Zaragoza vuelve a aquellos años locos con un Dani Martín que alza la voz para pedir paz

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Naiare Rodríguez Pérez

Zaragoza, 22 may (EFE).- Zaragoza ha vuelto a ponerse las zapatillas de aquellos años locos con el concierto de este viernes de Dani Martín, donde han corrido detrás de unas canciones que ya forman parte de varias generaciones y que recuerdan el pasado y emocionan el presente de los más de 7.000 asistentes.

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El cantante madrileño ha conquistado este viernes el primero de sus dos conciertos consecutivos en el pabellón Príncipe Felipe con un viaje emocional entre himnos de El Canto del Loco, etapas de su carrera en solitario y un discurso en defensa de la paz, la sensibilidad y la verdad.

El artista ha convertido el recinto zaragozano en una especie de túnel del tiempo donde pasado, presente y futuro han convivido durante más de dos horas de concierto, lo que ha demostrado que este primer asalto ha servido para celebrar sus 25 años de trayectoria musical y que este sábado tendrá continuidad con un segundo lleno consecutivo.

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La velada ha comenzado incluso antes de que Dani Martín apareciera sobre el escenario con el recuerdo a Robe al sonar ‘Si te vas’, un tema que ha encendido la primera llama de una noche marcada desde el inicio por la piel de gallina y la energía desbordante.

Con unas zapatillas gigantes ocupando el escenario como guiño al pasado y caricaturas sobre aquellos primeros ensayos en un garaje antes de ser El Canto del Loco, Dani Martín ha irrumpido desde lo alto al ritmo de ‘Zapatillas’ y ‘Volverá’.

Ha bastado la primera nota para que todo el pabellón se pusiera en pie, entre cuernos al aire y gargantas preparadas para cantar cada palabra.

El artista ha enlazado después ‘Canciones’ y ‘Besos’, dos de los temas más coreados de la noche, mientras el público ha saltado sin descanso en un ambiente que por momentos ha recordado al de aquellos primeros conciertos de los 2000.

La conexión con Zaragoza también ha tenido protagonismo desde el principio, ya que Dani Martín ha recordado que la capital aragonesa fue una de las primeras ciudades que apostó por El Canto del Loco en sus inicios y el público se lo ha devuelto una vez más con una entrega constante.

Entre las primeras filas también han destacado varias camisetas del Atlético de Madrid, equipo del artista, y carteles como “Si canto contigo Blanco y Negro lo transformo en blanco y rojo”.

“Esta es nuestra noche”, ha lanzado el cantante antes de pedir palmas y manos al aire para introducir un nuevo bloque más eléctrico que ha arrancado con ‘A contracorriente’.

Las pantallas, siempre cambiantes, han acompañado cada canción con una escenografía distinta, desde primeros planos de Dani Martín señalando el bordado de Zaragoza en su chaqueta hasta juegos de luces y fondos animados que no se han repetido en ningún momento.

Con ‘Son sueños’, y ‘Puede ser’, el Príncipe Felipe ha encendido sus linternas y ha confirmado no haber olvidado los temas de El Canto del Loco: “No somos conscientes de que va pasando la vida y cuando te paras a disfrutar de algo, te das cuenta de lo maravillosa que es”.

La etapa en solitario también ha tenido espacio destacado en el repertorio gracias a canciones como ‘Cero’, ‘Emocional’ y ‘Qué bonita la vida’, donde también ha habido hueco para los violines y violonchelos y para los abrazos y las lágrimas de unos asistentes que han demostrado ser los valientes de la pandilla al “llorar con la cara descubierta”.

“Nos acogisteis siempre muy bien”, ha dicho Dani Martín antes de recordar el disco grabado en directo en la Sala Oasis cuando apenas comenzaban su carrera y antes de cantar ‘16 añitos’ en exclusiva.

El concierto ha recuperado después un tono más eléctrico y canalla con ‘Me vuelves puto loco’, ‘Carpe diem’, ‘Novedades viernes’ o ‘Burning Man’, donde el vocalista ha ironizado con el uso del teléfono móvil y le ha hecho la peineta a lo que ahora se supone que está de moda.

También ha habido referencias explícitas a Zaragoza y a nombres fundamentales de la música aragonesa como Héroes del Silencio, Kase.O, Violadores del Verso, Amaral o Más Birras.

Uno de los momentos centrales de la noche ha llegado antes de ‘Ya nada volverá a ser como antes’, momento en el que Dani Martín ha reivindicado la sensibilidad, la importancia de perseguir los sueños y la igualdad.

“No tenía una gran voz, no sabía tocar bien la guitarra, no era un modelo físicamente, pero perseguí mi sueño cada día”, ha explicado antes de defender que “las canciones son las verdaderas protagonistas” y de afirmar un “yo digo sí a la paz”.

A su vez, en esta velada tan esperada han sonado éxitos como ‘Una foto en blanco y negro’, ‘Dieciocho’, ‘La madre de José’, ‘Volver a disfrutar’ y ‘Tal como eres’.

El cantante también ha dedicado el concierto a María Maro, “cerebro y corazón”, y ha recordado cómo muchas personas le han considerado a lo largo de estos años como “un bicho raro” por escribir canciones y mostrar sensibilidad siendo joven.

La recta final del concierto también ha estado marcada por la nostalgia, ya que Dani Martín ha bajado hasta el final de pista para interpretar entre el público ‘La suerte de mi vida’ y ‘Peter Pan’, camuflado entre abrazos, móviles y lágrimas.

“Nunca había llenado este sitio dos veces seguidas”, ha confesado emocionado antes de apostar por la autenticidad y recordar en este sentido, a David Bisbal. “Te podrá gustar su música o no, pero es de verdad”, ha dicho.

El cierre ha llegado con ‘El último día de nuestras vidas’ e ‘Insoportable’, temas con los que ha puesto el broche a una noche en la que Zaragoza no solo ha cantado canciones sino que ha vuelto, por unas horas, a aquellos años locos que están más vivíos que nunca. EFE

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