Valladolid, 8 may (EFE).- Una comunidad de mozárabes de Al Andalus y de Toledo remontó la península en el siglo XI hasta tierras sorianas para asentarse y configurar una población a la que dieron un nombre, Andaluz, que aún conserva especialmente ligado al Fuero recibido y que ha sido objeto de un estudio recién publicado.
Ese corpus documental, otorgado en 1089 por el conde Gonzalo Núñez de Lara, prescribía los derechos de los nuevos repobladores en una zona limítrofe a la taifa de Zaragoza, y su redacción delata el tránsito del latín a la lengua romance como uno de los primeros balbuceos del español.
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Consta, según una tradición recogida en el Diccionario de Madoz, que Andaluz llegó a censar 11.000 vecinos frente a los 19 que le asignó el censo de 2015 a un municipio que llegó a ser arciprestazgo, dependiente de la diócesis de Osma entre los siglos XII y XIX, y fue señorío.
El 'Fuero de Andaluz' (siglos XI y XIII) ha sido estudiado por el profesor Muricio Herrero (Universidad de Valladolid), coeditado por la Academia de la Lengua (RAE), Junta de Castilla y León e Instituto Castellano y Leonés de la Lengua dentro de la colección Orígenes del Español, y presentado este viernes en Valladolid con otras dos obras.
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Este texto no sólo aporta testimonios sobre la génesis de la lengua española, sino que también delata los usos, costumbres, historia y sociedad de una determinada época, por lo que filólogos, peleógrafos e historiadores "son necesarios todos: nos hemos avenido para contribuir a la mejora del conocimiento de nuestro pasado".
Son palabras del filólogo José Antonio Pascual, vicedirector de la RAE y catedrático de Lengua Española (Universidades de Salamanca, Sevilla y Carlos III de Madrid), quien se ha referido como "restos de un naufragio" a los cartularios, códices y fueros de los siglos X-XIII que han llegado a nuestros días para su estudio y análisis.
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Así ha ocurrido con el 'Fuero de Andaluz', apenas diez folios, pero también con otros dos corpus normativos analizados en sendos estudios críticos como son el 'Cartulario de Froncea' y 'De un penitencial tipo silense del siglo XI'.
Sonia Serna y David Peterson (Universidad de Burgos) han estudiado el 'Cartulario de Froncea', un valioso testimonio filológico pero también histórico para documentar la vida de dos abadías ya desparecidas: San Miguel de Froncea y Santa María de Oca, en la provincia de Burgos.
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Una treintena de folios, con disposiciones meramente administrativas, han analizado ambos investigadores a partir del original propiedad del bibliófilo Roque Vidal, en Oviedo.
Por su parte, José Manuel Ruiz Asencio e Irene Ruiz (Universidad de Valladolid) se han adentrado en 'De un penitencial tipo silense del siglo XI', concretamente en cuatro fragmentos de trazos visigóticos que se conservan en la Biblioteca Nacional pero pertenecientes a un original conservado actualmente en la British Library, según el resultado de la investigación.
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El consejero en funciones de Cultura de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, ha elogiado las investigaciones y su correspondiente publicación en sendos estudios críticos, y a anunciado la próxima edición de un diccionario de voces del castellano. EFE
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