Sánchez aguanta el chaparrón en el Congreso mientras Zapatero declara en la audiencia

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Antonio del Rey

Madrid, 17 jun (EFE).- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha tenido que aguantar en el Congreso un buen aguacero de ataques de la oposición mientras el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero declaraba en la Audiencia Nacional, una coincidencia temporal que ha trufado una vez más la sesión de control de tensión y reproches.

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El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le ha llamado "cobarde", y no ya tanto por no querer convocar elecciones, como lleva exigiendo un día sí y otro también, sino porque el tándem PSOE-Sumar ha vetado desde la Mesa dos enmiendas que iban a aprobarse mañana para pedirle eso mismo, pero ya negro sobre blanco en una moción parlamentaria.

Sin corbata para el lance que hoy le aguardaba, Sánchez se ha quedado en el banco azul mucho después de contestar a sus tres preguntas, escuchando la defensa de sus ministros ante el martillo pilón de la oposición, que solo ve corrupción en su Ejecutivo, en su partido, y en su familia.

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Entre tanto, la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, que este miércoles no tenía pregunta en el pleno y cuya enmienda vetada hizo saltar las alarmas sobre el acercamiento de los independentistas a Feijóo, ha optado por colgar en las redes, a la misma hora del cara a cara, su intervención de la semana pasada en la que le recomendó a Sánchez ponerse gafas para ver mejor la realidad.

Feijóo, que ha agotado todo su tiempo en su primera intervención sin dar opción a un debate con Pedro Sánchez, le ha acusado de tener "miedo a la democracia" por no querer que se vote en urna ni en el Congreso, y le ha colgado otra medalla para la vitrina de trofeos con que le obsequia todos los miércoles: "El presidente del Gobierno con más sospechas de corrupción de la democracia".

Y ha citado, cómo no, a Zapatero, al igual que otros diputados de la oposición, en un persistente ruido de fondo procedente de la Audiencia Nacional en el que sin embargo no ha entrado el presidente, que en ningún momento se ha referido a él.

Sánchez se ha defendido recriminando a Feijóo que se erija en un "Torquemada de la vida" y tras rechazar su "oposición destructiva" ha esgrimido como aval la labor de su Gobierno en favor de los ciudadanos ante adversidades como la guerra de Irán.

También ha tenido que responder a la líder de Podemos, Ione Belarra, que sí ha sacado Zapatero a colación, como a Leire Díez, Cerdán o Ábalos, y para advertirle de que los socialistas han "traicionado" a sus votantes; la respuesta de Sánchez, de nuevo, su gestión en favor de los trabajadores y sus medidas para combatir la corrupción.

En su tercera pregunta, la portavoz del PNV, Maribel Vaquero, interesada por saber cómo Sánchez va a aprobar los presupuestos sin tener la mayoría garantizada, le ha dejado un recado procedente de un partido clave para la gobernabilidad.

Si no consigue aprobarlos -se prevé que el debate de totalidad será a finales de octubre o comienzos de noviembre- debería convocar elecciones, le ha avisado.

De este modo, el PNV fija unos presupuestos que está dispuesto a negociar con el Gobierno como el factor determinante para el horizonte de la legislatura, más allá de que los de Junts, descartada ya la moción de censura, presionen cada vez más y pidan los comicios.

Ha continuado la sesión con más preguntas, y el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, no ha querido entrar en la dialéctica de reproches -con la portavoz del grupo popular, Ester Muñoz, llamando de nuevo "cobarde", "corrupto" y "mentiroso" al Gobierno- lamentando el "espectáculo" y "ruido" de los plenos de control gracias al PP.

Ya fuera del hemiciclo, en los pasillos, ha sido la ministra de Ciencia, Diana Morant, la encargada de hablar de Zapatero, y para bien, al asegurar que su legado "no lo va a borrar nada, ni siquiera unas joyas" y lanzar sospechas sobre el papel de los EE.UU. a la hora de aportar pruebas que podrían implicarle en el caso Plus Ultra. EFE

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