Sanz, cineasta: Como en el nazismo, estamos invadidos de imágenes sin pensamiento crítico

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Cristina Magdaleno Galdona

Santa Cruz de Tenerife, 15 may (EFE).- Más de ocho décadas después del fin del nazismo, la cineasta y escritora grancanaria Nayra Sanz Fuentes cree que muchos de los mecanismos visuales del Tercer Reich siguen presentes en la sociedad actual: "Estamos invadidos de imágenes y el pensamiento crítico está quedando relegado e incluso disuelto en nuestra realidad".

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Nayra Sanz acaba de publicar el ensayo 'El cuerpo nazi. El cuerpo contenido. La construcción política del cuerpo y el papel del cine de Leni Riefenstahl' sobre la estética del poder nazi.

En una entrevista con EFE, sostiene que esas formas sembradas por Riefenstahl, la cineasta del Tercer Reich, permanecen hoy en ámbitos como la publicidad, el deporte, la cultura audiovisual de masas y las redes sociales.

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"Creo que hay muchos ecos, muy sutiles. Leni Riefenstahl está totalmente inserta en nuestro imaginario. Cualquier periodista deportivo, por ejemplo, trabaja con las herramientas cinematográficas que desarrolló. También el cine más industrial, que trata de hacer un trabajo de 'glamourizar' la imagen", expone la autora.

Y pervive, añade Sanz, no solo en una cuestión formal o de estilo, sino en el efecto que se busca generar en los espectadores, que aún hoy son vistos como los percibía el nazismo, "como una masa que entiende más las imágenes que las palabras".

"El pensamiento individual sin matices, sin cuestionamientos, comportarse como el régimen consideraba... La idea de tú no eres nada, tu gobierno lo es todo, no tienes conciencia, tu conciencia es Adolf Hitler... es la desaparición total de la posibilidad de pensamiento crítico", explica Sanz, que agrega que todos los cuerpos insertos en una sociedad están atravesados por el poder, de una u otra manera.

Lo que es importante, subraya, es entender cómo ese poder "nos moldea y nos condiciona" y cómo ese cuerpo entonces estaba totalmente "gubernamentalizado" por la política, desde la esfera pública a la privada. "Pero, sin duda, cuando miramos a otras sociedades como la contemporánea, vemos cómo ese poder también nos sigue moldeando y condicionando", abunda.

"La traslación que se produce de ese momento histórico al contemporáneo, es, indudablemente, que estamos inmersos en un régimen profundamente capitalista en el que nuestros cuerpos están formulándose en base al capital. Esos cuerpos conformados por los cinco segundos de fama que vemos en las redes sociales. Es un momento distinto al período nazi pero, de alguna manera, el régimen ultracapitalista se acerca o lo perfecciona", reflexiona Nayra Sanz.

En suma, defiende la cineasta, los de hoy son unos cuerpos que responden "de forma también bastante siniestra a una ideología ultracapitalista y mucho más individualizada".

Preguntada por si se puede separar obra y autora en el caso de Riefenstahl, que tuvo un acceso total a Hitler, Sanz niega que sea posible, pese a las enormes contribuciones de la cineasta alemana al lenguaje audiovisual contemporáneo, desde el desarrollo de cámaras subacuáticas hasta innovaciones formales que marcaron la realización deportiva y el cine de masas.

En su opinión, aunque tras la Segunda Guerra Mundial Riefenstahl se haya querido desvincular y huir de su estigma, la realidad es que defendió al régimen nazi, de modo que "la consecuente pregunta de cómo separar estética y ética" no es posible, apunta.

"Toda obra de arte es política, porque el ser humano es político, vivimos en sociedad y 'polis' significa comunidad", remata la cineasta grancanaria.

"De una u otra manera estamos haciendo política cuando estamos haciendo arte, porque nos inscribimos dentro de un marco cultural, histórico y, por tanto, político. Sin duda, hacía cine político más allá de lo estético, en un período histórico en que se defendía el arte por y para el pueblo y no el arte por y para el arte", resalta Sanz. EFE

(foto)(vídeo)

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