Recuperan ADN humano en paredes de cuevas de España y Portugal con arte rupestre

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 Cádiz, 1 jul (EFE).- Un estudio internacional en el que han participado investigadores de la Universidad de Cádiz (UCA) ha logrado recuperar ADN humano de las paredes de cuevas con arte rupestre paleolítico, lo que abre una vía para estudiar quienes las ocuparon.

  El trabajo supone un avance científico que "abre nuevas posibilidades para conocer la presencia, los movimientos y el comportamiento de las sociedades prehistóricas que utilizaron estos espacios", señala la Universidad de Cádiz en una nota de prensa.

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La investigación, publicada en la revista 'Nature Communications', demuestra que las paredes de las cuevas pueden conservar trazas biológicas durante miles de años, incluso en ausencia de restos óseos, sedimentos arqueológicos o artefactos.

 "Esta posibilidad supone un cambio relevante en la investigación arqueogenética, ya que permite obtener información genética directamente de superficies vinculadas al arte rupestre o de zonas próximas a ellas", añade.

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La participación de la Universidad de Cádiz se enmarca en una línea de investigación desarrollada durante los últimos años por miembros del grupo "HUM-1130: Sociedades cazadoras-recolectoras paleolíticas explotadoras de recursos marinos en la región geohistórica del Estrecho de Gibraltar".

En estos trabajos participan, por parte de la UCA, el catedrático de Prehistoria José Ramos y los investigadores Hipólito Collado, Diego Fernández, Pedro Cantalejo, Luis-Efrén Fernández, María del Mar Espejo y Hugo Mira, así como el doctorando Alejandro Muñoz.

El estudio se ha desarrollado en el contexto del proyecto internacional First Art, dirigido por Hipólito Collado, y ha contado con la colaboración de instituciones de España, Portugal, Reino Unido, China y Alemania, entre ellas el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.

El objetivo de este proyecto es avanzar en la datación del arte rupestre más antiguo y en la caracterización de su composición química, aunque la colaboración internacional ha permitido ampliar ahora el análisis al estudio del ADN antiguo.

La investigación publicada ha analizado muestras procedentes de 24 paneles de arte rupestre distribuidos en once cuevas de España y Portugal.

Han sido analizados fragmentos pigmentados y no pigmentados de paredes de cuevas, sedimentos, huesos y una herramienta antigua de aerografía utilizada para aplicar pintura y se ha podido identificar ADN mitocondrial humano antiguo en varias muestras, entre ellas una costra de calcita pigmentada de la cueva de Escoural, en Portugal, y muestras no pigmentadas de paredes de Escoural y de la cueva de Covarón, en el norte de España.

 Algunas de estas muestras no contenían ADN de fauna, lo que refuerza la hipótesis de que el material genético pudo depositarse por contacto humano directo con las paredes, a través de saliva u otros fluidos corporales.

En otros casos, la presencia combinada de ADN humano y faunístico apunta a procesos indirectos, posiblemente relacionados con el movimiento de sedimentos o del agua dentro de las cavidades.

Parte del ADN recuperado pertenece a humanos modernos y se relaciona con grupos de cazadores-recolectores occidentales y algunas de las muestras analizadas permiten aproximarse al sexo biológico, lo que abre nuevas preguntas sobre quiénes participaron en la creación, uso o visita de las cuevas. EFE

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