El fiscal pide condenar a prisión a los acusados de la muerte de Lukas Agirre para hacer "justicia" por él

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El fiscal Jorge Bermúdez ha pedido al jurado popular condenar a prisión a los acusados de la muerte de Lukas Agirre para hacer "justicia" por el joven hernaniarra de 24 años fallecido en la mañana del día de Navidad de 2022 en la plaza Okendo de San Sebastián cerca de la discoteca donde había estado de fiesta con sus amigos.

En la decimoquinta sesión de la vista que por estos hechos se desarrolla en la Audiencia de Gipuzkoa contra un varón, acusado de ser autor material de los dos navajazos mortales que recibió Agirre; otro presunto colaborador esencial por presuntamente pasarle una navaja mariposa de su propiedad; y una tercera acusada de encubrirlos, han comparecido los tres en la sesión de mañana y, posteriormente, se han elevado a definitivas las conclusiones de las partes y el fiscal ha realizado su alegato final.

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Para Bermúdez, en este caso hay "elementos testificales, periciales y evidenciales" para que el jurado popular llegue a "la única conclusión que pueden aportar, un veredicto de culpabilidad", porque aunque no han tenido "una visión lineal y continuada" de lo que ocurrió, sí hay "viñetas, momentos puntuales" para que en su mente puedan "construir el relato probatorio".

Por ello, espera que los acusados sean condenados a prisión y así hacer "justicia por Lukas", al que "arrebataron todo lo que era y lo que podía llegar a ser en un futuro" y al que compadece, como también compadece a su madre, su padre y sus hermanos, "una familia destrozada de por vida" que no va a tener "libertad condicional", sino que "seguirán arrastrando esa condena toda su vida".

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El fiscal ha solicitado que se exhibiera una vez más al jurado la navaja presuntamente utilizada para agredir a Agirre, la cual ha manipulado con guantes agitándola mientras se preguntaba "quién sale con esto en una noche de paz y de amor" como Nochebuena.

"UN INSTRUMENTO DE MUERTE"

Sobre el hecho de que el principal acusado haya declarado que tanto él como su amigo y presunto colaborador utilizaran esa navaja para meterse cocaína en el baño de la discoteca, ha señalado que "con ese arma, un instrumento de muerte, no se puede hacer ninguna raya", ya que te quedas "sin nariz". Además, ha recordado que "en 2025 el Ministerio del Interior sacó una instrucción advirtiendo de la rapidez con la que se puede sacar la hoja de ese tipo de navajas mariposa o abanico, --lo cual ha mostrado al jurado,-- por lo que están "prohibidas".

"Se pueden comprar en internet, sí" como dijo el abogado de una de las defensas, ha reconocido, para detallar que la hoja de este arma blanca en la que se encontró sangre de Agirre "es negra, para no emitir brillos", lo que encima la hace "muy difícil de ver en la noche" y "afilada como un bisturí".

El fiscal ha relatado que aquella mañana del día de Navidad de 2022 los problemas empezaron cuando en la cuadrilla de la víctima que estaban "de buen rollo" aparecieron los acusados y entonces "la escena cambia", ya que comienzan "las insinuaciones" con frases como "no sabéis con quién os estáis metiendo" por parte de los procesados y el "ambiente empieza a ponerse más caliente".

Ha explicado que el presunto colaborador esencial de la muerte de Agirre lanzó dos puñetazos a uno de los amigos de la víctima y este le respondió y le pegó, mientras ocurre "algo muy relevante y que tiene que ser objeto de prueba" que es que otro de los amigos de la víctima ve cómo el segundo acusado "se lleva de forma repetida la mano al bolsillo de la chaqueta", ante lo cual "le pide que pare porque le está poniendo nervioso".

Es entonces cuando, según el fiscal, el presunto colaborador "introduce la mano en la cazadora, saca algo" y "disimuladamente" se lo pasa al acusado principal, que "se lo introduce en el bolsillo derecho del pantalón" y uno de los amigos de Agirre "grita una 'chaja' y va a por él" propinándole un puñetazo.

