Almudena Álvarez
Palencia, 13 jun (EFE).- Mientras miles de jóvenes abandonan cada año los pueblos en buscar de oportunidades, tres veinteañeros de una localidad de apenas 1.200 habitantes, Casas de Don Pedro (Badajoz), en la Siberia extremeña, han logrado justo lo contrario con la música por bandera y su grupo Sanguijuelas del Guadiana.
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Han convertido la vida rural en un fenómeno musical capaz de llenar festivales y hacer que miles de jóvenes urbanos coreen canciones sobre volver a casa, perder el último tren o sentir orgullo de la tierra de la que proceden.
Cuando Carlos Canelada, Juan Grande y Víctor Arroba comenzaron a tocar juntos en la banda municipal de Casas de Don Pedro, difícilmente podían imaginar que años después actuarían ante decenas de miles de personas en algunos de los principales festivales de España país.
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Sanguijuelas del Guadiana lo han dado todo en el festival Palencia Sonora, donde llegaron convertidos en una de las revelaciones de la música española tras recibir recientemente el premio a Mejor Nuevo Artista de los Premios de la Academia de la Música, y después de agotar entradas en buena parte de su gira.
Sin embargo, el éxito no les ha llevado a mudarse a Madrid ni a abandonar el pueblo donde nacieron.
"Nos hemos dado cuenta de que los proyectos también se pueden hacer desde aquí. La industria está en las grandes ciudades pero para nuestro proyecto tiene más sentido hacerlo desde el pueblo", explica a EFE Juan Grande, teclista y uno de los tres integrantes de la banda en una entrevista telefónica antes del concierto.
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La decisión resulta casi contracultural en un país donde la despoblación sigue vaciando buena parte del interior y donde generaciones enteras han abandonado sus localidades para estudiar, trabajar o desarrollar una carrera artística.
Ellos hicieron el camino contrario, probaron a vivir fuera, estudiaron en Madrid y Valladolid donde se formaron en sonido y producción musical (Carlos), producción audiovisual (Juan) y Administración y Dirección de Empresas (Víctor) y acabaron regresando.
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"No sé, aquí – Casas de Don Pedro- es donde tenemos todas las facilidades del mundo y donde nos sentimos más a gusto. Es donde podemos parar, descansar y ser conscientes de todo lo que nos está pasando", resume Grande.
Quizá por ese apego a la tierra y porque han experimentado en sus propias carnes esa lucha entre la morriña y las ganas de comerse el mundo, las canciones de Sanguijuelas del Guadiana conectan con una generación que ha crecido entre la nostalgia del pueblo y la atracción de la ciudad.
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Temas como '100 Amapolas', 'El Último Tren', 'Tierra', 'La Brecha' o 'Revolá' hablan de raíces, pertenencia, marcharse y volver. Historias locales que han terminado convirtiéndose en universales.
"La gente se siente identificada aunque sea de Palencia, de Galicia o de cualquier otro sitio. Nosotros lo contamos desde un pueblo de Extremadura pero al final hablamos de experiencias que mucha gente ha vivido", asegura.
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Y así han conseguido, sin quererlo, convertirse en portavoces de la España rural: "No fue algo buscado. Pero sí nos ha dicho mucha gente que nuestras canciones les han hecho plantearse si realmente querían estar donde estaban o si debían regresar al lugar donde nacieron", explica.
Su éxito coincide además con un momento en el que numerosas propuestas musicales reivindican el folclore, las tradiciones y la identidad territorial frente a décadas en las que buena parte de la cultura popular parecía mirar exclusivamente hacia las grandes ciudades o hacia modelos internacionales.
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"Hay mucha música ahora mismo que está sacando pecho de sus raíces. Cada vez está menos centralizado todo", reflexiona el músico extremeño.
En su caso, esa reivindicación tiene nombre propio: Casas de Don Pedro. Allí siguen ensayando, allí continúan reuniéndose con los amigos de siempre, allí regresan entre semana después de encadenar festivales y conciertos por toda España.
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"Al final te juntas con la gente de toda la vida, con tu familia y tus amigos. Eso ayuda a tener los pies en el suelo", afirma.
La banda mantiene incluso buena parte de la red profesional que fue construyendo cerca de casa. Su disco 'Revolá"' se grabó en un estudio de Villanueva de la Serena y buena parte del proyecto sigue vinculado a profesionales extremeños. EFE
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(foto)
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