Madrid, 29 may (EFE).- Luis de Guindos, el español con mayor rango en el Banco Central Europeo (BCE), se despide de la vicepresidencia de la institución a la que llegó en junio de 2018 con el aval de haber sido el ministro que puso orden en el sistema financiero y sacó a España de su mayor crisis económica.
Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por CUNEF, De Guindos se ganó a pulso el puesto de "número dos" del BCE tras liderar en España la reestructuración financiera que supuso una inyección inédita de fondos públicos europeos.
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Aunque la hemeroteca siempre le recordará que dijo que el rescate financiero y la Sareb -el banco malo español-, no tendrían coste para el contribuyente, él mismo se encargó de justificar en su obra "España amenazada" las razones de por qué valió la pena intervenir y cómo despejó las dudas e hizo que el crédito volviera a fluir.
Su paso por el Ministerio de Economía y Competitividad entre 2011 y 2018, bajo el gobierno de Mariano Rajoy, fue su mejor carta de presentación para llegar al BCE, aunque se había estrenado en el cargo diciendo que la banca española necesitaba más de 50.000 millones de euros y en la tarde del 9 de junio de 2012 tuvo que explicar que España pedía auxilio financiero a sus socios europeos.
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Antes de eso había obligado al sector español a dotar 82.000 millones en provisiones para aflorar todo el riesgo inmobiliario, limitó los sueldos en las entidades que habían recibido ayudas y promovió que se persiguieran judicialmente irregularidades.
A muchos economistas les costaba entender que un declarado liberal como De Guindos, premio extraordinario de carrera y número uno de su promoción de Técnicos Comerciales del Estado, se viera abocado a hablar de "banca pública" y otros recordaban su pasado en Lehman Brothers, donde fue el máximo ejecutivo para España y Portugal hasta la quiebra de la entidad.
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Pero De Guindos, que fue secretario de Estado de Economía entre 2000 y 2004, cuando Rodrigo Rato era el todopoderoso vicepresidente económico, ha desarrollado buena parte de su carrera en el sector privado, desde AB Asesores o Endesa hasta la consultora PwC, y ahora colaborará con el IESE y también con la Universidad de Comillas.
Apasionado al tenis, al que aun juega, forofo del Atlético de Madrid, es una persona muy familiar, quienes le conocen de cerca destacan su lucidez y pensamiento rápido, más allá de sus intereses culturales o su fe cristiana, y destacan que no dudó de ir contra Rato para que dejara la presidencia de Bankia y luego para denunciar el escándalo de las "tarjetas black".
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Aunque nunca ha estado afiliado al PP, para buena parte del partido es considerado desde hace años una de las voces más reconocidas en materia económica, tal vez porque lideró las comparecencias a petición propia en el Congreso de los Diputados para explicar su actuación al frente de la cartera de Economía.
Su salto al BCE prometía, si bien sus años en la institución con sede en Fráncfort han sido relativamente tranquilos, si se tiene en cuenta que no ha tenido que lidiar con ninguna crisis financiera, lo que no quita para que haya visto de cerca el impacto en la economía de la pandemia del coronavirus, la repentina alza de la inflación con el consiguiente aumento de los tipos de interés o la guerra en Ucrania.
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Como vicepresidente del BCE, ha sido responsable de la política de prudencia macroeconómica y estabilidad financiera y de la gestión de riesgos.
De Guindos, de 66 años, cree que ha estado en el centro en sus decisiones de política monetaria. En 2022 defendió subir los tipos de interés y consideró que la inflación era más perdurable de lo que decían. Ahora dice que está más en el lado de la prudencia.
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Ni la caída de Credit Suisse ni la de los bancos regionales en Estados Unidos avivaron el temor a una crisis financiera durante los años del economista madrileño en el BCE, que terminan con la duda de si un español volverá a ocupar un asiento en la institución.
El Gobierno español ha dicho que tiene garantizado un representante en el comité ejecutivo. Esto es importante porque los miembros del comité ejecutivo tienen derecho a voto en todas las reuniones de política monetaria, mientras los gobernadores de los bancos centrales nacionales rotan.
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En lo personal, quienes le conocen bien, dicen que es tranquilo y afable, que guarda la calma en los momentos de crisis y que le gusta ir a temas concretos y no andarse por las ramas cuando se toman decisiones.
Se toma muy en serio la importancia de la credibilidad institucional, por ejemplo, en respetar las decisiones que toma el BCE de manera colegiada y no airear públicamente las discusiones internas. EFE
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