Óscar Maya Belchí
Chattanooga (EE.UU.), 16 jun (EFE).- España arrancó el Mundial como una de las grandes favoritas a llevarse el torneo. Condición asumida en el entorno y dentro de la concentración. Sin embargo, el debut cambió el paso. Empate a cero contra Cabo Verde y horas clave dentro de la expedición para gestionar el tropiezo. Análisis, calma, continuar con el plan previsto y confianza en lo conseguido.
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Sin alarmas, pero con el toque de atención recibido. Los jugadores son conscientes de que fallaron en su puesta en escena, a la vez que creen que hicieron lo suficiente, sin rendir a su mejor nivel, para poder llevarse los tres puntos ante una Cabo Verde en la que el ‘MVP’ fue su portero: Vozinha, nombre propio del Mundial.
Y menos de 24 horas después del empate, la selección española volvió a pisar un césped. No el de un partido, y sí el de un entrenamiento en la Baylor School de Chattanooga (Tennessee), su campo base, en el que el ambiente fue mejorando con el paso de los ejercicios.
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Con la prensa unos 50 metros más lejos de la salida de los jugadores, en una distancia antes del debut permitida, se les vio cabizbajos en su llegada al campo. Sin embargo, tras calentar y, sobre todo, en los rondos habituales, las bromas salieron a la luz.
Menos para un Lamine Yamal aparentemente bajo de energía. Sin especial intensidad en el calentamiento y los rondos. Sí cambió ya con el entrenamiento cerrado a medios de comunicación.
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La selección española y Lamine Yamal compartieron un vídeo en redes sociales de una jugada del extremo en la que deja atrás a dos compañeros para marcar con un disparo cruzado a Unai Simón. “Chico maravilla”, el texto de la publicación.
Un futbolista que apunta a ser clave en la reacción de España. Volvió a jugar por primera vez en casi dos meses. 20 minutos frente a Cabo Verde en los que ya dejó muestra de su calidad y desparpajo sobre el terreno de juego. Insuficientes para encontrar el gol pero sí para coger ritmo de cara a un partido contra Arabia Saudí en el que podría ser titular.
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Encuentro que aparece en el horizonte, el domingo 21 de junio, al que España irá con mayor presión respecto al debut, aunque el grupo H refleje empate a un punto entre los cuatro participantes tras la primera jornada.
Cinco días entre ambos partidos, más de lo habitual en los mundiales al estrenarse en este el nuevo formato de 48 selecciones, que invitan a la reflexión y al análisis de lo ocurrido contra Cabo Verde.
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Una revisión que empezó ya en el autobús de vuelta a Chattanooga desde Atlanta.
“Seguro que ahora en el viaje analizamos el partido inmediatamente. Ya mañana tenemos toda la información para facilitarla a los jugadores. El primer y segundo día son para ver los detalles más importantes que consideramos de este análisis. Y, por supuesto, yo seguir intentando convencer a los jugadores que las cosas se hacen como se están haciendo. A mí no me genera ninguna duda”, señaló Luis de la Fuente en rueda de prensa tras el empate.
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Un viaje en autobús en el que el ambiente de crítica y echar todo por tierra que se respiró fuera no caló entre los jugadores. Normalidad, sabiendo que la exigencia iba a aumentar.
Y un mensaje desde los propios futbolistas, cuerpo técnico y directiva: confianza. Conscientes de que, eso sí, hasta el domingo, cuando se dispute el partido ante Arabia Saudí, el clima de dudas se mantendrá.
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Mientras, análisis. Como en la victoria. “Siempre se puede mejorar”, el mensaje que repite siempre Luis de la Fuente. Y uno de sus futbolistas, Mikel Merino, reconoció haber visto el encuentro y matizó la palabra “luto” que usó para definir las horas previas al empate contra Cabo Verde.
“Cada jugador tiene su manera de lidiar con el luto. Hay gente que le gusta ver las imágenes y otros desconectar y ver otras cosas. Ha sido momento de tragarse la decepción de no haber conseguido los tres puntos y ya trabajando en qué cosas no hicimos bien y recuperarnos cuanto antes, que viene lo bueno otra vez”, señaló en rueda de prensa.
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“El luto era un intento de símil de llevarlo a esa comparación. No es un luto como tal. Las derrotas se pueden sentir así cuando somos tan competitivos y siempre queremos ganar”, puntualizó.
Evitar el extremo. Ni campeones del Mundial antes de empezar ni eliminación temprana. Con un mensaje interno: Ante la tormenta, calma. Para ello, la selección española volvió a Chattanooga, donde durante el miércoles disfrutarán de un día libre para pasar con las familias, presentes en Estados Unidos, o actividades lejos del día a día con el objetivo de recuperar fuerzas físicas y, sobre todo, despejar la cabeza. EFE
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