Dos de cada diez jóvenes han dormido en la calle por dificultades económicas

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Madrid, 18 jun (EFE).- Dos de cada diez jóvenes mayor de edad (el 18,9 %) de la Generación Z afirman haber dormido alguna vez en la calle o en un espacio público abierto por dificultades económicas, una cifra que duplica ampliamente la media registrada en el conjunto de la población.

Esta es una de las principales conclusiones del informe 'Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z', elaborado por la ONG Hogar Sí a partir de una encuesta en toda España recogida por 40dB a 1.500 personas adultas, y publicada con motivo del Día Internacional contra los Discursos de Odio.

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El estudio sitúa a los jóvenes de entre 18 y 27 años como una generación especialmente expuesta a la exclusión residencial, marcada por la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda y una mayor inestabilidad económica.

Según el informe, el 35,4 % de los jóvenes ha tenido que alojarse temporalmente en casa de familiares o amigos por motivos económicos; el 18 % ha acudido a un alojamiento temporal de emergencia, como un albergue; el 18,4 % ha dormido en espacios no concebidos como alojamiento permanente, como trasteros o coches, y el 18,9 % ha pasado la noche en la calle o en algún espacio público abierto.

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Una mayor exposición que se traslada también al contacto cotidiano con las personas sin hogar porque el 73,8 % de la generación Z afirma haber visto a una persona en situación de sinhogarismo en el último mes, el 46,7 % la ha ayudado de manera directa y el 42,8 % ha hablado con alguien en esa situación.

Unos datos, que para la ONG, muestran que el sinhogarismo "ya no es una realidad lejana ni excepcional" para esta generación, sino una situación que forma parte de su entorno cercano e incluso, en algunos casos, de su propia trayectoria vital.

De ahí también que tengan una mayor implicación frente al problema porque, según el informe, son los que más colaboran con oenegés que apoyan a personas sin hogar: lo hace el 36,7 %, frente al 27,5 % de otras generaciones.

Además, muestran una mayor disposición a actuar: el 80,7 % donaría dinero puntualmente a una entidad que trabaje en este ámbito; el 76,3 % se haría socio de una ONG dedicada a resolver el sinhogarismo; el 83,1 % participaría como voluntario, y el 74,4 % invertiría sus ahorros en iniciativas de impacto social vinculadas a esta causa.

La población en general subraya entre las causas de quedarse sin hogar la falta de ingresos, el desempleo, las adicciones y los problemas de salud mental, pero la generación Z atribuye menos peso a este último motivo: un 42,4 %, más de diez puntos por debajo del conjunto de la población.

La tristeza es el sentimiento mayoritario ante la situación de las personas sin hogar, pero los jóvenes expresan con más fuerza emociones como el miedo (12,1 %) y la culpa (13,9 %), con porcentajes que duplican los niveles del conjunto de la población.

El informe pone el foco, además, en la aporofobia y los discursos de odio. Más de la mitad de los jóvenes, el 50,8 %, asegura haber presenciado actos de odio hacia personas sin hogar, ya sea en persona o en redes sociales, frente al 26,4 % del conjunto de la población.

Entre los actos de odio se consideran los insultos, las agresiones, las humillaciones o el rechazo explícito motivado por no tener vivienda.

Los jóvenes observan más situaciones y tienen mayor disposición a intervenir porque uno de cada cuatro jóvenes, el 25,3 %, intentaría parar un incidente de odio contra una persona sin hogar, frente al 15,4 % del resto de generaciones, y el 44,3 % avisaría a la policía, aunque esta opción es más frecuente entre otras edades. EFE

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