Kiko Hernández o Gloria Camila, entre los famosos que se benefician de sus seguidores con la “estafa del pollo”: “Saben que no les pueden empapelar por esto”

Cada vez más ‘influencers’ promocionan un juego viral, que está vinculado a casinos, con el que sus fans pueden perder dinero

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Kiko Hernández, Fani Carbajo o Gloria Camila, entre los famosos que se benefician de sus seguidores con la “estafa del pollo” (Montaje de Infobae)
Kiko Hernández, Fani Carbajo o Gloria Camila, entre los famosos que se benefician de sus seguidores con la “estafa del pollo”. (Montaje de Infobae)

La llamada “estafa del pollo” se ha extendido en TikTok e Instagram con promociones de influencers y famosos como Kiko Hernández, Gloria Camila, Marta López o Fani Carbajo, entre otros, que prometen ganancias fáciles en juegos como Chicken Road. Sin embargo, se trata de un sistema vinculado a casinos en línea que explota la lógica de las apuestas y que, por su diseño estadístico, lleva a perder dinero a medio y largo plazo.

En redes sociales, la cuenta anónima @elpollitoesdelito se ha alzado, con el impulso de @elojoquetodolv, para tratar de advertir a los usuarios de que no pierdan dinero en estos juegos, tras meses recolectando testimonios. Ahora Instagram ha cerrado la cuenta, por lo que Infobae se ha puesto en contacto con su propietario para conocer sus descubrimientos.

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“Al final, las plataformas amparan más esto antes que proteger al usuario que puede caer en este tipo de estafas”, nos relata el creador de la cuenta, que cree que los propios influencers a los que ha expuesto podrían estar tras las denuncias que han acabado con su cuenta. Durante su labor ha conseguido dos testimonios de personas presuntamente estafadas: “Me contaron exactamente el mismo modus operandi: empiezas a jugar y la segunda vez que cruzas la calle se queda atascado el pollito y lo atropellan”.

Kiko Hernández promocionando la "estafa del pollo" (Instagram)
Kiko Hernández promocionando la "estafa del pollo". (Instagram)

No es fácil llamarlo estafa, teniendo en cuenta que simplemente utiliza el sistema de apuestas habitual, con bajas probabilidades de victoria: “Está en una zona gris legalmente. Todos estos influencers que lo están promocionando saben que no les pueden empapelar por esto, que está en un limbo legal y que pueden hacerlo”.

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En este caso, promocionar estos juegos es más bien una cuestión moral que legal. Por ejemplo, Marta Peñate ha contado en el pódcast Última llamada de Malbert que rechazó una oferta de 30.000 euros para publicitar Chicken Road. La colaboradora de televisión ha asegurado que también contactaron con su pareja, Tony Spina, y ha vinculado ese tipo de campañas con el engaño a personas que pueden acabar gastando sus ahorros.

Detrás de la “estafa del pollo” no hay una aplicación oficial de TikTok, sino un minijuego alojado por un casino y promocionado de forma agresiva por operadores, sobre todo del entorno cripto. La mecánica consiste en apostar una cantidad y avanzar mientras sube un multiplicador: si el jugador pierde, pierde todo; si se retira a tiempo, conserva la ganancia de esa ronda.

Aunque el juego no sea un timo manipulado en cada partida, y los operadores alegan ser “provably fair” -un sistema que supuestamente asegura que las apuestas en línea son realmente aleatorias-, el problema está en la matemática del producto. A corto plazo se pueden obtener pequeñas ganancias, pero el retorno teórico para el jugador hace que, con el paso del tiempo, la banca conserve ventaja.

Gloria Camila, Fani Carbajo y Marta López promocionan la "estafa del pollo" (Instagram)
Gloria Camila, Fani Carbajo y Marta López promocionan la "estafa del pollo". (Instagram)

Las probabilidades de ganar dinero

Los porcentajes, según SoftZone, sitúan el RTP -el porcentaje teórico de retorno al jugador- de Chicken Road en 98%. Esa diferencia estadística, acumulada en el tiempo, convierte la participación repetida en una sangría para el usuario. Un informe sobre estafas en redes sociales de Kaspersky, fechado en junio de 2025, añade otro elemento: los influencers suelen operar desde servidores de demostración donde el RTP se altera para mostrar victorias constantes.

Ese mecanismo comercial se completa con códigos de referido que generan comisiones cada vez que un seguidor ingresa dinero, y con los regalos que los creadores reciben durante los directos en TikTok. El resultado es una doble monetización: por un lado, la publicidad del juego y, por otro, la actividad del público dentro de la plataforma.

Además, como en el caso de @elpollitoesdelito, cuando un usuario intenta advertir del engaño en los comentarios, sus mensajes se omiten y su cuenta puede ser expulsada del directo. También existen redes de bots y páginas destinadas a blanquear la reputación de estos juegos en internet para que parezca que hay opiniones favorables y jugadores ganando dinero.

La Guardia Civil evita una estafa electrónica de 2,2 millones a través de un ‘smishing’ a una empresa madrileña, en un operativo de menos de 24 horas (Guardia Civil)

La moral de Marta Peñate

En ese contexto, Marta Peñate ha relatado que establece una criba y solo acepta campañas que encajan con su “ética” y sus “valores”. Al referirse a Chicken Road, al que en la conversación denominan la “estafa del pollo”, ha explicado su rechazo frontal a cualquier promoción vinculada al juego y las apuestas. La colaboradora ha sido tajante al describir cómo recibió la propuesta: “No hay cosa que más vergüenza ajena me dé. Ya me lo propusieron, y a Tony también, y estamos hablando de cifras muy altas”.

Después concretó la cantidad: “Son 30.000 euros a base de engañar a la gente, que a lo mejor económicamente no está bien, para que se gaste sus ahorros y la timen”. Peñate ha añadido que, si aceptara campañas de ese tipo, no se iría “a dormir tranquila”. Su rechazo lo resumió con otra frase en el pódcast: “Prefiero limpiar suelos con la lengua a pensar que estoy timando a la gente y haciendo que jueguen a algo con lo que sé que van a perder”.

Marta Peñate, en imagen de archivo. (Europa Press)
Marta Peñate, en imagen de archivo. (Europa Press)

Este problema se agrava porque hay muchos jóvenes detrás de los seguidores de estos influencers. En este contexto, y según la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados, España registra la mayor tasa de ludopatía de Europa entre jóvenes de 14 a 21 años. Los datos más recientes del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 elevan a cerca del 21% el porcentaje de adolescentes que reconoce haber jugado online con dinero durante el último año.

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