Guillermo Cabellos/Sergio Andreu
Barcelona, 19 jun (EFE).- Contundente, sin tapujos ni medias tintas, la dj belga Charlotte de Witte ha ondeado la bandera de su particular religión, el techno más oscuro y sin concesiones, un alegato que ha verbalizado en las pantallas que le rodeaban durante la cruda sesión que este viernes ha ofrecido en Sónar: "Protege la cultura de club", se leía tras ella.
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La productora de Gante, una de las estrellas indiscutibles de esta edición del festival barcelonés, se ha plantado en el escenario de un abarrotadísimo Sónar Club como una especie de sacerdotisa, con varios miles de fieles entregados de antemano, a quienes parecía no importar ni el calor de horno crematorio del pabellón, ni la inmovilidad por la falta de espacio para poder bailar o casi respirar.
Y precisamente, 'Resistence' es el nombre del nuevo show de la considerada como la mejor dj femenina del mundo, toda una declaración de intenciones que, como mostraban las imágenes de las proyecciones, ella tiene grabada a fuego en la piel: resistir y defender la pista, la cultura del baile, como una forma legítima de entender la vida, de huir de la monotonía de lo tibio, de lo insustancial.
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Todos los integrantes presentes de esta secta -renovada ahora tras su anterior paso por el festival en 2024- han comulgado de inmediato con sus mandamientos (hechos temas) y se han dejado llevar por el techno profundo e hipnótico, con algún toque de breakbeat, que ha servido, sin concesiones a lo fácil, esta productora de 33 años.
Al veterano dj irlandés Cormac, que ha estado cerca de dos horas sobre el escenario al aire libre del Village, también se le podría calificar de prescriptor de la idea del baile como terapia, aunque en su caso desde una vertiente mucho más hedonista y repleta de color.
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Cormac, residente desde hace años en el mítico club berlinés Berghain/Panorama Bar, ha cumplido con creces su misión de levantar el ánimo del público que en las horas del crepúsculo querían algo de fiesta antes de que los ritmos nocturnos se volvieran más duros y exigentes, y que él ha sabido satisfacer gracias a un gusto totalmente desinhibido en el que cabe el house, el techno, o el funk nu-wave.
Tras Cormac, y en el mismo escenario Village, ha sido el turno del inglés Aaron Jerome Foulds, conocido como STRKT (léase Subtract), un remezclador de grandes estrellas (M.I.A, Radiohead, Modeselektor, entre otros) que ha traído al Sónar un explosivo y, por momentos, rudo directo acompañado de un batería, en el que ha demostrado su energía para hilar la electrónica con la contundencia atronadora de la percusión. EFE
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