1 de cada 3 habitantes de la Gran Canaria aborigen sufrió lesiones violentas en el cráneo

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Las Palmas de Gran Canaria, 8 jul (EFE).- Durante casi 1.300 años, hasta la llegada de los conquistadores europeos en los siglos XIV y XV, los pueblos amazighes que habitaron Gran Canaria conformaron un mundo casi aislado por completo del exterior, donde la violencia tuvo un papel estructural en el mantenimiento del orden social.

La revista 'Journal of Archaeological Science: Reports' publica este mes el resultado de un estudio que ha analizado 1.213 cráneos de individuos aborígenes de Gran Canaria de los s. III a XV, procedentes de 83 enterramientos diferentes y pertenecientes a las colecciones de El Museo Canario, el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el Musée de l'Homme de París y el Museo de La Fortaleza (Gran Canaria).

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Uno de cada tres (el 33,8 %) presenta una o más lesiones compatibles con actos violentos. Y no es un dato que esté inflado por unos cuantos yacimientos especialmente significativos para estas conclusiones, sino que, de hecho, el 68,7 % de los enterramientos examinados tenía, al menos, una persona con lesiones en el cráneo.

Detrás de esa cifra hay matices llamativos, como la constatación de que el 30,8 % de la muestra presenta traumatismos curados en la parte frontal del cráneo y la cara, mientras que solo un 5,1 % tenía lesiones mortales, localizadas preferentemente en los laterales o la nuca.

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Los autores de este trabajo -pertenecientes a El Museo Canario, Tibicena Arqueología y el Cabildo de Gran Canaria- deducen de esas cifras que la mayor parte de las lesiones se originaban en enfrentamientos cara a cara, peleas a golpes que buscaban resolver disputas internas sin intención de matar al rival.

Sin embargo, también hay traumatismos fulminantes -los menos- golpes en la parte trasera de la cabeza que sugieren ataques por la espalda, emboscadas o asaltos sorpresivos en conflictos entre grupos.

En el caso de los hombres, el porcentaje de cráneos con lesiones violentas casi duplica al de las mujeres, con un 41,6 % frente a un 22,8 %. Entre los afectados varones, casi la mitad (48,2 %) presentaba, al menos, dos lesiones traumáticas en la cabeza.

En cuanto a las lesiones mortales, la mayor parte aparece en hombres de entre 20 y 35 años, un perfil que los autores relacionan con el de los combatientes en conflictos entre grupos diferentes.

Casi la totalidad de las lesiones detectadas en este estudio fueron ocasionadas por traumatismos contundentes, lo que encaja con las armas documentadas en la época prehispánica en Canarias, donde, a falta de metales, se usaban piedras, garrotes y varas de madera. EFE

(Foto)

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