Por otro lado, Bermúdez ha cuestionado que los acusados fueran golpeados por los amigos de la víctima, ya que "no existe ningún parte médico" de los mismos. A su juicio, aquella mañana, mientras "todo el grupo" de amigos de Agirre estaba "pendiente" de lo que estaba ocurriendo con la trifulca con el segundo acusado, Lukas estaba "a su rollo", porque "como dijo su madre, era un chaval pacífico, al que no le gustaba meterse en broncas" y, por tanto, "probablemente se sentía incómodo con aquel tira y afloja".

"INDEFENSO"

Es entonces cuando, según el fiscal, el principal acusado "va a por él" que está "indefenso" y le agrede con la navaja, primero causándole "un corte en la garganta", mientras pierde una de sus zapatillas, que después encuentra la Ertzaintza con "un montón de sangre", porque "cuando alguien recibe un tajo en la garganta, el sangrado es espectacular, pero no necesariamente mortal".

El fiscal ha añadido, que, a continuación, habría vuelto a agredirle en el costado izquierdo, perforándole "incluso el esófago" y causándole "neumotórax", que "hace que uno no pueda respirar, que se ahogue". "Además, con el tajo en la garganta no puede gritar y nadie se dio cuenta de este ataque rápido, inesperado, a una persona indefensa, que, además, había bebido, por lo que sus reflejos y capacidad de reacción no eran los mismos, se tarda más en reaccionar", ha explicado. "La primera herida es muy grave, la segunda acaba con su vida en pocos minutos", ha subrayado.

Pese a ello, Bermúdez ha señalado que Agirre encontró "fuerzas" para desplazarse hacia el muro del hotel María Cristina, donde tuvo lugar el incidente entre el segundo acusado y algunos de sus amigos y "se desploma", tras lo cual éstos empiezan a gritar "es Lukas" al verle "tendido en el suelo sangrando" y "acuden a socorrerle".

"A LA FUGA"

El fiscal ha apuntado que es entonces, mientras una de las amigas de la víctima intenta taponar la herida del cuello de Lukas con una cazadora, cuando los tres acusados "se dan a la fuga, sabiendo que han causado un resultado mortal". A su juicio, además, el presunto colaborador sabía que "es imposible" que Agirre hubiera muerto "si no hubiera llevado la navaja" y no se la hubiera "entregado" al principal acusado.

Según ha defendido, los tres procesados abandonaron la plaza Okendo "juntos", y su recorrido se conoce "con precisión casi milimétrica" por la pulsera de seguimiento telemático que portaba el acusado principal investigado entonces por un caso de violencia de género, que abandonó el lugar descalzo tras perder una de sus zapatillas y al que el presunto colaborador le prestó una de las suyas, en cuyos cordones se encontró perfil genético de ambos, a la altura de Correos de la calle Urdaneta, donde después fueron detenidos "juntos" los otros dos procesados, mientras que el primero se desplazaba a su domicilio.

Éste antes de llegar se deshizo de las zapatillas, la suya y la del otro acusado, así como de la ropa que llevaba y que los agentes no llegaron a encontrar. Sí que hallaron en un contenedor próximo las dos zapatillas, la del acusado y la que le había dejado su amigo.

En cuanto al consumo de drogas que han referido los acusados, Bermúdez ha señalado que "sabían que la droga producía efectos sobre ellos y cuando uno sabe que en determinada situación puede llevar a cabo actos peligrosos y, se pone aún así en esa situación, es responsable" de lo que hace.

Además, respecto a la acusada de encubrirles le ha recordado "la obligación de contar los delitos que haya visto", salvo que los hayan cometido familiares o pareja, pero, sin embargo, "no ha dicho ni una sola palabra" y "está haciendo todo lo posible para que puedan eludir la acción de la justicia".

Este viernes tendrá lugar la última sesión del juicio con los informes finales del resto de partes y el derecho a la última palabra de los acusados.

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