El futbolista Rafa Mir, a juicio mañana: se enfrenta a 10 años y medio de cárcel acusado de violar a una joven

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El futbolista Rafa Mir se sentará este jueves en el banquillo de los acusados para ser juzgado por la Sección Cuarta de la Audiencia de Valencia por, presuntamente, agredir sexualmente y lesionar a una joven, que entonces tenía 21 años, a la que conoció en una discoteca de València la noche del 31 de agosto de 2024 y con la que luego se fue a su casa de la localidad valenciana de Bétera. Por estos hechos, Fiscalía solicita para Mir una pena de 10 años y medio de prisión.

El ministerio público atribuye a Rafa Mir, en ese momento jugador del Valencia CF y ahora en el Elche, un delito de agresión sexual y otro contra de lesiones. Junto a la pena de prisión, la Fiscalía solicita que se le imponga la prohibición de aproximación y comunicación por tiempo de 10 años inhabilitación especial para toda profesión u oficio que implique contacto con menores por tiempo superior en ocho años, así como libertad vigilada por siete años, posterior a la pena privativa de libertad. Además, pide indemnizarla con 64.000 euros por las lesiones sufridas y los daños morales causados.

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En la causa también figura como acusado un compañero de Mir, el también futbolista Pablo Jara, para el que la Fiscalía pide tres años de prisión y el pago de una multa por presuntamente agredir sexualmente a una segunda joven, de 25 años, a la que hizo tocamientos hasta en tres ocasiones en la piscina pese a la negativa de ella. También reclama multa 1.350 euros por un delito leve de lesiones a una de ellas.

Tanto Rafa Mir como su compañero fueron procesados el pasado mes de octubre de 2025 por la jueza titular de la Plaza número 8 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Llíria por sendos delitos de agresión sexual, en el caso de Rafa Mir con acceso carnal y empleo de violencia.

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El ministerio público mnatiene que los futbolistas conocieron a las dos chicas en una discoteca de València. Tras el cierre del local, se trasladaron a casa de Mir, donde el futbolista mantuvo relaciones consentidas con una de ellas en una habitación.

Mientras su compañero Pablo, con otro amigo que no está procesado, se bañaban en la piscina, donde estaba la otra chica sentada en una silla. Al salir de la habitación Mir fue directamente hacia ella, "la cogió en brazos, lanzándola a la piscina vestida" y, una vez dentro del agua, la agarró fuertemente, comenzó a besarla por la cara y cuello, la cogió del rostro para obligarla a besarle y le sometió a tocamientos sin su consentimiento y a una primera agresión sexual, según Fiscalía.

Por ello, la joven salió de forma apresurada de la piscina con la intención de marcharse a su casa, llamando a su padre para que fuera a por ella. Pero ya fuera del domicilio, se percató de que se había dejado el bolso y regresó para recogerlo, momento en el que el procesado la volvió a agredir sexualmente en el cuarto de baño "mientras ella lloraba y le decía que quería irse, logrando zafarse y salir".

Cuando la primera chica salió de la habitación también se dirigió a la zona de la piscina y saltó al agua, acercándose en ese momento el procesado Pablo, quien "después de hablar con ella y con ánimo de satisfacer sus deseos libidinosos", también la sometió a tocamientos sus partes íntimas, pese a su oposición.

La joven pudo ver cómo salía su amiga del baño "llorando con un gran ataque de ansiedad" y fue tras ella para que se tranquilizara. Pablo las siguió y empujó a una de ellas que cayó al suelo, a la que, según Fiscalía, propinó un puñetazo en la cara, mientras le decía: "Sois unas niñatas, piraos", quitándole la toalla antes de cerrar la puerta, dejándola semidesnuda en la calle.

En ese momento pasó un vecino que requirió la presencia de los agentes de seguridad de la urbanización, que se personaron poco tiempo después, así como dos patrullas de la Policía Local que estuvieron en el lugar hasta que las recogió el padre de una de ellas.

Rafa Mir negó, tras su puesta en libertad, haber cometido la agresión sexual y solicitó que se respetase la presunción de inocencia. Su abogado pide la libre absolución para él.

Su defensa indicaba en un comunicado tras los hechos que debía respetarse la presunción de inocencia de Rafa Mir, pues así lo impone tanto la Constitución Española como la Directiva europea 2016/343, y señalaba que el proceso penal iba a servir "para esclarecer los hechos". "Se evidenciará que la imputación no se sostiene", dijo en ese momento.

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