Alborán, apoteósico en Madrid, canta por "nuestra sanidad en peligro de extinción"

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Javier Herrero.

Madrid, 21 may (EFE).- Un susto médico en el seno familiar de Pablo Alborán lo llevó a hincarle el colmillo a la vida más que nunca y poner el cuentakilómetros a cero en un disco y una gira -quizás la más apoteósica de su carrera- que le ha traído este jueves a Madrid encendido y algo flamenco, alzando la voz incluso "por nuestra sanidad, que está en peligro de extinción", ha dicho.

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Al Movistar Arena ha llegado en olor de multitudes tras un extenso "tour" por América y sendos llenos en Bilbao y Barcelona, casi también lleno en esta primera noche en la capital española con el aforo máximo del recinto, que sí verá agotadas todas sus entradas en su nueva incursión de este viernes.

"Esta noche quiero homenajear al amor y a las emociones, a todo lo que nos hace sentir vivos, y si has venido roto o enamorado, estás en el lugar adecuado, porque ¡esta noche la vamos a liar parda!", ha prometido el malagueño ante una velada, si no desenfreno, sí ha dado muestras de por qué es esta probablemente su gira más redonda.

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Se aprecia en el despliegue de medios, desde los visuales con los que ha arrancado el concierto (después de un pequeño fallo informático) que lo muestran a él dominando los elementos de la naturaleza, y luego en un escenario colosal en dos niveles, forrado con metros y metros de pantalla led, coherente en su paleta de colores preñada en rojos al inicio y que paulatinamente orbita a tonos más suaves.

Actúa además parapetado por siete músicos que contribuyen igualmente a recolorear muchos de sus temas, como si algo de su paso por América se les hubiese quedado pegado, por ejemplo cuando 'Perdóname' se la ha llevado de Portugal al Caribe con sus nuevos aires de bachata.

Del conjunto cabe destacar los arreglos de viento (ya fuese la flauta en 'Tabú', el clarinete en 'Quién' o el saxofón en 'No vaya a ser'), pero también las cuerdas eléctricas que proporcionan momentos apoteósicos como el de 'Saturno', con explosiones de supernovas a su espalda que han acabado con el público coreando su nombre a gritos ante lo mejor del espectáculo.

Ha sido además muy generoso en duración y canciones, más de dos horas y de 30 cortes con sorpresas, como el estreno de 'Tiempos bonitos', que aún ni siquiera ha llevado al estudio y cuyo videoclip ha aprovechado para grabar esta noche, aunque el peso del repertorio recae sobre todo en su último disco, 'KM0', que suena casi íntegro (prueba de su confianza en él) junto a sus ya clásicos imprescindibles.

Y pese a su duración, cuesta imaginar un tiempo muerto más allá de mínimas pausas, alternando temas más vívidos como el arranque con 'Clickbait' o más tarde la "country" 'Vámonos de aquí', rodeado por cuatro músicos a las cuerdas, con otros más delicados, véase cuando ha subido al artista surgido de 'OT' Guille Toledano, al que ha dado la reválida con 'Ecos', así como a la mexicana Carla Morrison y el granadino Antony Z.

Alborán ha demostrado en todos esos registros que sigue sobrado de voz, ya fuese al trenzar los delicados fiatos, al atreverse con algún quejío flamenco o al sostener una nota durante suficiente tiempo y volumen como para convertirlo en proeza, sincronizando el final con un efectista golpe de batería que por ejemplo ha convertido 'Tanto' en otro de los clímax de la velada.

A solas ha tocado el piano para 'Mis 36' y la guitarra en su seminal 'Solamente tú', para rememorar los tiempos en los que casi sin medios se pateaba las salas de medio país buscando quien le diera una oportunidad a su primer disco, 'Pablo Alborán' (2011).

Voz tampoco le ha faltado cuando ha llegado el turno a la canción 'Planta 7', la dedicada al trance médico que vivió alguien muy importante de su familia y que lo ha convertido a él en uno de los más fervientes defensores de la sanidad pública y de la donación de médula (que ha vuelto a animar esta noche).

"Esta va dedicada a todas las personas que se dedican a cuidar de los demás, a personas que seguramente están en alguna planta de hospital abrazando a alguien con una mirada, teniendo horas de guardia inhumanas. Esta canción va para nuestra sanidad, algo que nos ha caracterizado siempre y que está en peligro de extinción", ha reclamado. EFE

(foto)(vídeo)

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