El Colegio Oficial de Pilotos denuncia "riesgos evidentes" y "peligros estructurales"

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Pedro Pablo G. May

Madrid, 1 jun (EFE).- Luchar contra los incendios forestales desde el aire tiene "riesgos evidentes como enfrentarse con una muralla de fuego que puede desestabilizar el vuelo" pero también "peligros estructurales" como una normativa insuficiente, denuncia a EFE el decano del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (Copac), Carlos San José.

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Encarar un gran incendio desde un avión "requiere profesionales muy cualificados, muy especializados, que se enfrentan a un contexto operacional muy complejo" que incluye desde turbulencias hasta baja visibilidad, concentración de aeronaves en poco espacio y un desgaste físico y psicológico que San José describe como "tremendo".

Sin embargo, "existen otros peligros más de fondo que la mera exposición al riesgo, que se da por sentada" y que a su juicio tienen que ver con unos recursos cada vez más escasos, una organización deficiente de los mismos y la falta de voluntad política.

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De entrada, "hay una escasez general de pilotos: la media de edad está por encima de los 50 años y aproximadamente la mitad tienen entre 50 y 55", lo que empieza a ser "un problema importante" porque cada vez hay menos jóvenes dispuestos a afrontar "un sector tan invertebrado, tan incierto y con tanto peligro".

Estos profesionales "se ven constreñidos en una pinza entre la administración pública, que al fin y al cabo es quien concede estos servicios, y los operadores que son quienes los contratan" porque los intereses de ambas partes "son a veces contradictorios con la seguridad y el buen hacer".

San José denuncia las normativas "que se van aprobando sin tener en cuenta criterios profesionales" y que son planteadas en despachos "muy alejados de la operación y por parte de personas que nunca se han subido a un avión" para apagar un incendio y, por ello, carecen "absolutamente" del conocimiento operacional para enfrentarlo.

El Copac critica la regulación organizada desde dos Ministerios, el de Transición Ecológica (Miteco) y el de Transportes (Mitma), donde "nos reciben y escuchan pero luego no nos hacen caso" y "no cuentan con los pilotos" para su estrategia, añade.

En el caso del Miteco, "crea puestos que muchas veces están en contradicción con los informes de la Comisión de investigación de accidentes e incidentes de Aviación Civil", como afirma suele suceder con el jefe de operaciones aéreas en el caso de un gran incendio.

El problema es que "suelen ser personas expertas en afrontar el fuego desde tierra pero que olvidan la parte operacional aérea" y precisa: "Un ingeniero forestal puede saber muy bien qué tipo de pinos hay o cómo atacar la llama que sube por un monte, pero no cómo opera una aeronave".

Otro puesto polémico es el de coordinador de medios aéreos: alguien "que está en el aire desde una aeronave dando órdenes directas a todas las que participan en un dispositivo" y cuyo perfil técnico debe ser muy concreto según los requerimientos de Aviación Civil.

No obstante, "la normativa de Miteco no habla de los requisitos necesarios" que "en España solo tienen los pilotos" y en cambio nombra a personas usando "una normativa interna que pretende solucionar esto con un cursito de pocas semanas".

También aumenta el riesgo con los límites de actividad fijados por el Mitma, asegura, que "no son laborales ni administrativos, ni un capricho: son de seguridad", pues cuando un piloto los alcanza entra "en una fase peligrosa porque está cansado" y "esta es una causa primaria de accidentes".

"Ante la falta de personal y la planificación deficiente de la Administración, la solución que encuentran es coger el lápiz y ampliar el tiempo que una persona puede trabajar por mera decisión administrativa", lamenta, pero "20 días seguidos volando sin descanso es excesivo".

En España "existen entre 300 y 400 bases de aeronaves: este despliegue geográfico no responde a tareas operacionales, sino a necesidades políticas o incluso económicas", por lo que Copac reclama una mayor racionalización de los recursos.

"Todo lo resuelven diciendo que, cuando el piloto esté fatigado, levante la mano, pero no sucede así", señala porque "por muy cansado que uno esté, tiende a continuar; está salvando la vida de personas, del medio rural, del entorno natural" y eso multiplica el riesgo de accidente.

El Copac ha presentado varias iniciativas para encarrilar la situación que "se resumen en acabar con la temporalidad, porque los incendios son realidad todo el año, como estamos viendo", dice, y entre ellas figura una Proposición No de Ley aprobada el pasado mes de febrero en el Congreso de los Diputados para impulsar la formación de pilotos de emergencias.

Los objetivos del Colegio pasan, entre otros puntos, por crear un centro especializado de entrenamiento a nivel nacional, mejorar la normativa actual, fijar una estabilidad en las programaciones y mejorar las zonas físicas de descanso para unos profesionales que "no solo luchan contra incendios, sino que participan en otros servicios como la búsqueda y salvamento en el mar o montaña y el transporte aéreo sanitario". EFE

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