Cristina Lladó
Aranjuez (Madrid), 28 may (EFE).- Ya casi está. Tras casi un año cerrado al público e invadido por excavadoras, montañas de tierra y metros y más metros de tuberías de colores, el proyecto de renovación de Jardín del Parterre de Aranjuez estará concluido a finales de junio.
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El nuevo jardín, que no abrirá sus puertas al público hasta septiembre, lucirá con su diseño barroco original del siglo XVIII.
Recupera su grandeza, el diseño afrancesado de sus parterres, la integración con el palacio y la espectacularidad de sus fuentes, asegura la ingeniera técnica paisajista de Patrimonio Nacional Yolanda Bruna, que ha estudiado hasta la altura exacta que tenían los chorros de agua que brotaban de los surtidores.
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La responsable del proyecto, que se ha basado en planos, documentos y cuadros de la época para la intervención, acompaña a EFE en un paseo entre zanjas, máquinas y pletinas, y cientos de pequeños arbustos que ya están siendo plantados siguiendo un sofisticado diseño.
El jardín había sufrido un importante abandono a lo largo de los años y se encontraba muy deteriorado, los árboles y plantas no "casaban" con el clima cada vez más caluroso, los magnolios estaban muy degradados y las fuentes apagadas desde hacía 20 años.
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Además, las sucesivas remodelaciones habían provocado una falta de lectura con el palacio, detalla Bruna.
Así, cuando en torno a 1725 Felipe V encarga al ingeniero Esteban Marchand que diseñe el jardín de la parte trasera del palacio, este presenta un diseño barroco, inspirado en Versalles, que fue dibujado por Alejandro Cuéllar en unos planos que se conservan en los archivos de Patrimonio Nacional.
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En 1850, se eliminaron los trazados barrocos del jardín y se introdujo un diseño en el estilo isabelino del momento, un diseño que volvió a modificarse entre 1871 y 1872, bajo el reinado de Carlos III, cuando se reforma según la "estética moderna".
A lo largo de los años, "el jardín ha sido modificado muchísimas veces por distintos motivos por la Corte, según venía distintos reyes hacían distintos parterres, por el abandono, porque había momentos en que no se estaba cuidando del mismo modo y porque había estructuras efímeras que duraban muy poquito tiempo", explica.
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En el siglo XX se empieza a introducir "arbolado diferente, que no casaba con el clima de Aranjuez, y se incluyen distintos diseños, llegando a una falta de lectura entre lo que había en el jardín con el propio Palacio".
Cuando Patrimonio Nacional decide acometer la intervención paisajística y la restauración de las fuentes del Jardín, se opta por recuperar el diseño original en base a los planos de Cuéllar.
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Con un presupuesto de 5 millones de euros de los fondos europeos, la propuesta incorpora 126 árboles de nueva plantación, todos ellos tilos (‘Tillia Tomentosa’) que soportan mejor la temperaturas de la cuidad, y aún así han debido ser protegidos con cañas para que arraiguen en pleno verano.
Además, se incorporan 6 magnolios procedentes de trasplantes del propio jardín, sumado a los 27 ejemplares que se mantienen, con lo que el balance final es de 159 árboles, 11 ejemplares más que antes de la reforma, explica la ingeniera técnica paisajista de Patrimonio.
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Otra gran intervención ha sido la restauración de las fuentes, que también se encontraban muy deterioradas, con grandes fugas en los vasos y esculturas en mal estado.
La fuente de Hércules y Anteo, de forma circular en el acceso este del jardín, ha tenido que ser rehabilitada "de forma integral" lo que ha incluido la limpieza y restauración de las esculturas, la impermiabilización del vaso y la reparación de la instalación hidráulica.
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La fuente de Ceres, de forma mixtilínea situada en el centro, ha sido impermeabilizada y recupera su estructura original con tres surtidores. Las esculturas que estaban colocadas en esta fuentes han sido restauradas y trasladadas a su lugar de origen en el Jardín del Príncipe.
Finalmente, las fuentes de las Nereidas, dos circulares al oeste del jardín, cercanas a palacio, también ha sido restauradas, con la particularidad de que sus esculturas recuperan el color rojo cobrizo original, que también tienen las de las fuentes del Palacio de La Granja.
En medio, una inmensa arqueta, que quedará bajo tierra, donde se ocultan las bombas para el riego automático del jardín y para los surtidores.
Así, las fuentes recuperarán los chorros de agua "de una altura adecuada a la época del jardín, porque tenemos información histórica que dice hasta dónde llegaba justamente la altura del agua", dice con orgullo Bruna, que ha estudiado decenas de planos, informes y cuadros de la época para documentarse.
También se ha incluido la preinstalación de tubos para un futuro proyecto de iluminación del jardín, como atestiguan metros y más metros de zanjas serpenteantes que aún deben ser cerradas.
En paralelo a la renovación de los jardines y fuentes de Aranjuez y La Granja, Patrimonio Nacional también está desarrollando una aplicación móvil que incluirá información sobre la historia de los jardines, las fuentes y esculturas, el diseño, las plantas y árboles, "y así, vas a entender un poquito mejor cómo se iba creando el jardín".
"Y todo esto para que no haga falta que te lo cuente nadie, sino para que lo disfrutes y no confundas un jardín histórico con un parque. Que eso a mí me duele especialmente", concluye Bruna. EFE
(Foto) (Vídeo) (Audio)
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