¿Podría volver la sequía?; Pese a los embalses llenos, no se puede bajar la guardia

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Elena Sánchez Laso

Madrid, 1 may (EFE).- A pesar de un invierno muy lluvioso con elevados niveles de agua embalsada, los expertos insisten en que no se puede bajar la guardia. "La abundancia actual no elimina el riesgo de futuras sequías", según Jorge Rodríguez Chueca, de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), quien defiende que la clave está en la planificación hídrica y la concienciación .

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En una entrevista con EFE, Rodríguez Chueca, profesor del Departamento de Ingeniería Química Industrial y del Medio Ambiente de la UPM, subraya que la imagen de embalses llenos puede transmitir tranquilidad, pero advierte de que esa abundancia es solo una "fotografía puntual" y no una garantía de futuro.

"El volumen almacenado refleja la situación actual y no asegura que el sistema esté protegido frente a nuevos periodos de escasez", afirma el experto.

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De hecho, el consumo anual de agua en España ronda los 32.000 hectómetros cúbicos, y el volumen embalsado a día de hoy es de 46.752 hm3; Esto evidencia que el equilibrio hídrico depende no solo de las reservas acumuladas, sino también de cómo evolucione la demanda y de las precipitaciones en los próximos meses.

El profesor advierte además de que, cuando hay agua de sobra, "suele relajarse el consumo y desaparecer la sensación de riesgo". Para evitarlo, apuesta por campañas de concienciación permanentes, tarifas que premien el uso eficiente y una mayor implicación de las administraciones públicas mediante la renovación de infraestructuras con pérdidas y el control de usos ilegales o vertidos contaminantes.

Pregunta.- ¿Qué pasaría si no lloviera en todo un año en España?

Respuesta.- Ojalá no pase nunca. A priori parece algo altamente improbable. Pero, en un caso remoto así, dependería de la situación de partida, especialmente del agua almacenada. Sin considerar la situación excepcional de este año, habría consecuencias económicas importantes y problemas que generarían molestias a la población por restricciones, aunque el suministro estaría garantizado.

España es un país de referencia mundial en la gestión hídrica, con experiencia en planes hidrológicos y en escenarios extremos. Además de los embalses, contamos con acuíferos, desaladoras y cada vez más depuradoras preparadas para regenerar aguas residuales. El abastecimiento a la población sería prioritario.

P.- La sequía empieza mucho antes de que falte el agua. ¿Cómo se puede detectar ese inicio?

R.- La sequía no empieza cuando falta el agua en embalses o grifos, sino mucho antes, en la atmósfera. Su inicio se detecta a través de la sequía meteorológica, cuando las lluvias se sitúan por debajo de lo normal durante un periodo prolongado.

Ese comienzo se identifica comparando las precipitaciones actuales con los valores históricos para lo que se utiliza el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI), que permite comprobar si estamos en una situación anormalmente seca. Cuando estos índices muestran valores negativos persistentes, estamos ante el inicio de una sequía, aunque aún no se perciba escasez de agua.

La clave está en la monitorización temprana de las lluvias: si el déficit se mantiene durante semanas o meses, esa es la primera señal de alerta. Detectarlo a tiempo es fundamental para anticiparse antes de que la sequía evolucione y afecte a abastecimiento, cultivos, o ríos.

P.- ¿Por qué el consumo es el verdadero factor de riesgo en la gestión del agua?

R.- El consumo es la única variable a controlar dentro de la sequía. La lluvia es incierta, irregular y más aún en un contexto de cambio climático. Además, la evapotranspiración aumenta con temperaturas más altas. Cuando llega un periodo de sequía meteorológica, el sistema puede verse mucho más afectado según el consumo que seamos capaces de hacer.

Si somos eficientes y reducimos la demanda, conseguiremos retrasar la llegada de la sequía hidrológica. La gestión del agua es, en gran parte, una cuestión de equilibrio entre recursos disponibles y demanda.

P.- ¿Por qué nos relajamos en el uso del agua cuando hay abundancia y cómo se puede evitar?

R.- Con campañas de concienciación continuas y no solo cuando hay escasez. También se pueden plantear tarifas dinámicas en función del consumo doméstico, favoreciendo a quienes demuestran un uso eficiente.

Pero no debemos equivocarnos: la responsabilidad no puede recaer solo en el ciudadano; Las administraciones públicas también deben mejorar la eficiencia, renovar infraestructuras obsoletas con pérdidas de agua y perseguir usos ilegales o vertidos contaminantes.

P.- ¿Qué papel juega la planificación hidrológica frente a la gestión de emergencia?

R.- El papel es clave. La planificación hidrológica permite anticiparse a la escasez e ir tomando medidas para minimizar el impacto o retrasar su llegada. La gestión de la emergencia actúa cuando el problema ya está encima. Una no sustituye a la otra, pero sin planificación, la emergencia se convierte en crisis.

El arco mediterráneo lleva décadas trabajando en reutilización, desalación y uso eficiente. Para garantizar el futuro hídrico hay que seguir invirtiendo en infraestructuras, reducir pérdidas en la red, implantar contadores inteligentes, mejorar el regadío y potenciar recursos no convencionales.

P.- Con el cambio climático aumentando la variabilidad, ¿qué se debería hacer en España para garantizar su futuro hídrico? ¿Qué regiones serían más vulnerables?

R.- España es vulnerable a los escenarios de cambio climático. En términos de adaptación, podrían ser más vulnerables algunas regiones del norte peninsular, tradicionalmente menos acostumbradas a escenarios de escasez, por lo que ante un escenario de sequía hidrológica prolongada, podría acabar sufriendo más. EFE

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