El pulpo inicia una veda de dos meses tras una campaña agridulce pese a mayores capturas

Guardar

Paula Fernández

Santiago de Compostela, 1 may (EFE).- El pulpo se despide dos meses a causa de una veda para recuperar la especie reinante en las rías gallegas, tras una campaña calificada por el sector como "agridulce" por su flojo final, pese a que las capturas aumentaron a nivel global.

PUBLICIDAD

La campaña, que abrió el 1 de julio y finaliza a las 23:59 horas de este viernes, se ha saldado con unas 1.350 toneladas y una facturación que ronda los 15 millones de euros en diez meses, según datos de la plataforma Pesca de Galicia.

Se trata de una subida de casi un 19 % en las capturas y del 30 % en el volumen de ventas, aunque la campaña anterior fue de solo nueve meses porque a los dos de veda se sumó otro de paro biológico.

PUBLICIDAD

Pese a la mejora de los números, el sector no se muestra muy satisfecho: "La campaña fue agridulce. El inicio fue muy bien, pero el final muy flojo", asegura a EFE el patrón mayor de Bueu (Pontevedra), José Manuel Rosas.

Estos últimos días, la escasez ha hecho que muchas embarcaciones decidiesen quedarse en tierra y ha disparado el precio del cefalópodo en lonja. En la de Ribeira (A Coruña), que lidera las cifras de ventas, ha alcanzado los 15 euros.

"La campaña ha sido más o menos como el año pasado", dice a EFE su patrón mayor, José Antonio Pérez Sieira, que preside la Federación Galega de Cofradías de Pescadores.

Pérez Sieira señala que tienen aún que sentarse a analizar todos los datos de la campaña y valorar también los días que han podido salir a faenar, tras un invierno de temporales que mantuvo la flota parada prácticamente dos meses.

El sector acoge con buenos ojos la veda acordada con la Consellería do Mar, consciente de que la especie necesita un tiempo para permitir su reproducción y recuperación.

Este año tendrá un mes menos para hacerlo, ya que en 2025 a la veda se sumó un paro biológico, pero alargarlo sería "catastrófico" a nivel económico para la pesquería después de los parones por los temporales.

En las Rías Baixas se sigue notando relevo y alevinaje, cuenta el patrón de Bueu, pese a no ser capaces de tener una producción lineal y experimentar picos "muy oscilantes".

Más al norte, la situación es complicada porque el cambio climático "está dejando al Cantábrico sin pulpo", lamenta, como demuestra el hecho de que la especie se haya expandido hacia Reino Unido debido al calentamiento del mar.

Las escasas capturas de estos últimos días se han unido a la carrera por comprar el último pulpo fresco de la temporada en el mercado. Los consumidores más rezagados se han quedado sin él, y quienes lo han conseguido lo han pagado caro, a unos 19 euros.

"La gente aprovecha los últimos días. Es un error, porque siempre está más caro", cuenta Montse, pescadera en la plaza de Santiago, que poco después de las 10 de la mañana del jueves ya no tenía pulpo.

Montse explica que este año ha tenido "muy poco" género y lamenta que no se apruebe una veda más larga para permitir que la especie se recupere.

En otro puesto del mercado compostelano, Galimar, el pulpo es lo más solicitado: "Desde que se abrió la veda ha tenido buena receptividad", detalla su responsable, Darwin Núñez.

Además de producto fresco para llevar a casa, Galimar vende raciones ya cocinadas y Núñez cuenta que decidió adelantarse, comprarlo hace unas semanas y congelarlo, para evitar la elevada demanda y precio de los últimos días.

El pulpo volverá a nasas, lonjas y mercados el 1 de julio, con un nuevo plan de gestión para la pesquería que mantiene las cuotas, aunque incluye novedades como límites a la pesca accesoria (captura accidental). EFE

(foto) (vídeo)

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD