Esperanza Ronda
Madrid, 21 may (EFE).- Las actrices Anna Castillo y Macarena García, que comparten profesión y amistad desde hace más de una década, creen que la "frustración" de las nuevas generaciones se debe a la caída de sus expectativas y a la comparación constante en redes sociales, que derivan en problemas de salud mental.
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"Hemos sido educados con unas expectativas y con unos mensajes y, de golpe, las cosas han cambiado mucho y todo el panorama de alrededor, en muchos sentidos, es muy diferente a lo que esperábamos", afirma García junto a Castillo -en una entrevista con 'Gen [F]', el nuevo videopódcast de EFE- con motivo del estreno de la serie 'Se tiene que morir mucha gente' este jueves 21 de mayo en Movistar Plus+.
Después de la película 'La llamada' (2017), Anna Castillo (Barcelona, 1993) y Macarena García (Madrid, 1998) vuelven a juntarse en esta nueva ficción basada en la novela homónima de Victoria Martín, que mantiene el espíritu ácido del libro mezclado con comedia incómoda.
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Narra la historia de Bárbara (Anna Castillo), Elena (Macarena García) y Maca (Laura Weismahr), tres amigas del colegio que después de 20 años vuelven a reunirse, y que retratan la ansiedad, la salud mental y la precariedad laboral y emocional al llegar a la treintena.
Ganadoras ambas de un Goya -García en 2012 por 'Blancanieves' y Castillo en 2017 por 'El olivo'-, mantienen desde hace más de una década una amistad que creen ha sido positiva para la serie.
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En la ficción, son dos amigas de la infancia que son "como hermanas", relata García, pero que atraviesan crisis existenciales bajo la apariencia de tener todo bajo control.
"Es algo muy humano y muy común en nuestra generación", relata García que reconoce que siempre está "un poquito en crisis" porque no siente nunca "que ya está todo organizado".
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"Hemos crecido de una manera, pero nos estamos haciendo mayores en una sociedad donde las redes sociales, y no solo las redes, también la presión que sentimos en el mundo, es muy distinta a la que nos habían contado cuando éramos pequeñas", subraya Castillo sobre una generación "que vive con mucha frustración con caídas de expectativas y comparación contante".
Las crisis existenciales se generan, a su juicio, cuando una generación y la sociedad está "profundamente desanimada, decepcionada, enfadada, perdida". "Es una mierda", afirma la actriz catalana, que, no obstante, celebra que esta generación tenga, pese a todo, "mucha alegría de vivir" y "mucha esperanza".
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El encuentro de las tres amigas en la ficción desencadena una pequeña revisión de qué ha pasado con sus vidas, adelanta Macarena García, que interpreta a una joven embarazada, casada con un empresario rico de 60 años.
En su papel, Anna Castillo está enganchada a las benzodiacepinas y frustrada en un trabajo que realmente odia, pero en la vida real tiene "otra manera de estar", y aunque al cumplir 30 años tuvo la necesidad "de cambiar un poco las cosas", fue por las circunstancias de la vida, más que por la edad.
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Ambas destacan la importancia de expresarse y hacer terapia, y aunque en la serie está dicho "de manera muy cruda", según Castillo, es importante llevarlo "a un terreno más amable", porque "todo el mundo pasa por estos momentos". "Que la sensación no te aísle".
Opinan que la presión social hacia las mujeres es "devastadora", "arrasante" y "constante", algo que acrecientan las redes sociales, y puede afectar a la salud mental.
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"Hay algo social muy bestia con la belleza, la juventud, con como deberíamos ser, con no aceptarse, con estar todo el rato en lucha. Es casi imposible que sea inocuo", dice García.
Castillo, por su parte, hace referencia al "boom" de retoques estéticos que hubo tras la pandemia, cuando muchas mujeres "se pusieron todas la misma cara", y advierte del riesgo de que chicas muy jóvenes "se estén empezando a tocar".
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Ambas admiten que han recibido en alguna ocasión "más presión" que algún compañero y que existe "una desigualdad enorme" con respecto a los hombres en esta industria. "De repente, te descubres con unas ansiedades y unos miedos que ellos no tienen", cuenta García.
Anna relata que en ciertos ambientes de rodaje en los que solo había hombres, ha preferido callarse "por ser maja, por ser buena". "En ese momento tenía potestad para decir algo y no lo dije, aunque lo sintiera, por no molestar".
Aunque en la serie a Anna Castillo le cuesta abrirse emocionalmente, en la vida real, se declaran con frecuencia el amor y la admiración que se profesan.
Para García, que dice que sabe lo que pasa por la cabeza de Castillo "todo el rato", es importante tener "una buena red de amigos alrededor" porque "son los que te acaban sosteniendo en la vida", en un momento de desconexión y falta de "contacto" como consecuencia de las redes sociales.
Ambas reconocen que hablan mucho las cosas de modo "constructivo" para que la relación sea "sana", y afirman que por una amiga podrían hacer cualquier cosa. "Alguna vez hemos hablado lo del cadáver y tal", dice Castillo entre risas. EFE
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