Macarena Soto
Madrid, 27 may (EFE).- El PSOE ha sufrido otro revés este miércoles con el "espectáculo" de ver a agentes de la UCO entrando de nuevo en la sede del partido en Ferraz para recopilar información sobre el caso de la exmilitante Leire Díez, un golpe más a la ya mermada moral del partido tras la imputación del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
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La noticia ha pillado a los diputados socialistas entrando al pleno del Congreso minutos antes de las 9 de la mañana, cuando el desconcierto ha tomado los pasillos por las primeras informaciones que apuntaban a que la operación de la UCO tenía como foco una presunta financiación ilegal del PSOE.
Entre la sorpresa y la negación, con caras serias, han ido entrando al hemiciclo los parlamentarios socialistas, donde el PP ha cargado duramente contra el Gobierno, y su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha aseverado que en estos momentos "no queda más remedio que darle la palabra a los españoles de forma inmediata".
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También los socios han navegado en la confusión de las primeras informaciones y a su llegada al pleno han pedido cautela a la vez que dejaban claro que una financiación ilegal del PSOE sería la línea roja que no estarían dispuestos a cruzar por seguir apoyando al Gobierno.
En la Ejecutiva socialista reconocen que la noticia del registro sobre una supuesta financiación ilegal les ha puesto "el corazón en la boca", pero subrayan que de eso a lo que finalmente ha sido -el requerimiento de información, según ha precisado el PSOE- hay "mucha diferencia".
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El requerimiento en la sede nacional del partido ha ido acompañado de varios registros e imputaciones en una causa en la que el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz investiga presuntos pagos irregulares a Díez por su supuesta labor para desbaratar procedimientos judiciales.
El juez ha imputado a la propia Diez; al ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán; al exvicepresidente de la Junta de Andalucía, Gaspar Zarrías; y a la gerente del partido, Ana María Fuentes. Y halla indicios de que el expresidente de Correos, Juan Manuel Serrano Quintana y el que fuera mano derecha de Cerdán, Juan Francisco Serrano Martínez, -miembro de la Ejecutiva socialista- habrían colaborado con los investigados.
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Según avanzaba la mañana y se iba conociendo el fondo de la investigación, las miradas de la bancada socialista se centraban en conocer el mensaje del presidente del Gobierno y líder del PSOE, Pedro Sánchez, quien tenía prevista una comparecencia ante los medios desde Roma.
Sánchez ha admitido la "gravedad" de las investigaciones de la Audiencia Nacional y ha garantizado la "total colaboración" con la justicia por parte de la dirección socialista.
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Y aunque creen que la imagen de la UCO no les perjudica políticamente porque, sostienen, los militantes ven la campaña que a su juicio existe contra el PSOE, admiten el dolor que puede causarles personalmente a sus compañeros de partido y sus familias.
Con todo, las filas socialistas en el Congreso se preparan para aguantar lo que consideran un ataque "por tierra, mar y aire" y asumen que tras la sucesión de investigaciones de los últimos días y las vistas judiciales que afrontan en las próximas semanas tanto el hermano de Sánchez, como su mujer y Zapatero, solo les queda tener "paciencia".
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Hay enfado, subrayan los socialistas en la Cámara Baja, pero también "callo" porque en los últimos tiempos han tenido que afrontar situaciones similares y porque siguen viendo a Sánchez fuerte y dispuesto a seguir hasta 2027.
"No nos van a doblegar, vale la pena gobernar", remachan. EFE
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