Aitana convierte Zaragoza en un ‘Cuarto Azul’ rumbo a semifinales

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Naiare Rodríguez Pérez

Zaragoza, 10 jul (EFE).- Aitana ha demostrado en Zaragoza que de aquel íntimo ‘Cuarto Azul’ también puede salir una ‘Superestrella’, ya que la artista catalana ha reunido este viernes a cerca de 10.000 personas en el pabellón Príncipe Felipe, donde la música ha convivido con la emoción de las semifinales del Mundial que España ha sellado durante el concierto.

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La cantante ha regresado a la capital aragonesa cinco años después de su última actuación en la ciudad y siete desde aquel primer ‘Play Tour’ que la presentó como una de las grandes promesas del pop español.

Sin embargo, el recibimiento que ha encontrado esta vez ha confirmado que aquella concursante de Operación Triunfo se ha convertido en una figura capaz de movilizar y fidelizar a varias generaciones.

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El escenario ha recreado un dormitorio presidido por un ejemplar del cómic ‘Akira’ y una gran pantalla en la que se han sucedido nubes, tornados y cielos anaranjados, un universo visual que ha acompañado la atmósfera más introspectiva del concierto, mientras las luces de neón y los efectos brillantes han tomado el relevo cuando el repertorio ha viajado hacia la etapa más electrónica de ‘alpha’.

“Estoy muy feliz de estar aquí”, ha dicho la catalana al inicio de una noche en la que también ha recibido varios regalos del público, entre ellos carteles de ella vestida de baturra y una cinta de la Virgen del Pilar azul que ha guardado en una de sus botas como amuleto de la suerte para el resto de la velada.

La marea azul que ha teñido el pabellón, en referencia al universo de su último disco y de esta gira, se ha mezclado con numerosas camisetas de la selección española ya que el partido de cuartos se estaba viviendo en ese mismo momento.

De hecho, el concierto también ha terminado por convertirse en una celebración colectiva del deporte cuando, antes de interpretar ‘Lía’, el público ha comenzado a corear “¡España, España!” tras conocerse la victoria por 2-1 frente a Bélgica que ha clasificado al combinado nacional para las semifinales del Mundial.

Aitana se ha sumado a la alegría y, ya en el desenlace del concierto, ha aparecido con una camiseta de España personalizada con el número 1 y su nombre, un guiño que ha arrancado una de las mayores ovaciones de la noche.

El repertorio ha recorrido las distintas etapas de su carrera desde ‘6 de febrero’ y ‘Segundo intento’ hasta ‘Vas a quedarte’, una de las canciones más celebradas y un tema que la va a acompañar el resto de su carrera por la sensibilidad y la letra que recoge.

El público también ha coreado ‘Mon amour’, ‘Formentera’ o ‘Gran Vía’, momento en el que la cantante ha aprovechado para leer algunas de las pancartas que llenaban las primeras filas, entre ellas mensajes llegados desde Lanzarote, Navarra o Vigo y otras con peticiones para bailar con ella ‘Las Babys’.

Precisamente durante ‘Las Babys’ el escenario ha recibido una de las grandes sorpresas de la noche, ya que el extriunfito aragonés Juanjo Bona ha aparecido entre los bailarines y más invitados para compartir unos segundos de esta coreografía junto a Aitana y su equipo.

El espectáculo también ha reservado espacio para la emoción con ‘Cuarto Azul’, uno de los temas más personales de Aitana, ya que nació durante un momento delicado para su salud mental y que, por tanto, lo ha querido interpretar desde la cama y entre cortinas para darle ese toque íntimo y personal.

‘Cuando hables con él’ ha llevado al pabellón a corear uno de los versos más conocidos de la artista -“porque a tu lado viví mis mejores años”-, mientras que ‘Desde que ya no hablamos’, una de las primeras canciones que escribió para este disco, ha terminado con Aitana bajando a saludar a los seguidores de la primera fila.

También ha habido tiempo para disfrutar de ‘No te has ido y ya te extraño’, ‘Más’, ‘Los Ángeles’, ‘Ex ex ex’ o ‘Trankis’, al mismo tiempo que el público ha cantado y bailado con ‘Duele un montón despedirme de ti’, ‘En el centro de la cama’ o las míticas ‘Ahora que ya no estás’ y ‘24 Rosas’, dos de las más esperadas.

En ‘Miamor’ todo el pabellón se ha teñido de rojo y en ‘Música en el cielo’ un micrófono rodeado de palomas blancas ha reforzado la escenografía de una producción en la que un cuerpo de baile enérgico y perfectamente sincronizado ha sostenido el ritmo de un concierto concebido para alternar momentos íntimos con otros de celebración colectiva.

La naturalidad con la que las coreografías, el cuerpo de baile y parte del equipo artístico han incorporado referencias al orgullo LGTBI también ha formado parte de una propuesta que ha defendido la diversidad sin necesidad de convertirla en un discurso explícito, del mismo modo que ‘La chica perfecta’ ha vuelto a reivindicar la libertad para romper etiquetas y alejarse de los prejuicios.

Todo ello ha ocurrido apenas un día después de que la cantante se fracturara uno de los dedos de la mano, una circunstancia que no ha impedido que afrontara con normalidad un concierto en el que el público apenas ha percibido molestias y que ha confirmado el excelente momento artístico de una intérprete que mantiene la cercanía de sus comienzos mientras llena recintos con la seguridad de quien ya ocupa un lugar propio entre las grandes figuras del pop español.

Entre abanicos para combatir el calor, grupos de amigas vestidos con conjuntos a juego, purpurina, lentejuelas y familias enteras que han compartido canciones de distintas etapas, Zaragoza ha acompañado a Aitana en un viaje que ha comenzado en el refugio de ‘Cuarto Azul’ y ha terminado, como no podía ser de otra manera, proclamándola ‘Superestrella’ y confirmando que “sí es un ejemplo para niñas”. EFE

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