Un estudio sobre delitos cometidos en España desvincula la inmigración de la criminalidad

Guardar
Google icon

Madrid, 2 jul (EFE).- Un estudio que ha analizado cinco millones y medio de delitos con sentencia condenatoria firme registrados en España entre 2007 y 2023 no ha encontrado vinculación entre la inmigración y la criminalidad, un problema que depende de otros elementos, como la edad y el sexo, la pobreza o la falta de acceso a empleo y vivienda.

Así lo apunta el catedrático de Ciencias Sociales de la Universidad Carlos III de Madrid Jesús Javier Sánchez Barricarte en un artículo publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS), que también desmonta el argumento de que los inmigrantes en situación irregular aumentan la delincuencia.

PUBLICIDAD

Para estudiar la tasa de criminalidad autóctona y compararla con la de la población extranjera, este académico primero ha estandarizado los datos, teniendo en cuenta que la criminalidad es más alta entre varones y jóvenes, y la población inmigrante, de media, es más joven y tiene una proporción de hombres más alta que la española.

Al corregir, desde esa perspectiva, la comparación entre ambas tasas, la brecha entre españoles y extranjeros "se reduce a la mitad".

Además, la diferencia restante tampoco se explica por el hecho de ser inmigrante, sino con otros factores condicionantes como el nivel medio de ingresos, el acceso a servicios básicos como la vivienda o el nivel de urbanización, pues se cometen más crímenes en las ciudades y es en ellas donde vive un mayor porcentaje de inmigrantes.

PUBLICIDAD

Cuando la comparación se hace teniendo en cuenta esos factores "no se encuentra asociación entre el porcentaje de población extranjera y las tasas delictivas", destaca la universidad.

"Si delinquen más no es porque sean extranjeros, sino porque están en un nivel socioeconómico más bajo que la media española. Si compararas con el mismo nivel socioeconómico no habría esas diferencias", explica este catedrático a EFE.

El artículo descarta además que la inmigración irregular aumente la delincuencia y, basándose también en datos de Funcas, aporta un dato clave: entre 2017 y 2023 el peso de la población extranjera en situación irregular creció en un 345 %, mientras que la tasa estandarizada de delincuencia total de los extranjeros descendió un 2 %.

En cambio, sí se observa correlación entre una peor situación económica y una mayor tasa de criminalidad, mostrada por ejemplo en el incremento de los delitos que cometió la población española entre 2007 y 2014, coincidiendo con la crisis económica.

Así, el estudio concluye que "las políticas de regularización, lejos de representar una amenaza para la seguridad, pueden contribuir a reducir la delincuencia al facilitar el acceso a oportunidades legales de inserción laboral y social", mientras que obstaculizar la llegada de inmigrantes puede tener efectos negativos sobre la economía.

"Si prescindiéramos de los inmigrantes irregulares, el sistema económico español se resentiría muchísimo y eso tendría su reflejo en un deterioro económico que a su vez podría incrementar las tasas de delincuencia, de extranjeros y de españoles", recalca este académico.

El estudio sí detecta una incidencia más alta de feminicidios, delitos de odio y agresiones sexuales entre la población extranjera y apunta que "son las mujeres extranjeras quienes padecen la mayor violencia ejercida por los varones foráneos".

Según se argumenta, "ciertos valores y actitudes hacia las mujeres y las personas LGTBIQ+ en los países de origen de los inmigrantes pueden resultar problemáticos", al chocar los "comportamientos machistas y homófobos, aún presentes en determinados contextos sociales y culturales", con los principios de igualdad vigentes en España.

En un contexto en el que se están reduciendo los feminicidios, caen en mayor proporción los cometidos por extranjeros.

Esta publicación también desvincula el crimen organizado de la inmigración de arraigo, es decir de los inmigrantes que residen en España, puesto que este obedece a dinámicas propias y está conformado frecuentemente por personas que ni residen en España.

En el caso del terrorismo yihadista, este académico considera que se trata de un problema de seguridad "no exclusivamente migratorio" puesto que más de la mitad de los detenidos entre 2004 y 2023 habían nacido en España.

Tampoco ha encontrado este análisis evidencias que vinculen la religión musulmana con niveles más altos de delincuencia, tras constatar que hay extranjeros procedentes de países de mayoría musulmana con tasas altas de criminalidad y otros con tasas inferiores a la de nacionalidad española. EFE

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD