Los comicios andaluces, último gran test electoral para un decisivo 2027

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José Miguel Blanco

Madrid, 1 may (EFE).- Las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo cerrarán un ciclo de comicios autonómicos que desde diciembre pasado ha llevado ya a las urnas a los ciudadanos de Extremadura, Aragón y Castilla y León.

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Cuatro convocatorias casi seguidas tras las que, si no hay ningún sobresalto autonómico y si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cumple la promesa que de forma reiterada viene haciendo de que agotará la legislatura, se abre un periodo de un año hasta una próxima campaña electoral.

Primero será la de las elecciones municipales y las que habrá al mismo tiempo en diez comunidades, el 23 de mayo de 2027; y, ateniéndose a las palabras de Sánchez, la de las generales sería poco después, ya que ha llegado a concretar que la idea es que, como las últimas, se celebren en julio.

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Por tanto, los comicios andaluces serían el último indicador con voto real sobre las preferencias electorales de los ciudadanos en el plazo de doce meses, lo que les confiere una relevancia especial junto al hecho de que Andalucía es la comunidad de toda España en la que más personas pueden votar.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, algo más de 6,8 millones podrán ejercer ese derecho en estos comicios, y el resultado será examinado con lupa por cada uno de los partidos pensando en las expectativas que les abren de cara a 2027.

Ante ello, fuentes socialistas rechazan de antemano que se pueda hacer una extrapolación de los resultados a lo que pueda pasar dentro de un año, ya que señalan a EFE que con tanto tiempo por medio, con todo lo que puede acontecer en ese periodo y con las múltiples diferencias que existen entre una convocatoria en Andalucía y otra de carácter general, no tendría sentido.

Las encuestas auguran una victoria del Partido Popular con la duda de si conseguiría la mayoría absoluta o si Juanma Moreno estaría obligado a contar con el apoyo de Vox para renovar su cargo al frente de la Junta de Andalucía.

En el primero de los casos y después de las complicadas negociaciones que ha supuesto llegar a un acuerdo con el partido de Santiago Abascal para las investiduras de Jorge Azcón y María Guardiola en Aragón y Extremadura, respectivamente, el PP y su líder, Alberto Núñez Feijóo, encararían ese periodo con menos ataduras.

De lo contrario, Andalucía sería la cuarta comunidad en la que el PP tendría que entenderse con Vox, ampliando el ensayo de lo que aspira que pueda llevarle el año que viene al Palacio de la Moncloa.

Pero en ese ensayo tienen depositadas los socialistas gran parte de sus esperanzas, ya que están convencidos de que las políticas que van a poner en marcha los gobiernos de la derecha y la ultraderecha permitirán a los ciudadanos comprobar que recortan derechos y adoptan decisiones que no van en favor del interés general.

Es decir, que esperan que la gestión se les vuelva en contra e insufle fuerzas al PSOE después de las derrotas en las elecciones autonómicas que se han sucedido desde diciembre.

Asumen la dificultad de la cita andaluza que va a afrontar la exvicepresidenta primera del Gobierno María Jesús Montero, en medio de un juicio en el Tribunal Supremo que tiene sentados en el banquillo, entre otros, al exministro José Luis Ábalos, y con acusaciones como las del empresario Víctor de Aldama que tanto el Gobierno como el PSOE califican de mentiras.

Pero se resisten a pensar que el hecho de haber formado parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez vaya a ser una rémora para sus expectativas.

Es más, consideran que la posición que está manteniendo el Gobierno ante la guerra en Irán y su constante denuncia de la actuación de Israel, se ve reflejado de forma positiva en las encuestas y eso puede repercutir también en beneficio de su candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía.

Por tanto, mientras el PP espera que el 17 de mayo sea un paso más en su camino al Gobierno, el PSOE rechaza esa interpretación con independencia de los resultados y desvincula lo que suceda en esa jornada de lo que pueda pasar en las elecciones generales.

Vox también se juega poder mantener vivo su mensaje de ascenso evidenciado en las elecciones extremeñas y aragonesas (no tanto en las de Castilla y León) o dar pie a quienes consideren que está tocando techo.

Por su parte, a la izquierda del PSOE y tras las tensiones que ha habido entre las formaciones de ese espacio político, los comicios servirán de prueba al acuerdo de IU, Sumar y Podemos para concurrir juntos, y con la mirada puesta en la posibilidad de que esa unidad se plasme en una papeleta común cuando Sánchez decida la fecha en la que habrá que renovar el Parlamento.

Más allá de uno u otro análisis, lo que parece aventurarse tras los comicios andaluces, sobre todo después del paréntesis veraniego, es una precampaña continua que desembocará primero en la cita con las urnas que renovará ayuntamientos y gran parte de los ejecutivos autonómicos, y, después, en la que dirimirá el Gobierno de la XV legislatura. EFE

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