Madrid, 1 may (EFE).- La Fiscalía considera necesario articular nuevos tipos penales para encajar las nuevas conductas delictivas en internet, como simular o suplantar la identidad de otro en la red o la vigilancia electrónica que supone, por ejemplo, balizar el móvil de otra persona, una realidad muy presente ya en casos de violencia machista.
En una entrevista con EFE, la fiscal coordinadora de Criminalidad Informática, Elvira Tejada, muestra su preocupación por el crecimiento de la delincuencia en la red, como muestra el aumento en un 43 % de los procedimientos judiciales e investigaciones en este ámbito en el quinquenio 2021-2025, un porcentaje que se eleva al 60 % en los casos conocidos por las fuerzas de seguridad.
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Dos de cada diez se cometen en el ámbito ciber, por lo que Tejada urge a acometer reformas legales para adaptarse a la rápida evolución de la cibercriminalidad. "Hay que articular tipos penales que nos permitan encajar esas nuevas conductas para poder actuar frente a ellas y poder usar las mismas tecnologías que utilizan los 'malos'", enfatiza.
¿Qué cambios legislativos concretos serían eficaces? De entrada, la fiscal recuerda uno que lleva reiterando: la tipificación como delito de la suplantación de identidad, porque ahora si alguien simula ser otra persona para estafar o acosar puede ser castigada, pero si lo hace para una actividad sin reproche penal, esa suplantación queda impune.
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Otro reforma que propone esta Fiscalía es que también sea delito la vigilancia de personas a través de tecnologías. Tejada pone como ejemplo la colocación de una baliza en el teléfono móvil de una persona para tenerla controlada, "ver qué está haciendo, dónde está en cada momento...".
"Es una forma de atentado contra la intimidad" y, sin embargo, hoy la respuesta penal sancionadora es "muy complicada", añade Tejada, muy preocupada por que una gran parte de la violencia contra la mujer se está haciendo 'on line' y también esas tecnologías de vigilancia.
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La fiscal también alerta del fenómeno del 'crime as a service', una práctica que supone que las organizaciones criminales hagan uso de la internet profunda para ofrecer herramientas destinadas a cometer delitos, como puede ser un software para hackear una web, robar datos, etcétera.
Al tratarse de conductas "preparatorias" de otras y esas organizaciones no comenten la acción delictiva sino que preparar las herramientas, la respuesta penal en el ordenamiento jurídico español es "muy limitada".
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Por ello, la Fiscalía demanda que los tipos penales más relacionados con ellos se amplíe y se impongan condenas más graves.
En la lucha contra la criminalidad informática, los fiscales se encuentran con otro escollo que afecta además al ciberdelito más frecuente, las estafas, en las que, en su mayoría, el autor es desconocido y la cuantía estafada es pequeña, por lo que queda archivada.
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Y para que no ocurra esto, la fiscalía impulsa la coordinación de esas pequeñas investigaciones para juntar y lograr así una respuesta que sea "realmente eficaz", concluye Elvira Tejada. EFE
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