental sino que lo traslada: por un lado hay una falsa disminución de producto, aunque sí exista en la parte de los CD, pero aumentará la basura electrónica y fomentará el consumo masivo de servidores", declara en una entrevista con EFE la responsable de energía y clima de Greenpeace, María Prado.

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Además, la organización ecologista advierte de que esta decisión ataca de manera directa a la circularidad del producto, lo que hace que los clientes pasen de ser "propietarios" a "inquilinos temporales".

El movimiento fue anunciado por la compañía como una "evolución natural" para adaptarse a las tendencias de consumo y causó controversia en la comunidad 'gamer'.

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Sin embargo, la decisión no es banal, sino que se sustenta en el descenso de las ventas de videojuegos físicos durante la última década.

Según datos oficiales de la desarrolladora, las ventas digitales han pasado del 10 % en 2013 (año de lanzamiento de la PS4) a representar el 85 % al cierre del último año fiscal (marzo de 2026).

En este periodo se vendieron poco más de 11 millones de juegos físicos para consolas PlayStation (PS4 y PS5) de un total de 74,6 millones comercializados.

Sony retirará del mercado millones de unidades de un producto altamente contaminante y difícil de reciclar debido a su composición de policarbonato, aluminio y plásticos.

No obstante, ecologistas alertan de que la medida viene acompañada de ciertas contradicciones, ya que PlayStation confirmó que mantendrá a la venta en tiendas físicas las carátulas de los títulos con un código de descarga en su interior.

Desde Greenpeace lo consideran un gasto "sin sentido" de plásticos, embalajes y demás materiales, con su correspondiente consumo en transporte y distribución, aunque también pone el foco en la "doble alerta" que supone esta transición hacia el soporte digital.

Eliminar el formato físico -explican la organización ecologista- hará que aumente "el consumo electrónico masivo de servidores", que tiene un “impacto ambiental en recursos y también sobre los derechos humanos” porque "no se está evaluando correctamente el impacto que estamos trasladando a países del sur global".

"De los centros de datos nos consta que hay una total opacidad de su impacto ambiental y que, además, tienen un alto coste social por el monopolio que están construyendo sin ningún tipo de control democrático ni regulación", apunta Prado.

Las críticas de la comunidad y empresas del sector se centran además en la presunta pérdida de derechos que sufrirán los usuarios sobre el producto.

"Cada vez que desaparece una edición física, perdemos la libertad de disfrutar de nuestra afición tal y como queremos: la posibilidad de prestar un juego a un amigo, de revenderlo, de coleccionarlo, de conservarlo o, simplemente, de elegir dónde y cómo lo compramos, sin monopolios", denuncia la cadena de tiendas Game España.

En este sentido, Prado añade que incluso el fin del coleccionismo y del intercambio entre jugadores, tiene una connotación medioambiental.

"Con esta decisión, el usuario pierde cualquier libertad de compartir e intercambiar. El formato físico te permitía una circularidad del producto que ahora deja de existir", concluye la responsable de Greenpeace, que compara la situación a lo que ya ocurre desde hace tiempo con la música, las películas o los libros. EFE

(foto)

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