
El expresidente del Gobierno José María Aznar ha animado a los demócratas a saldar "de una vez" la "deuda pendiente" con Manuel Giménez Abad y el resto de víctimas asesinadas por la banda terrorista ETA comprometiéndose a la "tarea inconclusa" de "deslegitimar las coartadas póstumas de ETA y atajar la impunidad histórica a la que aspiran sus legatarios" porque, ha asegurado, "sin Bildu, Sánchez no sería presidente y, sin ETA, Bildu no tendría los escaños para hacer presidente a Sánchez".
Aznar ha intervenido este lunes en Zaragoza en el acto de homenaje organizado por el PP Aragón al que fuese su presidente, Manuel Giménez Abad, asesinado a tiros en plena calle por la banda terrorista ETA en 2001 cuando se dirigía a La Romareda con uno de sus dos hijos, Borja Giménez Larraz, a presenciar un Real Zaragoza-Numancia.
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En su discurso, ha instado a hablar "alto y claro" y a no quedarse en la mera manifestación de duelo en el 25 aniversario del asesinato del dirigente popular aragonés, ocurrido, según ha recordado, una semana antes de las elecciones vascas, "en las que la alternativa constitucionalista de populares y socialistas tenía opciones reales de ganar".
"En aquella campaña, ETA y el nacionalismo volvieron a hacer lo de muchas otras veces, ejercer la violencia y utilizarla políticamente". Por ello, ha sostenido la necesidad de "comprometer un programa" que haga frente a la actual política de "lenidad penitenciaria a terroristas convictos por pura conveniencia partidista".
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Aznar, recibido a su llegada junto a Azcón con un auditorio puesto en pie que le ha saludado con una cerrada ovación, ha lamentado que "el Gobierno y sus socios han decidido acortar la condena de los terroristas y ahora Bildu gobierna en España".
Una acusación que ha sostenido sobre el "uso fraudulento" del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario para la concesión de permisos que escapan al recurso de la Fiscalía y sobre las palabras de Pedro Sánchez durante una sesión de control en el Congreso en 2024, cuando habló de haber ganado 9 a 1 las últimas elecciones vascas, sumando los votos de Bildu a los del PSOE. "A esto se ha llegado, a contar como propios los votos de los herederos del terror y terminar diciendo, somos más", ha criticado el expresidente.
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Frente a esa política, ha reivindicado el "compromiso moral" de sus gobiernos y la doctrina antiterrorista "que no necesitábamos ocultar, ni mucho menos pactar en secreto". Un planteamiento que tenía como base, ha defendido, "la derrota del terrorismo" y rechazaba aceptar "la teoría del empate infinito" y la asunción del final negociado de la banda fruto de una negociación.
Esa "política de firmeza" planteada bajo la premisa del final de ETA a partir de su derrota que, ha recordado, "supimos consensuar con el PSOE", "excluía el pago de ningún precio político, diagnosticaba al nacionalismo como parte del problema y no de la solución e identificaba el terrorismo con un conjunto que integraba los comandos y el entramado social, mediático, financiero y político sin el cual no podía existir".
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Una arquitectura jurídica y política del Estado que según considera, "fue minuciosamente demolida después", algo que ha instado a "que expliquen otros, aunque a la luz de sus alianzas actuales se explica por sí solo".
En su defensa de la gestión llevada a cabo al frente del Gobierno de España, Aznar ha presumido de que "nuestro crédito dependía de nuestra firmeza", frente al Ejecutivo actual, al que ha acusado de "facilitar las excarcelaciones anticipadas porque su continuidad depende de su vileza".
