Paula Escalada Medrano
Madrid, 27 may (EFE).- Pese a su convicción de que el Gobierno está de corrupción "hasta las cejas", el PP sigue apostando por esperar y ver cómo todo "arde". La moción de censura no es por ahora una opción porque los números no dan y los de Alberto Núñez Feijóo prefieren seguir siendo "espectadores de una película de Berlanga".
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'Confusión', 'lío' y 'caos' han sido algunas de las palabras más repetidas esta mañana en los pasillos del Congreso por los diputados del PP tras cada una de las informaciones que se han ido conociendo sobre nuevas imputaciones judiciales y los registros y requerimientos de información de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en lugares como la sede central del PSOE en la calle Ferraz de Madrid.
Aunque a primera hora de la mañana se publicó que el requerimiento estaba relacionado con una posible financiación ilegal del PSOE, poco después se precisó que tenían que ver con pagos a la exmilitante Leire Díez.
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"No sabemos ya qué causa es una u otra. Hay mucha confusión", apuntaba esta mañana un dirigente popular, quien hacía un símil cinematográfico: el PSOE y el Gobierno han llevado a España a parecer una película del cineasta valenciano Luis García Berlanga ('Bienvenido, Mister Marshall', 'La escopeta nacional'), maestro de los enredos y las situaciones absurdas y difíciles de creer.
"Las causas ya confunden, no se sabe cuál es cuál", señalaba otro diputado, unos minutos después de regresar del simulacro de evacuación que se ha producido en la Cámara Baja y que ha servido de percha para los juegos de ironía de diputados como el secretario general del PSOE, Miguel Tellado.
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En la sesión de control al Gobierno -en la que se han colado constantemente las novedades sobre el caso Leire y la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero- Tellado llamaba a no inquietarse cuando los diputados escucharan las sirenas: "No es la Guardia Civil, son los bomberos (...); no es la UCO, la UCO está en Ferraz", apuntaba en tono jocoso.
En declaraciones a su llegada al Congreso -que según Génova estaban previstas con anterioridad- Feijóo pedía elecciones y afirmaba que "no queda más remedio que darle la voz a los españoles de forma inmediata".
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A su salida, poco más de media hora después, cuando los titulares de la presunta financiación ilegal ya habían sido desmentidos pero se sucedía una información tras otra sobre los registros de la UCO, Feijóo señalaba: "Vamos a saber la información exacta. Con lo que ya sabemos de todo y de esto, yo creo que hay pocas cosas que cambien".
Pese a todo y a insistir en que hará todo lo posible por cambiar este Gobierno, Feijóo ha reiterado que todavía no es momento de hablar de una moción de censura; una visión que sostienen otros diputados populares consultados.
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Aún con todo lo que se ha visto esta mañana y la situación de "descomposición" que según el PP vive el Gobierno, este partido no ha cambiado de opinión ni se ha movido de su posición: tienen que ser socios como el PNV o Junts quienes se muevan, apuntaba un parlamentario popular.
Otro de sus compañeros duda que eso vaya a ocurrir porque -dice- los socios del Ejecutivo saben que, pese a todo, es con Sánchez con quien van a estar más "cómodos" y con quien van a obtener más prebendas. Así, seguirán aguantando todo lo que puedan e inventando excusas para no dar un paso adelante, señalaba el diputado.
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El PP en su conjunto pide calma, en público y en privado, y Génova cree que es momento de seguir siendo espectadores y de aguardar a que todo siga ardiendo, cada día con más fuerza.
Recuerdan, unos y otros, que los números no salen y que les faltan todavía cuatro votos para que una hipotética moción de censura saliera adelante.
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Una diputada explicaba que si vieran algún resquicio de un acercamiento, aunque fuera de perfil, de alguno de los socios, podrían abrirse a levantar el teléfono, pero que por el momento tanto Junts como el PNV están siendo tan claros que seguirán apostando por la estrategia de ser solo espectadores. EFE
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