Paco Aguado
Madrid, 5 jun (EFE).- El joven diestro francés Clemente, que sufrió una grave luxación del codo izquierdo al ser cogido por el quinto, protagonizó este viernes la labor de mayor mérito ante la áspera y extraña corrida de Juan Pedro Domecq lidiada en el penúltimo festejo del abono de San Isidro, con un nuevo cartel de 'no hay billetes' en las taquillas.
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En realidad, el diestro galo sólo estoqueó uno de los toros de su lote y no concretamente de los titulares, sino un sobrero basto de Montalvo que salió en segundo lugar y que tuvo una insulsa y descastada movilidad. Pero ya con este mostró, a pesar de todo, las virtudes en que basó toda su actuación: firmeza de plantas, decisión y temple para sacar más de lo que le ofrecieron sus enemigos.
Esa primera faena, aun meritoria, no encontró eco alguno en el tendido, probablemente por la condición del animal, aunque Clemente le ligó los pases con mucha suavidad en los vuelos de su muleta para hacérsela seguir, en tandas siempre de cinco o seis muletazos en embroques de mayor recorrido del que quería el de Montalvo.
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Y en ese mismo registro planteó su trasteo al quinto, este sí del hierro titular y, además, el de mayores complicaciones. Ya desde que lo saludó a portagayola, cuando estuvo a punto de arrollar al francés, el zancudo y descompensado 'juanpedro' dejó claro su nulo deseo de emplearse tras los engaños, a los que respondió siempre con un brusco genio que acabó tornándose en sentido defensivo.
El mérito de Clemente fue esta vez, además de esa misma firmeza y esa férrea voluntad de dar tandas nutridas, el de aguantar los violentos cabezazos y las cada vez más peligrosas coladas del animal, hasta que al final del largo esfuerzo, y con el público al fin reconociendo su entrega, fue prendido por el muslo derecho, sin llegar a sufrir cornada pero sí la grave luxación del codo izquierdo que se produjo en la caída y que le llevó a la enfermería.
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A este quinto, por tanto, lo tuvo que estoquear Uceda Leal, que también tuvo que pechar con un lote desabrido y que no agradeció la sinceridad con que el director de lidia planteó los trasteos de muleta.
Lo mismo al descompuesto primero que al áspero cuarto, que no embistió ni una sola vez con claridad, les robó el veterano madrileño pases sueltos de calidad, pero tan espaciados que apenas le sirvieron para que se aplaudiera mínimamente el que también fue un notable esfuerzo por hacer el toreo a toros que no lo aceptaban.
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Con menos soltura y convicción se vio a Pablo Aguado, que acabó pasando sin argumentos ni brillo alguno por una feria en la que se anunció tres tardes.
En esta ocasión, el sevillano escuchó incluso pitos al no acabar de imponer el ritmo y el mando a un tercero que nunca se empleó y por no llegar a concretar tampoco con el feo y descastado colorado que cerró la función, ya a la espera de que mañana los 'victorinos' cierren con mejor nota el largo maratón isidril.
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Cinco toros de Juan Pedro Domecq, todos cinqueños, de desiguales pero de descompensadas hechuras, y de juego descastado y falto de entrega, y la mayoría con áspero genio y peligro defensivo. Y un sobrero de Montalvo (2º, en sustitución de uno devuelto de los titulares), basto y de insulsa movilidad.
Uceda Leal, de corinto y oro: estocada corta desprendida y perpendicular y tres descabellos (silencio); media estocada delantera perpendicular (silencio).
Clemente, de grana y azabache: estocada desprendida (silencio); cogido por el quinto, Uceda Leal mató el toro de estocada delantera desprendida y cuatro descabellos (ovación que saludó la cuadrilla). Fue atendido en la enfermería de la plaza de una luxación grave del codo izquierdo, pendiente de estudio radiológico.
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Pablo Aguado, de caña y oro: pinchazo, pinchazo hondo, media estocada baja delantera y dos descabellos (algunos pitos); estocada delantera perpendicular y atravesada (silencio).
Entre las cuadrillas, volvió a destacar la medida brega de Iván García, que luego saludó tras dos pares de banderillas de gran mérito con el sexto.
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Vigésimo quinto y penúltimo festejo de abono de la feria de San Isidro, con cartel de "no hay billetes (23.800 espectadores), en tarde de calor. EFE
(foto)
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