Las razones de las salidas de ETA: Historias de expulsiones y abandonos en un libro

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Vitoria, 3 jun (EFE).- 'Salir de ETA. Una historia de abandono, expulsión y arrepentimiento' trata de mostrar la heterogeneidad de circunstancias que llevaron a miembros de la organización terrorista a abandonarla en un libro de la periodista Eider Nafarrate, que sostiene que el arrepentimiento tiene que ir "mucho más allá de pedir perdón en unas cartas" que se adjuntan a sus expedientes penitenciarios.

Nafarrate presenta este miércoles en Vitoria su libro, un relato con una docena de testimonios de miembros de ETA que abandonaron la organización terrorista desde 1966 hasta su disolución.

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La obra examina los factores y circunstancias que llevaron a militantes de ETA a abandonar la actividad y pone en cuestión estereotipos respecto de ellos, tanto por parte de la banda como desde el Estado.

En una conversación con EFE, la escritora explica que son muy "heterogéneos" los casos de los militantes de ETA que abandonaron la organización o que esta les expulsó por "disidentes".

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"Hay mucha más heterogeneidad dentro de la disidencia de la que creemos y quizás por eso la idea del arrepentimiento tiene un encaje tan complicado cuando se hace un análisis sobre él", añade.

Sobre la sinceridad del arrepentimiento, Nafarrate dice que eso lo tendría que determinar psicólogos o trabajadores sociales que forman parte del contexto penitenciario y que les observan "en su día a día", pero esa sinceridad "va mucho más allá de expresar perdón".

Cita la participación en encuentros con víctimas y otro tipo de acciones que son "bastante más determinantes en esto que se llama la consecución de la convivencia" ya que las cartas, como las que se han conocido en los últimos meses de presos como Txeroki o Anboto "no son un elemento tan determinante".

También sería un elemento determinante la colaboración con la Justicia para esclarecer crímenes todavía sin juzgar, pero es algo que la autora ve poco probable porque siempre ETA ha impedido a sus militantes dar información, la "delación".

Insiste en que siempre ha habido dos maneras de contemplar a los miembros de ETA que salían: como "disidentes que no dejan de ser traidores" para la propia organización y, en el caso del Estado, como un "elemento con el que se intenta socavar la cohesión dentro de la militancia".

Sobre las cartas conocidas hace unas semanas de los exjefes de ETA Garikoitz Aspiazu, Txeroki, y Soledad Iparragirre, Anboto, en las que reconocen el daño causado por los delitos que cometieron, unos casos que no trata en su libro, Nafarrate cree que se enmarcan en un "cambio de estrategia del EPPK (colectivo de presos de ETA)" que lleva a un "debate sobre su utilidad" y a una reflexión "sobre la idea del perdón" dentro del contexto jurídico.

Se refiere al caso de Dolores González, Yoyes. Este 2026 se cumplirán cuarenta años de su asesinato el 10 de septiembre de 1986 en Ordizia (Gipuzkoa).

Yoyes fue ejecutada por José Antonio López Ruiz, Kubati, mientras paseaba con su hijo Arkaitz de tres años y medio por decidir acogerse a medidas de reinserción para rehacer su vida.

Nafarrate recuerda que con Yoyes ETA ejerció la "coerción en su propia militancia para evitar que dejaran de pertenecer a la organización y volvieran a sus vidas", pero también que fue una figura que se utilizó como el paradigma del "terrorista arrepentido, idealizada, que se intentaba proyectar desde el Estado", pero que si se "bucea" un poco se ve que no fue así.

"En torno a Yoyes no hay una historia realmente de arrepentimiento ni de redención, aunque desde ETA se proyectó como un episodio de traición a toda una comunidad", concluye.

En el libro, basado en la tesis doctoral que defendió hace un año, Nafarrate recoge los testimonios de gente como Eugenio del Río, Teo Uriarte, Kepa Pikabea y Fernando de Luis Astarloa, entre otros. EFE

(Foto)

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