Havertz: cuatro toques, 6 segundos, 40 metros y un golazo insuficiente

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Budapest, 30 may (EFE).- En cada partido comprometido, del más alto nivel, los protagonistas siempre hablan de los detalles definitivos, de instantes que cambian el curso de un encuentro, como pareció hacerlo Kai Havertz, cuando el cronómetro rebasó su minuto 5, con un gol en cuatro toques, 40 metros y seis segundos que fue insuficiente.

El goleador que hizo campeón al Chelsea en 2020-21, con el único tanto de aquella final ante el Manchester City, no logró serlo finalmente en esta edición con el Arsenal, por el empate de Ousmane Dembele de penalti en el minuto 66 y por la tanda final, que ya la vio desde el banquillo, tenso, eufórico con una parada de David Raya y doblegado luego.

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Él marcó el 0-1. Su maravilloso control primero, todavía en su campo, participó en el origen de todo entre el ambiente inicial de un choque de gigantes en el Puskas Arena. Después, abrió a la banda y luego despejó Marquinhos contra Lenadro Trossard. Havertz, intuitivo, inteligente, se postuló en el sitio para aprovechar la oportunidad y el rechace.

No fue casualidad, cuando rebasó la mitad del terreno, adentrado en posiciones rivales, con la claridad de un horizonte despejado (William Pacho ya había perdido la posición antes). El primer toque, el segundo, el tercero… En tres impactos con su fina zurda avanzó 40 metros, en algún momento a la espera de la compañía de algún colega del Arsenal, pero siempre con el espacio y el tiempo medido para impedir la cercanía de los rivales.

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El cuarto toque fue el zurdazo con el rebasó a Matvei Safonov, erguido, pero no tanto como debía, quizá. Su remate, como mandan los manuales, por encima de la cabeza del guardameta, con suma potencia, no le dio ninguna opción más al cancerbero, entre la apoteosis de la afición inglesa, la frustración del PSG y la diferencia ya en el marcador.

Sorprendente en la alineación, Havertz respondió a la convicción de Mikel Arteta. Lesionado al principio de la temporada, fuera a finales de abril y principios de mayo por una dolencia muscular (no jugó ningún minuto en la eliminatoria de las semifinales contra el Atlético de Madrid), goleador en el triunfo que lo hizo campeón contra el Burnley (1-0), los pronósticos del once apuntaban a Viktor Gyokeres, con 21 goles… Pero fue Havertz.

Su cuarto gol en esta edición de la Liga de Campeones para el Arsenal, el decimoquinto en 63 duelos en la máxima competición europea de su carrera, entre el Chelsea, con el que ya fue campeón, y el Arsenal, con el que sufrió la frustración, con el que rompió un idilio que pareció vigente durante 66 minutos, hasta el 1-1 de penalti de Dembele. EFE

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