Carmen González Guembe
Madrid, 8 may (EFE).- El brutal asesinato de Sophie Toscan du Plantier en 1996 dejó sin resolver uno de los casos más famosos de la historia reciente de Irlanda. El director Jim Sheridan vuelve a defender al que considera injustamente acusado en su nueva película, 'Recreación de un asesinato', como ya hizo hace treinta años en su aclamada 'En el nombre del padre'.
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En esta ocasión, el director irlandés ha decidido otorgar el beneficio de la duda al principal sospechoso de este caso real, Ian Bailey, un periodista británico que fue condenado en un juicio 'en ausencia' en Francia en 2019, pero que nunca pudo ser extraditado. La nueva película se estrena el día 23 con una nueva perspectiva, tras numerosos reportajes, documentales, libros y hasta una serie.
"Decidí hacer una película que tuviera un sentimiento emocional para mantener viva la historia del asesinato de Sophie y tratar de descubrir quién lo hizo. Y mientras estaba haciendo el documenta", el proyecto previo a la película, confiesa Sheridan en una entrevista con EFE, "empecé a creer que Bailey no lo había hecho".
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Aunque el punto de partida es un caso sin resolver, 'Recreación de un asesinato' no es un thriller al uso, sino un drama judicial que ficciona el proceso de deliberación del jurado popular que tendría que haber elegido el destino de Bailey (1957-2024), que murió el año pasado.
La película funciona además como un homenaje al gran clásico de Hollywood dirigido por Sidney Lumet en 1957 y protagonizado por el legendario Henry Fonda.
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"Elegí la estructura del jurado popular por el drama inherente que hay en un jurado popular. Y me encanta la película '12 hombres sin piedad', así que decidí hacer un homenaje a eso, pero no tuve mucho tiempo para escribirlo. Solo pude hacerme a la idea del proyecto dos semanas antes de empezar a grabar", revela el cineasta.
Sheridan (1949, Dublín) tuvo que escribir el guión y dirigir la cinta junto a David Merriman en tiempo récord, aunque había empleado anteriormente siete años en investigar y recopilar todas la información.
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El resultado es un largometraje que reflexiona sobre la presunción de inocencia a partir de la actuación principal de la luxemburguesa Vicky Krieps, que junto al resto de un elenco integrado por Colm Meaney, Aidan Gillen o el propio Sheridan, da vida al tribunal popular de la ficción.
Un homenaje a '12 hombres sin piedad'
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Como en el clásico de Lumet, el filme también utiliza las claustrofóbicas paredes del jurado a puerta cerrada para criticar la subjetividad de la justicia y retratar la compleja psicología de la sociedad.
Así lo confirma el siete veces nominado al Óscar, quien ha utilizado este microcosmos de menos de dos horas para abordar dos temas cruciales en su filmografía: el crimen y la psique de Irlanda.
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En concreto, el director menciona la hambruna que afectó a West Cork (Irlanda) -la villa donde Sophie Toscan du Plantier fue asesinada- o el rechazo que sentían los lugareños hacia los ingleses por aquel entonces como ejemplos en los que ese psiquismo queda patente en ‘Recreación de un asesinato’.
Precisamente, esa animadversión hacia el inglés explicaría, a su juicio, por qué la policía irlandesa señaló tan rápidamente a Ian Bailey, pese a la ausencia de ADN del sospechoso en el cuerpo de la víctima.
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“Él era un idiota excéntrico, así que era el perfecto sospechoso. Todo el mundo podía aceptar que era el culpable”, opinaba.
El mismo hombre que durante la entrevista afirma que “tenemos que ser capaces de olvidar además de recordar”, cambia de tono cuando menciona la actuación en el pasado del país originario de la asesinada, Francia, una pieza fundamental a la hora de revisar esta historia llena de incógnitas.
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Los tribunales franceses juzgaron a Bailey en 2019 y lo declararon culpable del asesinato, pero aquella condena en ausencia a 25 años de prisión en Francia no se llevó a cabo por falta de testigos y pruebas.
“Tampoco estoy realmente acusando a la policía con esta película. Sí estoy señalando un poco con el dedo a Francia, diciendo que no permitieron hacer una investigación judicial.
Así que en ese aspecto la película es un poco como ‘J´accuse…! de Emile Zola', critica, mientras compara su trabajo con la conocida obra literaria que denunció un entramado de mentiras y abusos de poder dentro del ejército francés a finales del siglo XIX.
Sheridan ya hizo una película sobre un irlandés erróneamente condenado en Inglaterra en ‘El nombre del padre’ (1993) y ahora defiende la inocencia de un inglés que para él fue injustificadamente acusado en Irlanda.
Sin embargo, estas similitudes esconden una explicación mucho más personal que toca "una fibra sensible" que hace que el cineasta se “encienda enseguida”, admite.
Es aquí cuando el director de historias reales cuenta la suya propia. Narra que su abuela murió al dar a luz a su madre, una mujer marcada desde el nacimiento por un sentimiento de culpabilidad inducido y vinculado a esta gran pérdida.
"Mi madre nunca celebró su cumpleaños y yo no me di cuenta de esto hasta que ella murió. Luego comprendí que ella se había culpado a sí misma, así que fue la primera persona injustamente acusada de mi vida". EFE
(vídeo)
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