El museo del Louvre mira a España

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Roberto Jiménez

Valladolid, 3 jul (EFE).- Napoleón Bonaparte, uno de los mayores saqueadores y expoliadores del patrimonio artístico español, tiene a su nombre en París uno de los principales áreas del Louvre, debajo de la pirámide de cristal, donde el próximo otoño abrirán dos exposiciones antológicas sobre pintura y escultura del Siglo de Oro.

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'Sculpter la Couleur' ('Esculpir el color'), con veintitrés tallas que viajan desde el Museo Nacional de Escultura, en Valladolid, y una monográfica dedicada a Francisco de Zurbarán (1598-1664), con lienzos de diversos museos españoles, compartirán el Hall Napoléon, habitual dese de exposiciones temporales, del 7 de octubre al 25 de enero.

La pintura y escultura religiosa del XVII vertebra esta exaltación del Siglo de Oro español, una de las épocas más brillantes de la cultura -también en novela, poesía y teatro- con una ingente concentración de genios de la que el Louvre ha elegido, en el caso de la escultura, a Gregorio Fernández, Alonso Cano y Luisa Roldán.

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El naturalismo del Barroco religioso español, rasgo consustancial a la 'catequesis' en imágenes que son la imaginería procesional y tallas de devoción, es el reclamo de 'Sculpter la Couleur', la exposición que coordinan Valérie Carpentier-Vanhaverbeke, conservadora jefa del departamento de escultura del Louvre, y Alejandro Nuevo, director del Museo Nacional de Escultura.

La dramaturgia religiosa, tallada y policromada generalmente por encargo de cofradías penitenciales, debía impactar en los fieles a través del naturalismo, el realismo crudo pleno de expresividad en el caso de la pasión de cristo como acredita el paso Camino del Calvario (1614), que abrirá el muestrario en un exclusivo primer capítulo.

Gregorio Fernández cinceló a los dos sayones de este paso, al Cirineo y a la Verónica con el paño en sus manos para enjugar el sudor del redentor, en la pose que luego dio nombre a un lance de capote, mientras que Pedro de la Cuadra talló el Cristo para completar las cinco figuras que darán la bienvenida al visitante.

Será la primera estación de las seis que compondrán 'Sculpter la Couleur' con imágenes también de Alonso Cano, Pedro de Mena, Juan de Mesa, Esteban de Rueda, Felipe de Ribas, José de Mora, Antonio de Paz, Benito Silveira, y Miguel y Jerónimo García: Castilla y Andalucía en dos estéticas distintas para una misma finalidad.

El culto a las reliquias y el papel intercesor de los santos; la escultura vestida; el sufrimiento de Cristo y el dolor de la Virgen; la devoción privada; y la Inmaculada Concepción cerrarán el itinerario expositivo, han informado este viernes fuentes del Louvre y del Museo Nacional de Escultura.

Todas las tallas (san Antonio Abad, santa Teresa, San Ignacio, san Juan Bautista, san Jerónimo, san Nicolás de Tolentino...) compartirán espacio (Hall Napoléon), en diálogo premeditado, con la luz de los frailes y santos de Francisco de Zurbarán, en sendas exposiciones independientes pero complementarias.

Además de 'Camino del Calvario', hasta París peregrinará el Cristo de la Luz (Gregorio Fernández, hacia 1630), otro de los pasos más simbólicos y entrañables de la Semana Santa de Valladolid, de Interés Turístico Internacional.

Todas las esculturas convivirán durante unos meses en la capital de Francia con lienzos de Zurbarán, el pintor del claroscuro, de la luz sagrada, que aterrizará en París procedente de Londres (National Gallery). EFE

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