El acusado de atropellar a una vecina de Alhama de Almería: "Al salir disparado no me dio tiempo ni a mirar"

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C.L.V., el hombre acusado de acabar con la vida de una vecina de Alhama de Almería en diciembre de 2023 tras aplastarla al colisionar marcha atrás con su coche cuando salía de un garaje, ha reconocido que advirtió la presencia de la víctima y de su vehículo --que estaba aparcado-- mientras realizaba las primeras maniobras para abandonar el local pero que después dejó de prestarle atención sin que, según su versión, llegara a verla nuevamente antes del atropello.

"Al salir disparado no me dio tiempo ni a mirar, no me dio tiempo siquiera a reaccionar con el freno", ha explicado el acusado, quien ha rechazado que tuviera intención de provocar daños en el vehículo de la víctima así como tampoco atentar contra ella, si bien ha matizado su versión de lo ocurrido con respecto a las declaraciones iniciales que hizo ante la Guardia Civil y la Policía Local.

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El acusado, que se enfrenta a una petición fiscal de 13 años de prisión por un delito de homicidio y de hasta 17 años por asesinato de parte de la acusación particular, ha insistido en encuadrar los hechos en un "accidente" al tiempo que ha negado que su intención fuera atentar contra la vida de la mujer, que falleció varios días después del atropello --el 6 de enero de 2024-- a causa de las graves lesiones que padeció.

"Estoy mal. Esto ha sido una desgracia", ha manifestado a preguntas de su letrada, la abogada Beatriz Gámez, durante un interrogatorio en el que ha pedido perdón a los familiares de la víctima, quienes han acudido a diario a seguir el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Almería y que ha quedado listo para la deliberación del veredicto.

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El acusado ha explicado que, cuando ocurrieron los hechos, él trataba de sacar del garaje de la residencia de mayores propiedad de sus padres una camioneta, de modo que al acceder al local ya vio a la mujer, cuyo coche se encontraba debidamente estacionado en un reservado situado justo delante, lo que había causado conflictos en otras ocasiones.

La secuencia del atropello quedó recogida parcialmente por las cámaras de seguridad de la residencia así como por un vídeo que grabó la propia víctima con su móvil y otro más que grabó su sobrina, quien se encontraba en su vivienda ubicada en el residencia situado frente al garaje.

El hombre ha negado así que oyera las advertencias de la víctima, quien le manifestaba que le iba a dar o le estaba dando a su coche, aunque ha reconocido que sintió cómo golpeaba con los nudillos en la parte de atrás de la camioneta para ser advertido.

Asimismo, ha achacado a que llevaba las ventanillas cerradas y a que el coche estaba "insonorizado" para asegurar que tampoco advirtió cómo rompió varios azulejos del acceso del garaje al colisionar con ellos en sus maniobras. Igualmente, ha negado que las cámaras de visión trasera del vehículo o los sensores le permitieran advertir la presencia de terceros porque "el vehículo tiene sus ángulos muertos".

A preguntas de la Fiscalía, el acusado ha explicado que aunque fue consciente de los toques que con sus maniobras estaba dando con él vehículo, decidió no bajarse del mismo hasta conseguir sacar la camioneta del habitáculo, que contaban con una pendiente, lo que le obligaba a estar cuesta abajo cada vez que introducía el vehículo en el garaje para reiniciar sus intentos.

Fue un último "acelerón" marcha atrás, según ha manifestado, cuando su camioneta impactó con el turismo de la víctima, el cual fue desplazado hasta aplastarla a ella contra la pared del residencial donde vivía con su familia.

"No pensé que pudiera darle a otra persona", ha dicho para asegurar, pese a las imágenes, que dicho "acelerón" "no fue tan brusco", sino que el coche "respondió de inmediato" y, a causa de las cortas distancias, no tuvo "tiempo de reacción".

Frente a esta versión, ante la que su defensa sostiene una versión accidental de los hechos, la Fiscalía sostiene que se produjo un "dolo eventual" al considerar que el acusado asumió la peligrosidad de sus actos al tratar de sacar el coche del garaje a toda costa a sabiendas de que había personas a su alrededor que podían verse en peligro.

Por su parte, la acusación particular que la familia de la víctima ejerce a través de los letrados Francisco y Miguel Ángel Torres van más allá al encuadrar los hechos en un presunto delito de asesinato y considerar que el acusado tenía intención de acabar con la vida de la mujer.

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