Ginés Donaire
Jaén, 20 jun (EFE).- La jiennense Josefina Manresa no solo fue la esposa del poeta alicantino Miguel Hernández, sino que se convirtió en su musa y en la principal guardiana del Legado Hernandiano, para lo que tuvo que sortear no pocas presiones de la dictadura franquista.
PUBLICIDAD
Ahora, al cumplirse el 110 aniversario del nacimiento de esta mujer, nacida en Quesada (Jaén) porque su padre estaba trasladado allí como guardia civil, sus paisanos han querido rendir tributo a la mujer que se convirtió en centinela de la memoria del poeta universal.
“En la vida y obra del poeta universal y oroliano de nacimiento Miguel Hernández existió una persona imprescindible a la que siempre regresa y le inspira sus poemas más hermosos, esa mujer era Josefina Manresa Marhuenda, su compañera, esposa y musa”, escribe Miguel Ángel Rodríguez Tirado, coordinador de esta obra editada por la Asociación Cultural Amigos de Rafael Zabaleta.
PUBLICIDAD
Cuentan los paisanos de Josefina Manresa que tanto fue el arrojo y tenacidad de la viuda de Miguel Hernández por preservar la memoria de su marido que llegó a burlar la represión franquista guardando los cientos de legados, cartas y documentos en lugares tan inverosímiles como los costales utilizados para guardar el trigo.
En la obra se recogen cartas y consideraciones de la propia Josefina Manresa, que nació en Quesada el 2 de enero de 1916, como el texto en el que relata sus primeros encuentros con Miguel.
PUBLICIDAD
“Me estuvo pretendiendo desde el año 1933 hasta el 27 de septiembre del 34. Pasaba varias veces por la puerta del taller de la calle Mayor, en Orihuela, donde yo trabajaba de modista. Miraba hacia dentro del taller y me di cuenta que me miraba a mí”.
Y más tarde fue el propio Miguel quien elogiaba a su esposa en una de sus cartas: “Pelo largo, hecho un puro anillo y negro, negro como un rincón de noche; su piel pálida y graciosa; su boca demuestra una mujer de mucha voluntad y es fina y bien cortada; su nariz copiada de Venus y sus ojos profundos, pensativos y guapos en medio de dos cejas como dos puñaladas de carbón fino”.
PUBLICIDAD
El director de la Fundación Miguel Hernández de la Diputación de Jaén, José Liébana, describe así a Josefina Manresa: “Vio a su marido padecer, cómo lo dejaron morir en la cárcel, enterró a sus dos hijos, perdió pronto a sus padres y arriesgó su vida ante quienes reclamaban el legado de su marido, a veces con chantajes ofreciéndole pagar los estudios de su hijo o un estanco para ella”.
La publicación, que sufraga Caja Rural de Jaén, incluye también la carta que dedicó al poeta alicantino el jurista y crítico de arte Cesáreo Rodríguez-Aguilera o el artículo escrito por la mujer de ese último, Mercedes de Prat, en el que narra la visita que Josefina hizo a Quesada. EFE
PUBLICIDAD
gd/rro/sgb
(foto)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Vecinos se unen contra dos macroplantas solares en defensa de 340 hectáreas de campo
La Unesco examina los detalles de la candidatura de Itálica a Patrimonio de la Humanidad
Epidemias, alertas o amenazas terroristas: Exteriores lanza su campaña estival "para prevenir incidentes" en los viajes



