Sergio Andreu
Barcelona, 15 may (EFE).- El universo de Shintaro Kago es perturbador, desasosegante, mangas repletos de cuerpos mutilados, violencia extrema combinada con sexo, sustentado todo en argumentos delirantes que el dibujante trabaja desde la experimentación gráfica y, según el mismo dice, bajo el prisma de la comedia absurda.
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Kago (Tokio, 1969), uno de los invitados estrella del salón Comic Barcelona que este viernes ha abierto sus puertas, concede a EFE una entrevista de apenas quince minutos, de los que la mitad se destinan a la traducción. Un tiempo breve que, sin embargo, permite comprobar la distancia que el dibujante mantiene con cierta visión que en Occidente se tiene de su obra, donde sus libros cuentan con un público fiel entre lectores con el estómago bien asentado.
Parco en palabras, el maestro del género 'ero guro' (manga erótico y grotesco para adultos) se toma su tiempo antes de contestar a por qué cree que sus mangas gustan tanto, también fuera de Japón: "Yo no soy lector y no soy capaz de contestar a esa pregunta", ataja sin más añadidos.
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'Tract' y 'Ciudad Parásito' (Moztros Manga) son los últimos títulos publicados en España por este prolífico autor: la primera una paranoia de relatos repletos de vómitos de udon que se convierten en vísceras, cables y sesos que lo invaden todo como un virus y la segunda, una visión de una humanidad apocalíptica en la que unos microorganismos son capaces de dotar de vida a cualquier objeto, todo regado con unas buenas dosis de erotismo ciberorgánico.
Precisamente, la fusión de estructuras tecnológicas y de órganos humanos, y la predilección por la presencia de vísceras, cerebros espachurrados y miembros mutilados, son parte esencial de la imaginería de Kago.
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Una casquería que para muchos puede resultar incómoda, repulsiva incluso, pero que a juicio de su creador, le enraíza con el humor escatológico y absurdo que practicaba en películas y series el grupo Monty Phyton, que en ocasiones mezclaban con sketchs animados ('Los caballeros de la mesa cuadrada', 'La bestia del reino' o 'El sentido de la vida' son algunos de sus filmes en esta línea).
"Más que inquietar al lector, lo que busco es la comedia. No persigo el género del terror, no quiero aterrorizar al lector. He recibido mucha influencia de Monty Phyton y en sus películas pasa lo mismo. Cuando ellos destruyen el cuerpo humano no quieren dar miedo al público, sino hacerlo reír. Comparto el mismo concepto con ellos", explica el dibujante.
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La avalancha de imágenes desconcertantes que aparecen en los mangas de Kago, como cráneos partidos en dos con una precisión cirujana o robots orgánicos convertidos en genitales andantes, hacen pensar que la cabeza y el cerebro de este dibujante se deben nutrir de libros arcanos de tortura, de literatura macabra o fotografías de accidentes industriales, pero todo resulta mucho más trivial.
"Depende del tipo de manga que tenga en las manos. Pero en general saco la inspiración de cualquier cosa de la vida. De todo. Una película, una novela, una conversación cotidiana, o algo que pueda ver por la calle", se limita a contestar si se le insiste en que concrete con algún ejemplo.
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Más allá del impactante contenido gráfico de los trabajos de Kago -que también se ha aproximado, a su manera surrealista, a momentos históricos de la Humanidad en títulos como 'Dance Kremlin Palace'-, el tokiota es un gran experimentador en la estructura gráfica de sus relatos, en los que juega con el formato de viñetas y páginas, con un lenguaje narrativo renovador.
A Kago hay que preguntarle si tiene alguna línea roja temática que no se atreva a franquear, porque si se analizan sus mangas resulta difícil determinar cuáles serían.
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El dibujante reconoce que "personalmente aceptaría cualquier encargo", pero que en ocasiones se fija algunos tabúes sociales, "especialmente los que están en contra del sentido común de la sociedad japonesa", comenta el mangaka, que recientemente tuvo que suprimir unas escenas en donde unas personajes sin brazos y piernas organizaban una revuelta.
"Mi editor me dijo que esas escenas no se podían publicar porque esa revista se iba a vender en supermercados y quioscos a los que cualquier persona puede acceder", recuerda el autor, antes de lanzar un mensaje claro sobre la crispación que vive el planeta: "El mundo real es mucho más violento que mis dibujos".
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La presencia de Kago en Comic Barcelona se enmarca dentro de la apuesta que la organización del salón ha hecho este año por propuestas creativas de la cultura pop procedentes de Asia, en el que destacan la presencia de cuatro editoriales de Corea del Sur y una delegación de Hong Kong. EFE
(Foto)
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