Madrid, 13 jun (EFE).- Las medidas de prevención contra el fuego son múltiples y cada año se suman proyectos con medidas como la retirada planificada de biomasa o de ramas viejas de los montes, el uso de rebaños con collares GPS para controlar su limpieza o realizar prácticas agronómicas que convierten los cultivos en cortafuegos.
El año pasado en España ardieron más de 350.000 hectáreas y frente a las altas temperaturas que se esperan en verano, el Gobierno aprobó esta semana un plan contra los incendios forestales.
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Durante el verano es cuando tienen lugar los fuegos más virulentos y por eso ingenieros agrónomos, agricultores, fundaciones e instituciones trabajan juntos en técnicas para reducir su energía como medida de prevención durante el año.
El ingeniero agrónomo Manuel Zapatero ha explicado a Efeagro que los incendios forestales son "muy virulentos y hay poca accesibilidad para apagarlos", por lo que la prevención es "fundamental".
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En un año marcado por las lluvias esto supone que los bosques estén llenos de plantas herbáceas y matorral, que "es la mecha que alimenta el fuego".
Y por eso Zapatero, además de aludir a la clásica técnica para limpiar los montes con la cabaña ganadera, ha destacado el "resalveo" como otra medida más y que consiste en limpiar las ramas viejas en los bosques.
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También ha advertido que ahora el peligro está en la agricultura porque gran parte de los cultivos en España son de secano y en muchas ocasiones están pegados a la carretera, donde se originan muchos fuegos que se reducen con la instalación de una banda en el arcén como un cortafuegos.
Una de las medidas propuestas para prevenir los incendios es extraer la biomasa en los montes, como hacen en el proyecto de la Asociación de Propietarios Forestales de Murcia (Profomur) cuyo responsable es el ingeniero técnico forestal y decano del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales de esta región, Esteban Jordán González.
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En números, han conseguido extraer por cada hectárea más de 20 toneladas de biomasa, lo que implica que si ocurre un incendio forestal es "más fácil apagarlo".
Si bien la iniciativa aún está en sus primeras fases, ya está activo en el municipio de Bullas y en el de Chegín, donde extraen esa biomasa -que regalan a las empresas de la zona- y reducen el riesgo de incendio a la vez que genera bioeconomía en zonas de reto demográfico, ha añadido.
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Pero no solo sirve con retirar esa biomasa, también hay que mantener el monte y para ello utilizan a la cabaña ganadera; en este caso es monitoreada con collares GPS con los que "dibujan" el mapa de las parcelas de actuación, de manera que se conocen con exactitud las zonas donde ya han "trabajado".
Otro ejemplo es la Fundación Global Nature, que está trabajando desde febrero en el proyecto Go Viver junto a la Cooperativa de Viver (Castellón) -cofinanciado por los fondos Feader- para prevenir los incendios forestales y hacer más resistentes al cambio climático los cultivos de olivo y almendro, a través de un análisis cartográfico que identifica zonas abandonadas y vulnerables.
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El responsable de agricultura y biodiversidad de la fundación, Jordi Domingo, ha indicado que hay dos escalas; en la primera de ellas se analizan las zonas vulnerables al fuego y las parcelas agrícolas que puedan actuar como disruptores -cortafuegos- de los incendios.
La segunda línea es ya dentro de las parcelas productivas y de la mano de la cooperativa; en concreto ayudan a los agricultores a hacer ensayos con cubiertas vegetales o barreras térmicas en fincas pilotos, de manera que pueden servir para frenar el paso de las llamas. EFE
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