El Govern afronta semanas clave para encarar con estabilidad la segunda mitad del mandato

Guardar

Martí Puig i Leonardi

Barcelona, 3 may (EFE).- El Govern de Salvador Illa afronta tres meses clave para lograr tener unos nuevos presupuestos en vigor antes de comenzar el parón veraniego, unas cuentas que le deben permitir desplegar sus principales políticas públicas y dotar de estabilidad la segunda mitad de la legislatura.

PUBLICIDAD

Casi un mes y medio después de encauzar una crisis con ERC que amenazó con acabar en adelanto electoral, socialistas y republicanos comienzan a dar forma a unos presupuestos de 2026 que ambas partes quieren tener aprobados en el Parlament antes de que acabe el actual periodo de sesiones, esto es, a lo largo de julio.

La legislatura se asomó en marzo al abismo con las posiciones enrocadas: ERC urgía al Ejecutivo de Pedro Sánchez a mostrar su disposición a que la Generalitat pueda recaudar la totalidad del IRPF, lo que forma parte de un acuerdo de investidura que fue avalado en su día por el PSOE.

PUBLICIDAD

No ayudó, reconocen todas las partes en privado, que la ahora candidata socialista a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, siguiera entonces todavía al frente del Ministerio de Hacienda.

Pero el pecado original es anterior: los pactos de investidura supeditan la legislatura catalana a los avances que se puedan arrancar en Madrid en carpetas tan relevantes como Rodalies, la nueva financiación, la gestión de impuestos, el consorcio de inversiones o la gobernanza de los aeropuertos.

Illa, en cualquier caso, no quiso seguir esperando al presidente de ERC, Oriol Junqueras, y llevó el 27 de febrero al Parlament su proyecto de presupuestos, acordado con Comuns pero no avalado por los republicanos.

El armisticio no se selló hasta el 18 de marzo: el Govern retiró los presupuestos del Parlament, un movimiento inédito hasta la fecha, mientras que ERC renunció a seguir situando el IRPF como línea roja. En paralelo, se aprobó un suplemento de crédito de 6.000 millones de euros para dar aire a las finanzas de la Generalitat.

El Govern socialista y ERC han mantenido reuniones periódicas sobre los presupuestos desde entonces, aunque distintas fuentes consultadas por EFE señalan que no se ha entrado todavía en la negociación de partidas concretas.

Sí se ha abierto ya un camino con cuestiones no directamente relacionadas con los presupuestos pero que permiten engrasar la relación: ha habido entente sobre el consorcio de inversiones (tumbado luego en el Congreso, con el voto de Junts, pero que se intentará retomar con la creación de una empresa mixta como la de Rodalies), Junqueras ha situado la línea orbital ferroviaria como una prioridad (compartida por el Govern) e Illa anunció que habrá novedades en breve sobre la gobernanza aeroportuaria.

Con todo, las partes dan por hecho que habrá que esperar a después de las elecciones andaluzas (17 de mayo) para cerrar un acuerdo, pero el pacto no debería llegar mucho más tarde si se quiere cumplir con los plazos previstos, dado que la tramitación parlamentaria de los presupuestos suele alargarse mes y medio.

El calendario parlamentario, en cualquier caso, ofrece tres claras posibilidades: por cuestiones de agenda de Illa y dada la visita del Papa a Barcelona los días 9 y 10 de junio, la Mesa ha acordado que se celebrarán plenos en la primera, segunda y cuarta semana del mes de julio.

Los presupuestos de 2026 serían los primeros desde los de 2023 y muy posiblemente los únicos de la legislatura, dado que en 2027 habrá comicios generales y municipales y en contextos electorales no suele llegarse a acuerdos de este calado.

Desde el ejecutivo de Illa existe el convencimiento de que aprobarlos supondría un punto de inflexión, puesto que a partir de entonces sí se podría dar el impulso necesario a una serie de políticas hasta ahora ejecutadas solo a medio gas.

Lo cierto es que estos primeros cinco meses de 2026 han sido complicados para los socialistas: a la grave crisis del servicio de Rodalies (que volverá a ser de pago el 9 de este mes) se suman las movilizaciones de sanitarios, agricultores y, sobre todo, de profesores.

El conflicto con los sindicatos mayoritarios del sector educativo sigue en marcha y la presión se elevará durante las próximas semanas, cuando dará comienzo un nuevo ciclo de huelgas que consta de tres jornadas de paro en toda Cataluña y de doce más que se realizarán por territorios. EFE

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD