Madrid, 1 jun (EFE).- El juicio del caso Kitchen ha escuchado este lunes las declaraciones de otros dos acusados, el ex director adjunto operativo de la Policía Eugenio Pino y el excomisario José Manuel Villarejo, que han enmarcado la operación Kitchen en un operativo "oficial" o de "inteligencia", aunque con distintos matices sobre cuál era el objetivo de espiar al extesorero Luis Bárcenas.
Para Villarejo, que durante tres horas ha contestado únicamente al fiscal que solicita 19 años de cárcel, el principal interés de sus superiores de que captara al chófer de Bárcenas era que este se hiciera con documentos e información porque existía la sospecha de que el extesorero lo grababa todo y tenía información relevante sobre altas instancias del Estado. Ha apuntado que podría tratarse del rey emérito, Juan Carlos I.
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En esta operación de "inteligencia" llevada a cabo de forma "oficial" y "correcta", según ha dicho, se perseguía localizar policialmente bienes en el extranjero de Bárcenas, y se "aprovechó" el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy porque "si había algo que le afecta a él también trincarlo", ha añadido.
Esta tesis, la de que la operación tenía como objetivo localizar el dinero Bárcenas, es la que ha expuesto también en la Audiencia Nacional el que fuera máximo responsable uniformado de la Policía entre 2012 y 2016, que enfrenta una petición de 15 años de cárcel por parte de la Fiscalía y que a diferencia de Villarejo solo ha respondido a las preguntas de su letrado.
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Estas son las claves de ambas declaraciones:
Pino ha explicado que los investigadores estaban atentos a la existencia de un coche que estaría preparado para ir a Suiza a "coger dinero" de los Bárcenas.
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"Cuando hay un coche para ir a por dinero hay que montar un servicio nos pongamos como nos pongamos (...) si había algunos documentos, no buscábamos eso, lo que buscábamos era el dinero, había noticias de otras cuentas distintas a las que se había conseguido", ha recalcado, considerando el nombre de Kitchen como un término periodístico.
Eugenio Pino, que estuvo 43 años en el cuerpo, solo ha contestado a las preguntas de su defensa y ha explicado que se empezó a usar al chófer de Sergio Ríos como confidente con conocimiento del director general de la Policía, Ignacio Cosidó, en tanto que la captación del mismo fue encomendada al excomisario José Manuel Villarejo.
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Una versión que ha dado también Villarejo, al que llamaron después de un frustrado intento de captar a Ríos por parte de otro comisario, Enrique García Castaño.
Pino ha señalado que con quienes no trató de estos aspectos operativos del confidente fue ni con el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ni con el entonces secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, aunque ha dejado claro que el número dos del departamento tenía comunicación directa "con todo el cuerpo" y "llamaba a quien le parecía".
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El excomisario, convaleciente y molesto a ratos por la operación a la que se ha sometido, ha protagonizado como es habitual una declaración caótica, con saltos dispersos a episodios alejados de los hechos que se juzgan, con respuestas al fiscal que a menudo se han convertido en divagaciones u opiniones personales sobre otros acusados y que han recibido reproche de la magistrada Teresa Palacios.
Se ha presentado una vez más como un agente de inteligencia: "Soy una persona de mil sobreros. Yo interpretaba los personajes que en cada momento tocaba y mi obsesión era obtener información de todo el mundo, es lo que hacía".
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Este comisario ha relatado cómo le explicaron la operación Kitchen como "un trabajo de inteligencia para encontrar bienes y sobre todo información que pudiera comprometer a seguridad del Estado" y cree que, después, el entonces presidente Mariano Rajoy "se quiso subir al carro y aprovechar el tema, y si hay algo de lo mío, yo también lo quiero -ha afirmado-".
Piensa Villarejo que el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz y el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez "fueron todos engañados por el genio del señor Rajoy, que lo resuelve todo con Cardhu". "Era una operación de inteligencia, no sé en qué mala ahora aceptó participar (Ignacio) Cosidó o (Eugenio) Pino, porque ya lo estaba haciendo el CNI", ha sostenido además el excomisario.
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El excomisario Villarejo, que ha cuestionado las grabaciones que obran en la causa y que no ha querido responder acerca de sus diarios, al considerar que fueron incautados ilegalmente, seguirá contestando el próximo 9 de junio a las preguntas del fiscal, a quien ha cuestionado por incluir como pruebas archivos facilitados por Javier Pérez Dolset, investigado ahora en la Audiencia Nacional por presuntas maniobras para acabar con causas judiciales que afectan al Gobierno o al PSOE. EFE
(foto) (vídeo)
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