Calma tensa por otra ola de calor tras el fuego de La Bisbal: "Parecía el fin del mundo"

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Àlex Gutiérrez Páez

Barcelona, 5 jul (EFE).- La calma empieza a extenderse entre los vecinos de los siete municipios afectados por el incendio que se originó el viernes en La Bisbal d'Empordà (Girona), ya estabilizado pero que los ha mantenido en vilo estos días, con largas cortinas de humo, casas calcinadas y una 'tramuntana' que no ha dado tregua.

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"Parecía el fin del mundo", cuenta a EFE Montse, vecina de Calonge i Sant Antoni, aliviada después de comprobar ayer que el piso donde vive de alquiler en esa localidad está "impecable" tras los trabajos de los Bomberos y la incertidumbre de estos días.

Recibió la noticia del inicio del fuego cuando estaba en Girona y asegura que, al regresar a casa, se escandalizó ante la escena que tenía ante ella: "Era exagerado, todo el humo llegaba hasta la playa. Nos fuimos anteayer hacia las 15:00 horas porque el fuego estaba cerca, no hizo falta que nos desalojaran".

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A su alrededor, la vegetación calcinada dibuja una escena desoladora para ella, que vive con ocho animales cuyo hogar ha cambiado por completo con el paso de las llamas.

En Cruïlles, otra localidad afectada por el incendio, Benet Cuyas y Narcís Jacas respiran tranquilos después de que el viento haya aflojado y los Bomberos hayan podido amainar el fuego.

"Pasamos los momentos más críticos a las 14:00 horas (del sábado), cuando se reinició el fuego. El viento nos ha jugado una mala pasada porque soplaba 'tramuntana'", relata Benet.

Ambos han participado como voluntarios en el rescate de animales de la zona debido a que muchas de las fincas del municipio tienen un extenso terreno: "Son animales poco humanizados que hacen la función de limpiar el bosque y ha sido difícil", apunta Narcís.

Una vez estabilizado el incendio, tras quemar 2.300 hectáreas, se ha levantado el confinamiento en los siete municipios afectados y ya pueden regresar a casa los vecinos de Santa Cristina d'Aro y Calonge i Sant Antoni evacuados por la proximidad de las llamas, aunque el inicio de una nueva ola de calor invita a no bajar la guardia.

Una vecina de Calonge, Salomé Luzuriaga, afirma haberse percatado de una cortina de humo por la mañana del viernes, pero que tras ser extinguido por los Bomberos, revivió con más fuerza por la noche, mientras cenaba, en forma de "columna de fuego".

"Daba miedo. Nos tuvimos que ir con lo puesto. En ese momento solo nos habían dicho que nos confináramos, así que nos fuimos por voluntad propia", recuerda la mujer, quien fruto de esa experiencia no se atreve a respaldar que la situación esté totalmente bajo control.

En esa misma localidad, Thirza Suijkerbuiik celebra haber esquivado una auténtica catástrofe: "Por dos metros, el fuego no alcanzó una caldera", señala esta vecina de Calonge, consciente de que, en caso contrario, la desgracia hubiera sido mayúscula. EFE

(Foto) (Vídeo) (Audio)

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