El tesoro en forma de naufragios que esconde el Guadalquivir protegido bajo el agua

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Fermín Cabanillas

Gelves (Sevilla), 26 jun (EFE).- El refrán "tanto nadar para ahogarse en la orilla" tiene su significado pleno en el río Guadalquivir a su paso por varios municipios de Sevilla, donde se conserva un tesoro en forma de naufragios que el lecho fluvial ha ido acogiendo desde el siglo XV, resguardado de miradas indiscretas y previsibles expolios.

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Y tiene todo su significado el refrán porque los barcos que terminaron hundidos habían hecho antes un largo viaje, en ocasiones desde América, y ya habían dejado atrás Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y tenían la ciudad de Sevilla a tiro de piedra, pero acabaron bajo el agua a la altura de Coria del Río, Gelves o San Juan de Aznalfarache.

Su historia la cuenta en el río Ciro Melguizo, técnico de Cultura del Ayuntamiento de Gelves, que habla con ilusión pero con prudencia, de la investigación del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, porque bajo el agua hay verdaderos tesoros que, de momento, están bien donde están.

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Lo explica a EFE a bordo de La perla del Guadalquivir, barco en el que ha zarpado desde Puerto Gelves con los integrantes de un club de lectura que han recibido “la primicia” de lo que se está descubriendo. A falta de nuevos datos, ya son 15 los barcos de los que se tiene constancia de que duermen en el lecho del río hace siglos, tras la investigación que se ha llevado a cabo con datos cruzados, en ocasiones, con el Archivo de Indias.

El listado de naufragios lo componen la Nao San Bartolomé (1553), Nao San Salvador (1563) Nao de Pero López Martínez (1563), Nao Nuestra Señora de Consolación (1663), Nao Santo Antonio (1561), Nao Nuestra Señora de la Antigua (1564), Nao Santa Lucía (1565), Naos San Antonio, Magdalena, Alonso Ramos y La Concepción (años sin especificar), Carabela (1596), Nao Nuestra Señora del Rosario (1621) Nao San Juan (1628) y La Piedad (1555).

El barco Nuestra Señora de la Antigua tiene su intrahistoria, porque procedía de Puerto Rico, con Bartolomé López de Angulo como maestre, y tras miles de millas atravesando el Atlántico vino a hundirse en el Guadalquivir entre Coria y Gelves, cuando estaba a punto de atracar en Sevilla.

“El río, por su circunstancia, tiene toda la parte navegable desde la desembocadura bastante compleja, tanto los meandros como zonas traicioneras de fangales y siempre era bastante complicada la navegación”, ha explicado Melguizo, que ha añadido que era relativamente habitual naufragar “después de haber atravesado todo el Atlántico, haber esquivado corsarios ingleses y pasado una navegación muy complicada”.

Cargas de todo tipo

No es extraño que el destino final fuese Sevilla, ya que “el monopolio era de la ciudad y todo estaba pensado para la carrera de Indias”. Los barcos llegaban de América con cargas de distinto tipo, y se sabe que puede haber tesoros como los del hallazgo del Odissey, “del que saquearon tantas monedas”, con el peligro añadido de que se podría “destrozar una zona arqueológica”, ha apuntado.

“Para poner en valor todo, lo más importante es la información histórica”, que es lo que se ha pedido al Centro de Arqueología Subacuática, y, por encima de sacarlos a la superficie, se quiere saber “qué barco era, quién iba en ese barco, cuál era su carga, las historias de la tripulación, de los pasajeros…”, y contar los detalles del tesoro que esconde el río a buen recaudo. Documentado pero protegido bajo el agua. EFE

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(Foto) (Vídeo)

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