Barcelona, 14 may (EFE).- La última victoria del Espanyol contra el Athletic en el RCDE Stadium (2-0), la primera de 2026, cambia radicalmente la situación del equipo a falta de dos jornadas para cerrar el curso, pasando de una película de terror, con el descenso acechando, a un 'thriller' que puede salvar con más garantías.
Los blanquiazules son decimocuartos y están, actualmente, tres puntos por encima de la zona roja de la clasificación. El Levante marca el descenso con 39, aunque la cantidad de equipos implicados en la permanencia es muy extensa: del décimo (Sevilla, 43) al decimoctavo (Levante, 39) hay cuatro de diferencia.
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El Espanyol jugará el próximo domingo a las 19.00 horas contra Osasuna, en Pamplona, y cerrará la temporada en casa frente a la Real Sociedad. El cuadro navarro suma los mismos puntos que los periquitos, mientras que los vascos apuran sus opciones de alcanzar la zona europea de la tabla de Primera División. Nadie en el vestuario blanquiazul se relaja a estas alturas.
El equipo catalán no saca la calculadora -pese a que un punto más podría ya ser suficiente para el objetivo- y se centra en finiquitar la permanencia contra Osasuna. Saldrá a ganar. El objetivo es no llegar a la última jornada liguera con los aficionados en las gradas pendientes de los resultados del resto.
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La victoria contra el Athletic en el RCDE Stadium tiene otra lectura que va mucho más allá de lo puramente numérico. El vestuario se quitó una mochila colosal tras romper una racha de 18 jornadas sin ganar. El primer triunfo de 2026 llega cinco meses tarde, pero da alas al vestuario catalán.
La mala racha de resultados ha sido también sorprendente por los buenos resultados del Espanyol en la primera vuelta. Entonces llegó a asentarse en la zona europea y ahora lucha por eludir el descenso. El triunfo ante los vascos es una bola de partido, pero no de campeonato. Todos en el bloque periquito lo saben.
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El equipo no esconde que no han sido jornadas fáciles. "Han sido meses duros, hemos estado siempre unidos y hemos trabajado. Sabíamos que iba a acabar llegando", confesó el centrocampista Urko González en declaraciones al club. El medio avanzó que los dos últimos partidos serán "una batalla".
Pol Lozano, por su parte, apuntó que el Espanyol volvió a exhibir, contra el Athletic, su versión de la primera vuelta: "Con intensidad y confianza, que la habíamos perdido. Sabemos que esto no está acabado, ni mucho menos. Hasta que eso no se acabe no pararemos. Queremos jugar en Primera". EFE
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