El sexo, lo que más define la salud: las mujeres pasan un cuarto de su vida en mal estado

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Pamplona, 24 jun (EFE).- El lugar de residencia, la educación, la renta, la edad o las condiciones laborales determinan la salud de las personas, pero es el sexo el factor de desigualdad que se impone sobre los demás: las mujeres viven más que los hombres, pero pasan un cuarto de su vida en mal estado.

Así lo ha advertido Isabel de la Mata, exconsejera principal de Salud y Gestión de Crisis de la Comisión Europea, en la mesa inaugural de la XLIV Reunión Anual de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y el XXI Congresso da Associação Portuguesa de Epidemiologia (APE), que este año se celebra bajo el lema “Avanzando con equidad por una Salud Pública para toda la población”.

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En las últimas décadas, el estado de salud general ha mejorado en todos los países del mundo, donde la esperanza de vida ha pasado de los 43 años que había en los 50 a los 73 actuales.

Los sistemas sanitarios y su mejora "cuentan, pero no ha sido lo principal"; lo que explica fundamentalmente este incremento es la nutrición y, sobre todo, las vacunas, ha señalado la experta.

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Aunque la mejora ha sido global, no en todas partes se ha mejorado de la misma manera: "existen dos realidades simultáneas en el mismo planeta, donde unos vivimos más de 83 años -caso de España o Japón- y otros, menos de 65 -como ocurre en Nigeria o Chad-, una diferencia de hasta 30 años de esperanza de vida que "es difícilmente asumible".

En este sentido, "la última lección de inequidad" la dio la covid-19, en la que los países ricos alcanzaron tasas de vacunación superiores al 70 %, mientras que los más desfavorecidos no llegaron al 10 %.

Pero la brecha se da en todos los niveles: a nivel europeo, la diferencia en la esperanza de vida puede ser de hasta 8 años entre países, encabezados por España, donde es de 84 años, mientras que en la cola se sitúa Bulgaria, con 76.

También aparece dentro de un mismo país; en el nuestro, la probabilidad de llegar a centenario es mucho mayor en la zona norte -hasta el 11 %- que en el sur -el 4 %.

No obstante, "el principal determinante de desigualdad siempre es y ha sido el sexo y el género", ha subrayado la epidemióloga; en todos los países europeos, las mujeres viven más -hasta 86 en España frente a los 81 de los hombres-, pero ambos sexos pasan 62 años en buena salud, por lo que ahí ellas salen perdiendo.

"Un cuarto de la vida de las mujeres va a ser vivida en mala salud, con discapacidad, con enfermedad, con cuidados, con lo cual tenemos que preguntarnos si merece la pena esa mayor esperanza de vida si se va a traducir en una mala vida", ha reflexionado.

Otro factor de desigualdad es la edad, ya que a partir de los 65 años, más del 50 % de las personas tienen la posibilidad de pasar el resto de su vida en mala salud.

También lo es la educación: en Europa, tener estudios superiores puede suponer vivir hasta 7 años más, pero nuevamente, las mujeres salen perjudicadas, ya que en su caso, solo son 3 frente a los 7 de los hombres.

En conclusión, "tenemos un mundo que no va a dos velocidades, sino que va a 4 o 5, dependiendo si comparamos países, si lo hacemos dentro de países, incluso barrios dentro de ciudades, y ahí toca convencer de que avanzar todos a la vez es mejor que 'ýo primero y otros después'", ha zanjado. EFE

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