Iraníes viven con pasión o indiferencia el duelo con Bélgica en el Mundial

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Aydin Shayegan

Teherán, 21 jun (EFE).- La pasión y la apatía dividen a los iraníes mientras su selección disputa el Mundial de 2026. Mientras cientos de aficionados se reunieron en un centro cultural de Teherán para seguir y animar al Team Melli ante Bélgica, otra parte de la sociedad asegura sentirse indiferente ante la actuación del combinado nacional en la cita mundialista.

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Estos sentimientos encontrados quedaron patentes este domingo durante el segundo encuentro de Irán en la fase de grupos frente a Bélgica, que finalizó con un empate sin goles.

En Bagh Ketab (Jardín del Libro, en español), uno de los mayores complejos culturales de la capital iraní,cientos de personas siguieron el duelo en una pantalla gigante instalada para la ocasión.

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Familias con niños, grupos de jóvenes y aficionados con banderas, gorras con los colores nacionales y el sonido de vuvuzelas vivieron cada jugada con entusiasmo y nerviosismo.

La multitud estalló en un grito de gol en el primer tiempo cuando el delantero iraní marcó un tanto que más tarde fue anulado por fuera de juego, una decisión que lamentaron los fanáticos.

“Fue un gran partido. Me siento orgulloso por la demostración de la selección. Hemos conseguido un gran empate ante el equipo más fuerte del grupo”, dice a EFE Alirza, de 34 años, con mucha emoción.

El aficionado, que asegura no haberse perdido ningún encuentro del Team Melli desde las eliminatorias del Mundial de 2002, espera que una victoria ante Egipto permita al equipo nacional clasificarse por primera vez a una fase eliminatoria de un Mundial.

Arash, otro de los aficionados presentes, comenta con fervor la actuación de Irán junto a sus amigos y cree que ha sido uno de los mejores encuentros de la selección en sus siete participaciones mundialistas.

El joven lamenta que muchos iraníes no hayan podido viajar a Estados Unidos para apoyar de cerca a su selección y critica las restricciones impuestas por ese país —anfitrión junto con México y Canadá— al equipo iraní.

“Las condiciones tampoco son justas. En un Mundial deben prevalecer las normas de la FIFA y el país anfitrión no debería tener la capacidad de incumplir las reglas que rigen el fútbol mundial”, afirma en referencia a las restricciones de viaje impuestas por Estados Unidos al combinado iraní.

Sin embargo, la imagen de Bagh Ketab no es representativa de todos los iraníes.

Lejos de ese ambiente, otra parte de la sociedad ha optado por desconectarse de la selección nacional y seguir el Mundial con indiferencia.

De la pasión a la apatía

La tradicional fiebre futbolística que despertaba el Team Melli se ha desvanecido en los últimos años y, para muchos seguidores, ha sido sustituida por la apatía.

La razón, según una parte de los aficionados, es la actitud que atribuyen a los jugadores ante los acontecimientos políticos y sociales de los últimos años, especialmente tras las protestas desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini en 2022 y las manifestaciones registradas en enero pasado, en las que murieron miles de personas.

“Si ellos son indiferentes ante la muerte de sus compatriotas, ¿por qué debería importarme lo que hagan en el campo?”, se pregunta Farshad, un arquitecto de 43 años que viajó a Rusia para apoyar a Irán durante el Mundial de 2018.

Farshad explica a EFE que hasta las protestas de 2022 seguía con fervor cada partido de la selección.

“Nosotros los apoyamos durante años y esperábamos lo mismo de su parte”, comenta.

Reconoce que valoró que los jugadores no cantaran el himno nacional en el debut del Mundial de Catar 2022 ante Inglaterra, pero considera que aquello “no fue suficiente”.

“Antes del Mundial se reunieron con las autoridades de la República Islámica como si no hubiera pasado nada. ¿Cómo pudieron cerrar los ojos ante la represión en las calles?”, critica.

Amir, un vecino del norte de Teherán de 32 años, comparte esa decepción y recuerda que algunos futbolistas y exjugadores sí apoyaron públicamente a los manifestantes y pagaron por ello con arrestos, multas o prohibiciones de viajar, “pero otros, como los jugadores de la selección, se quedaron callados y antepusieron sus intereses personales a los intereses del país”.

El joven cuenta que está “loco por el fútbol” y que sigue todas las ligas europeas y el Mundial, excepto los partidos de Irán.

“Hace cinco o seis años no me imaginaba perderme un solo partido del Team Melli”, afirma.

Así, entre los aplausos de los fanáticos en Bagh Ketab y la indiferencia de aficionados como Farshad y Amir, la selección iraní afronta un Mundial marcado no solo por los resultados deportivos, sino también por las fracturas de una sociedad que ya no vive el fútbol con una sola voz. EFE

(Vídeo) (Foto)

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