Verónica Fernández
Burgos, 13 may (EFE).- El exjugador Pepe Pozas, responsable de la ACB para la organización de la Liga U22, ha sostenido tras el primer año de la competición que la "esperanza es que esa liga haya llegado para quedarse", que siga creciendo y se convierta en una herramienta útil para que los jóvenes talentos del baloncesto español puedan desarrollarse sin renunciar a su formación académica.
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En entrevista con la Agencia EFE, Roza ha transmitido ese reto cuando la nueva competición afronta este fin de semana en Burgos su primera Final a Seis, el broche a una temporada que ha servido para comprobar que entre el baloncesto júnior y el profesional había un espacio que no estaba cubierto.
"Hay esperanza de que esto vaya a más, de que siga ayudando a los jóvenes no solo a nivel deportivo, sino también académico”, y en ese sentido, reveló que la competición ha destinado este año más de 70.000 euros en ayudas al estudio, uno de los pilares sobre los que se asienta el proyecto.
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La Liga U22 nació con el objetivo de ofrecer a los jugadores de entre 18 y 22 años una competición exigente, estable y compatible con los estudios, una alternativa para quienes todavía no tienen un hueco consolidado en el baloncesto profesional, pero necesitan seguir acumulando minutos de calidad para completar su formación.
Una de las principales incógnitas al inicio del curso era el nivel competitivo de la liga y aunque las primeras jornadas dejaron "algunos resultados abultados", la igualdad fue aumentando con el paso de las semanas.
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"Era algo que se ponía en duda al principio, pero la propia liga se ha ido equilibrando y los equipos han ido compitiendo a mucho más nivel", explicó Pozas.
La valoración interna es también es muy positiva, pues los clubes han trasladado su satisfacción con la competitividad del torneo y con el crecimiento que han experimentado sus jugadores durante la temporada, analiza.
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La Final a Seis se disputará en Burgos, una sede que no se eligió por casualidad, ya que el club burgalés se implicó desde el primer momento y el ambiente generado alrededor del equipo U22 ha sido una de las mejores noticias del curso.
“Ya es un hecho para estar contentos que la gente diga que se va a ver al equipo”, apuntó Pozas, quien valoró ese seguimiento progresivo que confirma que la competición ha empezado a generar identidad y sentimiento de pertenencia.
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En el plano deportivo, la Liga U22 también ha cumplido uno de sus grandes objetivos de acercar a los jugadores al primer equipo; ya que la proximidad con la dinámica profesional ha permitido que muchos jóvenes entrenen con más frecuencia al máximo nivel y estén mejor preparados para aprovechar sus oportunidades.
En Burgos, Joaquín Taboada ha sido uno de los nombres propios del curso, hasta el punto de debutar "con buenas actuaciones en ACB", pero lo del uruguayo no ha sido un caso aislado, pues otros clubes como Manresa o Girona "también han dado minutos" a varios jugadores formados en esta nueva competición.
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La Liga U22, sin embargo, no se plantea como una respuesta directa a la NCAA y en ese sentido Pepe Pozas es realista y reconoce que ninguna competición europea puede competir con la capacidad económica del baloncesto universitario estadounidense.
“No somos tan ingenuos como para pensar que vamos a retener a todos los jugadores”, admitió el exjugador, ya que el objetivo es otro: construir un ecosistema atractivo para quienes decidan quedarse en España, con una competición de alto nivel, apoyo académico y visibilidad suficiente para seguir creciendo.
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Como aspectos a mejorar está el del calendario, todo un reto para poder compatibilizarlo con la competición con estudios, campeonatos autonómicos, torneos internacionales y convocatorias con los primeros equipos y eso exige un equilibrio complejo.
“Estos chavales tienen la agenda como los mayores”, resumió Pozas, quién reconoció que la organización ya trabaja en ajustes para la próxima temporada, especialmente en la planificación de las ventanas internacionales y en la producción audiovisual.
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Pese a esas dificultades, el balance es claramente optimista, pues la competición ha ofrecido cerca de 30 partidos de alto nivel a jugadores en una etapa clave de su formación, ha facilitado su acceso al entorno profesional y ha reforzado la idea de que el talento español puede seguir creciendo en casa. EFE
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