Ignacio Sola, el primer pertiguista español de nivel mundial regresa a la pista de ceniza

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David Ramiro

Madrid, 23 may (EFE).- El atleta vasco Ignacio Sola, que llegó a ser noveno en los Juegos de México 1968 en pértiga y logró tres récords olímpicos consecutivos, recibió un emotivo homenaje este sábado en la pista de ceniza de la Universidad Complutense de Madrid, en la que se recordó su figura junto a grandes nombres del atletismo histórico español.

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La séptima edición del Memorial Miguel de la Quadra-Salcedo fue especial por ser el décimo aniversario del fallecimiento del que fuera reportero, aventurero y atleta (1932-2016), figura que cada año recuerda la asociación de Amigos de la Pista de Ceniza.

La jornada fue una celebración para todos los asistentes. Los participantes en las diferentes carreras incluso se llevaron una medalla con la figura de un moái frente a una pista de atletismo que se pierde hacia el horizonte, en homenaje a la propia pista con la estatua de Miguel mirando al oeste y en homenaje a la Isla de Pascua y a aquel viaje iniciático que cambió para siempre su vida después de los Juegos Olímpicos de Roma 1960, cuando decidió quedarse en América y embarcarse rumbo al Pacífico antes de iniciar sus aventuras amazónicas.

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En su reverso, grabada, una de las frases más recordadas de Miguel: “Hay que darle vueltas a la cabeza, de la crisis sacar la luz. Del caos sale la luz”.

La jornada comenzó con el tradicional juramento universitario, que este año fue pronunciado por Consuelo Alonso, pionera del atletismo femenino español y primera campeona de España de 1.500 metros, y con el minuto de silencio en recuerdo de De la Quadra-Salcedo y José Luis Torres, otro de los pioneros del atletismo español, fallecido en 2019.

Todos los participantes compitieron con un dorsal presidido por una fotografía de Jesús Hurtado, ganador de las dos primeras San Silvestres Vallecanas e internacional absoluto en quince ocasiones y que falleció en junio de 2025 con 96 años.

El gran homenajeado de esta edición fue Ignacio Sola, una de las grandes leyendas de la pértiga española y atleta olímpico en Tokio 1964 y México 1968.

"Me parece hasta excesivo este homenaje. Es una mezcla de alegría y de apuro, pero agradezco a todos los que se acuerdan de mí. Hay muchos amigos y compañeros de hace sesenta años. Que nos reunamos todos hoy me llena de alegría", dijo a EFE Sola, que, a sus 82 años, recordó como aquellos Juegos de México cambiaron su vida.

"México fue una gran olimpiada en términos generales. Me cogió en momento bueno, tenia más edad que en Tokio, más práctica y pude hacer una gran competición. Fue una maravilla y quedé satisfecho con el récord que hice, de España y olímpico", comentó el veterano atleta nacido en Bilbao, que recibió su homenaje rodeado de amigos.

"Somos casi los iniciadores del atletismo español. En España hace sesenta años este deporte era incipiente y el femenino empezó en estas pistas. Me acuerdo mucho de la pista de ceniza de la Complutense. Es una pista emblemática, no sólo por los récords que se han podido hacer y los atletas que han pasado, sino porque forman parte de una unión que se hizo y una fortaleza que permanece invariable. Somos amigos de verdad sesenta años después", comentó.

La jornada sirvió además para homenajear a grandes figuras históricas del atletismo español como Miguel Ángel Prieto, José Luis Celaya, Lázaro Linares o el historiador olímpico Conrado Durántez, nombres fundamentales para entender distintas generaciones del atletismo y del olimpismo español.

Uno de los grandes ejes de esta edición fue la fiesta de los lanzamientos y del atletismo de raíz con una exhibición y taller participativo de barra aragonesa a cargo del club Barraires de Zaragoza, que contó con la presencia de figuras históricas y actuales de esta disciplina como Pascual Banzo, Gabriel Pardos, Vanesa Gil, Antonio Morón o Félix Serrano, acompañados por la Federación Aragonesa de Deportes Tradicionales.

La presencia de Pascual Banzo, plusmarquista español de disco y gran amigo de De la Quadra, convirtió el encuentro en uno de los momentos más emocionantes de toda la jornada, dado que fue precisamente él quien le arrebató en su día el récord de España de disco y quien años más tarde le enseñó a lanzar la barra aragonesa.

El Memorial contó también con un taller y exhibición de tiro con honda balear dirigido por Pep Ribas, llegado desde Ibiza como representante de los legendarios honderos baleares, en una nueva reivindicación de los deportes tradicionales que se encuentran en el origen mismo del atletismo.

La jornada concluyó con una gran ofrenda floral en la estatua de Miguel en la que participaron familiares y miembros de sus diversas aventuras y rutas, seguida de una gran vuelta de honor colectiva a la pista encabezada por la antorcha olímpica de Barcelona 1992, símbolo perfecto de esa transmisión del fuego entre generaciones que define el espíritu del Memorial. EFE

(foto)

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