El lado menos conocido del Maracanazo: de la arrogancia en Brasil al desconcierto de Rimet

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Carlos Meneses

São Paulo, 16 jun (EFE).- Los goles de Schiaffino y Ghiggia, sí. El silencio del Maracaná, sí. El drama nacional, sí. Pero detrás del Maracanazo hay un lado menos conocido, como la fiesta en la concentración de Brasil antes del partido o el desconcierto de Jules Rimet al entregar el cetro mundial a Uruguay.

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En el Museo del Fútbol de São Paulo, el Maracanazo tiene un lugar especial. Lo llaman 'Rito de paso'. Una sala oscura, flanqueada por cortinas, con una proyección de cerca de dos minutos que resume uno de los episodios más humillantes de la historia del fútbol mundial.

"La Copa era nuestra", comienza diciendo la narración.

Brasil 1950 fue una Copa del Mundo atípica. Europa estaba destruida tras la II Guerra Mundial y algunos países desistieron de participar. Argentina, gran potencia suramericana de la época, tampoco fue. Estaba enfrascada en una huelga de futbolistas y la relación con la federación brasileña no era la mejor.

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En este contexto, Brasil, Suecia, España y Uruguay quedaron primeras de grupo y pasaron a disputarse el trofeo en un cuadrangular final por puntos.

El combinado dirigido por Flávio Costa barrió a Suecia (7-1) y luego a España (6-1). La Celeste sufrió algo más: victoria ajustada sobre los suecos (3-2) y empate con los españoles (2-2).

Con esos resultados, a la Canarinha solo le hacía falta un empate frente a Uruguay para estampar la primera estrella en su camiseta.

"Brasil llega como favorito (...) La expectativa era realmente que Brasil pudiera ganar con tranquilidad", dijo a EFE Ademir Takara, bibliotecario del Museo del Fútbol de São Paulo.

Los momentos previos a ese fatídico 16 de julio de 1950 fueron de fiesta total en Brasil. Ese mismo día, el diario O Mundo sale con una foto de la 'Seleção' y el titular: "Estos son los campeones del mundo".

El alcalde de Río de Janeiro, Ângelo Mendes de Moraes, proclama la victoria antes del pitido inicial: "Ustedes no tienen rival en todo el hemisferio y ya les saludo como campeones".

Fotos de la victoria antes del partido

La euforia también invadió la concentración del equipo. En la víspera de 'la final', cambiaron de cuartel general y se mudaron a uno más céntrico "para facilitar el acceso principalmente de políticos, porque ese año había elecciones" y todos querían hacerse la foto "para hacer campaña", relató Takara.

Ese desfile de personalidades alteró por completo la rutina de los jugadores.

"Zizinho comenta que prácticamente pasó hambre porque ni siquiera conseguían parar para comer, ya que cada vez que se sentaban en el comedor venía una autoridad o un político y había que levantarse y recibirlos", citó.

Y llega el partido. La euforia se convierte en una certeza con el gol de Friaça en el arranque de la segunda mitad. 1-0. El Mundial era de Brasil.

Pero Juan Alberto Schiaffino silencia las casi 200.000 almas que ocupaban las gradas del Maracaná en el minuto 66. 1-1, el Mundial aún era de Brasil.

Moacir Barbosa, el eterno señalado

La tragedia se produjo en el minuto 79. Alcides Ghiggia pilló desprevenido al portero brasileño Moacir Barbosa, que se esperaba un centro y vio cómo el balón se colaba por su palo. 1-2, el Mundial ya no era de Brasil.

Considerado el mejor portero de la historia del Vasco da Gama, Barbosa fue el chivo expiatorio de la derrota.

"Fue uno de los mejores porteros que ha defendido nuestra selección y cargó injustamente con la culpa de la derrota. Lo encontré ya de mayor en Santos y me contó que hasta ese momento seguía siendo hostigado por lo ocurrido", contó a EFE Pepe, ídolo del Santos y bicampeón mundial con Brasil jugando al lado de Pelé.

Desconcierto fue lo que sintió el presidente de la FIFA, Jules Rimet. El dirigente abandonó el palco con tiempo para prepararse para entregar el trofeo sobre el césped. Dejó el palco con Brasil ganando y, cuando llegó al campo, Uruguay ya había remontado.

Dice la leyenda que Rimet tardó en entender lo que había pasado porque se encontró con una escena dantesca de brasileños y aficionados llorando, y que alguien se acercó a él para explicarle que Uruguay era el campeón. EFE

(foto)(vídeo)

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