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REIVINDICA LA POLÍTICA ANTITERRORISTA DEL PP
El PP lo hizo, ha echado la vista atrás, "con el convencimiento de que el terrorismo no aspira a seguir matando para siempre, sino a cobrar el precio por dejar de hacerlo alguna vez". Por ello, ha asegurado que rechazó "por principio" todo chantaje "porque hacer concesiones para que se deje de ejercer la violencia no termina con ella, solo la alimenta, dándole valor político" hasta la cesión de la sociedad para "evitar más violencia, muerte y destrucción" y la asunción de la "capacidad de veto" de los terroristas para determinar "qué partidos, qué ideas son admisibles y cuáles no, bajo la amenaza de que la paz descarrile y la violencia retorne".
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Por todo ello, ha rechazado las acusaciones de que "el PP necesita a ETA y que por eso habla de ella". Una afirmación que, ha subrayado, "ofende la inteligencia y la memoria" porque "el PP nunca ha vivido de la violencia, ha sobrevivido a pesar de ella".
Aznar ha presumido de que su partido puede responder de sus actos "sosteniendo la mirada de quienquiera" porque "no amnistiábamos ni indultábamos a criminales contumaces, los perseguíamos. No mercadeábamos las condenas, garantizábamos su cumplimiento. No nos presentamos nunca a la comedia del deslinde entre pistoleros y marionetas parlamentarias para luego negociar con ventrílocuos disfrazados de políticos", ha contrapuesto.
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"Ninguna memoria que quiera apellidarse democrática podrá olvidar el tributo de sangre del partido que más la derramó en su defensa", ha reclamado sobre una firmeza extensible a otras formaciones que, ha reconocido, "sabíamos que costaba cara", como lo comprobaron Giménez Abad "y una larga lista de políticos, concejales y periodistas a los que ETA distinguió como sus peores enemigos".
"Una lista demasiado larga, ha lamentado, pero "una lista de honor" de nombres que ahora "son el mejor argumento para no tolerar imputaciones calumniosas". Antes al contrario, Aznar ha defendido que su partido "tiene todo el derecho" a hablar de ETA porque "sin Bildu, Sánchez no sería presidente. Y sin ETA, Bildu no tendría los escaños con los que hacer presidente a Sánchez".
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Aznar también ha abordado la campaña de terror impulsada por el terrorismo: "Asesinaba a uno para atemorizar a 100.000 y hacer de ese miedo un elemento de presión en favor de la concreta pretensión política, ha valorado hasta el punto de considerar que ha "deformado el paisaje social, político y hasta el censo electoral del País Vasco" y que también pretendió "romper la convivencia constitucional" en el conjunto de España y "poner en jaque el éxito colectivo de 1978".
Un empeño que, ha recordado, se llevó por delante la vida de más de 800 personas: "Su memoria, el recuerdo de su sacrificio, constituyen exactamente el pilar moral de nuestra democracia. No cayeron por representar las ideas de ningún partido, sino por la libertad de todos", ha reclamado.
Para no perder ese legado, ha fijado como deber de las instituciones asegurar que las siguientes generaciones sepan que la democracia que disfrutan se funda en esa memoria. "Que los jóvenes sepan lo que ETA fue, supuso e hizo sufrir porque debemos evitar que el paso del tiempo sepulte el olvido y el sufrimiento de tantos españoles", ha señalado. Una política que incluye acabar con los homenajes a los terroristas excarcelados y "la inaceptable doble victimización" que, ha lamentado, suponen para los familiares de muchos asesinados, el que, "para colmo, se rinda público tributo a sus verdugos".
Aznar ha exigido "el reconocimiento no sólo del daño causado, evidente, sino el de su injusticia e ilegitimidad, la denuncia del aplauso a los asesinos y el recuerdo crítico del silencio y la insolidaridad que rodearon a las víctimas y a los amenazados".
En ese sentido, ha abogado por "una paz que no sea un escarnio y una mentira", que pase por señalar "la destrucción y la muerte causadas, responsabilizar a los que mataron y honrar a los que murieron". Tareas para "cualquier político medio decente" que no son precisamente "las que se recogen en los escritos que documentan los pactos y los acuerdos entre socialistas y nacionalistas".
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