La Sorollana de Bocairent se consolida con una encastada corrida de Victorino Martín

Guardar
Google icon

Andrés Verdeguer

Bocairent (Valencia), 23 may (EFE).- La Corrida Sorollana de Bocairent, con casi lleno en los tendidos, se ha consolidado con la celebración de su tercera edición con una encastada corrida de Victorino Martín.

PUBLICIDAD

Los argumentos, la casta de los Victorinos, que se estrenaban en tan particular coso, inaugurado en 1843 y excavado en la roca; el buen toreo de Rubén Pinar, Román y Álvaro Lorenzo, aunque sin acabar de redondear el triunfo; y el buen trabajo de los promotores del festejo, los hermanos Paco y Rafa Martí, impulsados por el amor a su pueblo, Bocairent.

Los toros de Victorino, encastados, marcaron el ritmo del festejo. Por momentos el toreo alcanzó altas cotas. La corrida no admitió despistes y hasta se palpó cierto pánico en el ruedo. Sobre todo tras fea cogida que sufrió Fernando Sánchez al parear al segundo y de la que se llevó un puntazo.

PUBLICIDAD

La terna salió a oreja por coleta. Román cuajó a sus dos toros, mientras que Pinar y Lorenzo, que se presentaban, destacaron ante el primero y el tercero, respectivamente.

Rubén Pinar demostró la precisión del buen toreo. El ajuste de temple, distancia y alturas con el primer Victorino de la tarde, Matalunas. El toro, con cuajo, llenó sobrado el ruedo de Bocairent y sacó fijeza y cierto poder. Remató en los burladeros y pronto embistió con ritmo al capote de Pinar que se acopló por verónicas primero y después firmó, tras un buen puyazo, un quite por chicuelinas.

En el último tercio el albaceteño Rubén Pinar pulseó las embestidas y las prolongó en su línea natural, con más intensidad por la mano diestra y al natural con más cadencia y vuelos. La lidia sólo tuvo un desajuste y acabó derribando al de Albaserrada. Pinar al final lo arregló con un tanda en redondo muy cosida que llegó con fuerza al tendido y agarró una casi entera desprendida de gran efecto. Una oreja.

El cuarto de la tarde fue una prenda. Desempeñó el papel de la alimaña de Victorino. Recortó siempre su embestida, no se fue nunca más allá de la cadera y Rubén Pinar, que había brindado a Rafael, padre de hermanos Martí, lo intentó sin brillo y, eso sí, dejó la mejor estocada de la tarde.

Román se mostró poderoso, exultante y pleno de confianza con el segundo. De nombre Mucama, cárdeno claro y entrepelado, con hocico de rata y dos pitones breves. Pero en banderillas sacó sentido y cogió de mala manera a Fernando Sánchez, que en la actulidad es el torero de plata que más torea de todo el escalafón. No hay enemigo pequeño.

Mucama prendió por el bajo vientre a Fernando Sánchez en el centro de la reunión y lo tuvo suspendido segundos enternos. Sólo un puntazo. Luis Bolívar, apoderado de Román, al finalizar el festejo nos decía que ya estaba el torero en el hotel con un puntazo.

Una cosa era el toro en banderillas y otro cuando tomaba las telas. Pues lo hacía humillando una enormidad. Ahí el valenciano Román sacó lo mejor, con la muleta segura y muy abajo, sujetando la encastada embestida. Muy poderoso Román. El toro se le entregó y ya con la embestida más aplomada, le extrajo tandas de enorme peso.

Se puede decir que Román cruzó la línea en Bocairent y tiró con firmeza de arrancadas que traían pólvora. Pero encontraron el mando de un Román que se exhibió sobre todo con la mano zurda, sin apenas adelantar la muleta, pero embarcando con los vuelos y llevando muy lejos cada natural. Tras la estocada cortó una oreja, pero tal vez merecía dos.

Así que con el quinto le tocó otra vez a Román sacar su mejor versión. Otro Victorino con trapío y cuajo. La presidenta se adelantó cambiando el tercio y el animal tuvo que entrar dos veces al caballo de picar. Román no permitió que arrancase el pasodoble hasta que no vio al tal Vencido metido en la muleta. Fue una lección de técnica.

Román empezó tocando fuerte, fijando la embestida, con la muleta retrasada y acabó, ya con notas musicales, enganchando los naturales adelantando mucho la muleta y rematándolos atrás. Cuando más cerca parecía el triunfo, Román chocó con los aceros y escuchó dos avisos.

Con el tercero hubo almíbar en la muleta del toledano Álvaro Lorenzo. El victorimo Portezolano, bizco pero cuajado, tuvo nobleza. Cuando dejó de gazapear, se ordenó y destapó enorme clase por el mano izquierda. Por ahí Álvaro Lorenzo toreó a ralentí en faena para paladares exquisitos. Naturales dejándose caer sobre la embestida, acompañando con el cuerpo, saboreando cada muletazo. Suave el cite, suave el trazo y el remate, con los vuelos por debajo de la pala.

El sexto marcó el rumbo de la segunda mitad del festejo. Victorino al final mandó tres y tres a la cita de Bocairent. Más complicaciones. Más guasas. Más teclas. Y esos pánicos que se generan cuando se hace presente la casta y el ruedo cada vez se antoja más pequeño.

Al único que pareció no pesarle fue a Iván García, que se desmonteró tras dos tremendos pares con el toro arrancándose muy fuerte. Bolsinero fue encastado y humilló ya de salida. Fue su gran virtud, pero embistió con disparo y sin acabar de soltarse. Álvaro Lorenzo intentó aprovechar las inercias, pero sin acabar de reducirlo. Y con la espada lo pasó mal.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de Victorino Martín, desiguales de presentación, pero cuajados y encastados. Primero, segundo, tercero y sexto ovacionados en el arrastre.

Rubén Pinar, de burdeos y oro: estocada casi entera y desprendida (una oreja); estocada (ovación).

Román, de verde hoja y oro: estocada algo trasera (oreja); estocada atravesada, cinco pinchazos y descabello tras dos avisos (palmas).

Álvaro Lorenzo, de grana y oro: pinchazo y estocada trasera y algo tendida (oreja); cinco pinchazos y estocada caída tras aviso (palmas).

Entre las cuadrillas se desmonteró Iván García en el sexto.Tercera edición de la Corrida Sorollana Bocairent. Aforo: casi lleno (unos 3.500 espectadores).EFE 1012223

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD