Érica Roura Carrera
Barcelona, 18 may (EFE).- Mario y Óscar Casas ruedan en Barcelona 'A puño descubierto', una película sobre dos hermanos atravesados por la violencia, la lealtad y la necesidad de sobrevivir, que el primero dirige y protagoniza junto a su hermano, su segundo largometraje tras 'Mi soledad tiene alas', su ópera prima.
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"La verdad es que estoy muy feliz, muy contento de contar esta segunda historia como director, con un poco más de experiencia y, en este caso, sumergiéndome también como actor”, ha explicado Mario Casas en una entrevista con EFE en Arenys de Mar (Barcelona).
El rodaje, iniciado el pasado 17 de abril, se prolongará durante seis semanas y media en varias localizaciones de la capital catalana y Gran Canaria, con un estreno previsto en cines en el año 2027 de la mano de Warner Bros.
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Para el actor y director, este nuevo proyecto supone una experiencia "nueva", porque le permite dirigir una película y, a la vez, interpretar a uno de los protagonistas, junto a Óscar Casas.
"Me gusta reinventarme todo el tiempo, salir de la zona de confort y seguir aprendiendo de esta profesión", ha señalado Mario, que firma el guion junto al premiado Eduard Sola.
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Por su parte, Óscar Casas ha reconocido que el rodaje está siendo "más duro" que el de 'Mi soledad tiene alas', también dirigida por su hermano, porque se trata de una película "mucho más exigente" por la historia y por los meses de preparación física previos.
'A puño descubierto' se adentra en el mundo de las peleas clandestinas y las artes marciales mixtas (MMA), que combinan técnicas que provienen de una gran variedad de artes marciales y deportes de combate.
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No obstante, Mario Casas subraya que esta "no es una película de peleas", sino que tiene que ver sobre "cómo dos hermanos se relacionan con la violencia".
"Estamos todo el rato siguiendo a los personajes, creando un lugar real, para poder sacar cosas que sucedan como en la vida misma", ha indicado Mario, que ha defendido que la película tiene "alma" porque hay elementos que no necesitan interpretarse, como el mismo hecho de que los dos protagonistas sean hermanos en la vida real.
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Óscar Casas ha entrenado durante meses para convertirse en "un peleador real", con sesiones intensivas de mañana y tarde, 'sparrings' y escenas junto a luchadores profesionales, según ha dicho Mario.
El título de la película alude, precisamente, al 'bare knuckle', el boxeo a puño descubierto, sin guantes, un elemento que ha hecho "especialmente complejas" las escenas de lucha.
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Mario Casas ha destacado que las peleas están "controladas y coreografiadas", pero ha querido que haya impacto real para transmitir al espectador la sensación de que "ha habido contacto y golpes feos", una realidad que el director ha querido representar de forma "cruda".
Más allá del componente físico, los dos intérpretes han defendido que la violencia de la película nace de las historias personales de los personajes y de los límites a los que se ven empujados porque, según ha apuntado Óscar al hablar de la rabia y la necesidad que atraviesan ese tipo de combates, “detrás hay una historia casi siempre”.
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Mario Casas ha precisado que le interesaba, especialmente, explorar qué sucede dentro de esas peleas y por qué su personaje puede llegar a pedir que le peguen, más que construir una historia sobre "qué bien pega" alguien.
"'A puño descubierto' suena a película de peleas, pero lo que va a puño descubierto es el alma de estos dos personajes, que van a pecho descubierto, sin guantes y sin nada ante la vida", ha resumido.
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La película también plantea una relación fraternal compleja, marcada por la convivencia, las disputas familiares y el peso de un entorno del que uno de los hermanos intenta salir mientras el otro sigue atrapado.
Mario Casas ha considerado que no había nadie mejor que Óscar para interpretar esta historia, no solo por su talento, sino porque hay lugares emocionales a los que, según él, solo podían llegar siendo hermanos.
Para lograr esa verdad, Mario ha optado por rodar con dos cámaras y tomas muy largas, de hasta 20 o 30 minutos, una decisión que le permite mantenerse dentro de la escena como actor sin tener que cortar constantemente para revisar el material.
"Lo que quiero es que el rodaje esté vivo", ha desvelado Mario, que ha agradecido al equipo haber acompañado una apuesta que define como "una locura".
Además de en Barcelona, la película rodará varias secuencias de peleas en Gran Canaria, donde Mario Casas ha encontrado "estampas" y localizaciones que "encajan" con el universo visual de una historia que busca alejarse de la Barcelona más reconocible. EFE
(Foto)
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